Puedo apreciar su rostro de placer sarcástico, de verdad parecía estar disfrutando este incomodo e imperfecto momento.
–Debe ser el destino –habla en un tono burlón.
–No –niego inmediatamente–. En primera porque no existe tal cosa como el destino.
No encuentro algún argumento válido así que me quedo en silencio.
–¿Y segunda? –pregunta con una sonrisa.
–No hay un número dos –respondo segura–. Ahora si me disculpas, tengo que arreglar algunas cosas, es mi primer día y no quie...
Su mano toma mi mentón y me gira el rostro conectando nuestros ojos, siento como mi rostro se calienta del enojo y con un golpe quito su mano de mi rostro.
–¿Qué rayos crees que estás haciendo? –le pregunto susurrando, evitando llamar la atención.
–Quiero ver tus hermosos ojos –habla intercambiado su mirar de ojo a ojo.
–Basta, ¿quieres? Deja de hacerte el galán, el me la sé de todas a todas, el... –presiono mi boca para evitar que salga alguna grosería de mi esta.
–¿El qué?
–El idiota –termino.
Comienzo a caminar hasta el baño de damas, pero puedo sentir su presencia detrás de mí, miro ligeramente sobre mi hombro y confirmo su figura atrás de la mía.
–¡Hamlton! –escucho una voz masculina llamándole, y me giro.
Observo como Logan hace caso y se detiene girando hacia aquella persona, sonrío y por fin puedo deshacerme de él. Una vez en el baño, hago lo necesario, lavo mis manos y mi rostro, evitando arruinar mi maquillaje y una vez lista salgo de ahí estando segura de que Logan no está cerca, por fin regreso a mi escritorio, donde ya se encuentran dos trabajos. Muerdo mi labio inferior y contengo un grito de emoción, por fin estaba ejerciendo algo que de verdad me gustaba, el trabajo soñado.
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–Sí, mamá, comí –respondo mientras me movía por mi pequeña cocina.
–¿No quieres que vaya contigo y ayudarte en lo que te acostumbras a tu nuevo ritmo? –pregunta por milésima vez.
–Mamá –llego hasta la pantalla de mi MacBook mirando a mi madre a través de esta–, si necesitara tu ayuda sabes que la pediría, pero...estoy bien, lo juro.
–Está bien, está bien, lo siento es solo que...ya no me necesitas como antes y siento... –observo como mi madre está a punto de llorar.
–Mamá –me quejo.
–Lo siento, lo siento –limpia sus ojos delicadamente y sonríe–. Hablamos luego, cariño.
–Sí, mamá, saluda a papá de mi parte –mando un beso.
–Claro, adiós.
La videollamada da por terminada y por fin me doy cuenta del enorme silencio, era perfecto para trabajar o...tomar un baño de burbujas.
–Después puedo comenzar a trabajar –me encojo de hombros.
Enciendo el stereo para después poner Tiny vessels de Death cab for cutie, entro al baño y comienzo a llenar la tina con agua caliente y jabón de burbujas, me deshago de mi ropa y antes de entrar a la tina tomo mi computadora para poder ver algo mientras me relajo y tomo algo de vino.
Estoy a punto de entrar y la puerta suena, blanqueo mis ojos y me coloco una bata de baño color rosa y amarro mi cabello en un moño.
La puerta vuelve a retumbar.
–¡Voy! –grito para después abrir la puerta de golpe.
–Hola –su voz me paraliza.
–¿Qué mierda? –hablo enojada, confundida y frustrada, y sin pensarlo, cierro la puerta de golpe–, largo, Logan Hamilton.
–Tienes derecho a estar molesta, pero...
–Oh, Logan, estoy más que molesta –cruzo mis brazos.
–Olivia, debes de entender...
Sus palabras simplemente me estaban cansando, ¿quién se creía para querer entrar en mi vida de esa manera?
–Por favor, déjame explicarte, princesa.
Aquello solo había derramado el vaso.
–¡Deja de decirme princesa! –le grito abriendo la puerta–, basta, ¿quieres?
Podía sentir el nudo en mi garganta y las lágrimas amenazantes en mis ojos.
–Déjame explicarte –pide susurrando.
–¿Explicarme qué? –y las lágrimas y sollozos se hacen presentes–. ¿Qué rompiste mi corazón de la manera más cruel posible?
–Sabes que era lo mejor para ti –se explica.
–¿Para mí o para ti? –pregunto recelosa.
–Para ambos, especialmente para ti, Olivia, entiende –habla con un tono cansado, como si todas sus fuerzas se estuvieran acabando.
Y tal vez, y solo tal vez esa fue la razón por la que casi le dejo entrar.
–No entiendo cómo fue que pudiste hacer algo así –le hablo con dolor.
–Lo siento –habla susurrando.
Lo miro por última vez y cierro la puerta lentamente, me recargo en mi oreja izquierda atenta al ruido de afuera, después de unos segundos escucho como se aleja de ahí.
Me giro decepcionada, de alguna manera esperaba que insistiera, que me pidiera que volviera a abrir la puerta y yo lo hiciera y me besara y me diera cuenta que aun...
Parpadeo varias veces y me tallo la cara, dispuesta a tomar mi larga ducha y olvidarme del trabajo, igual apenas iba empezando.
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Había sido la semana más cansada y aburrida de mi nuevo trabajo, solo había tenido dos órdenes por parte de Ellie, las cuales había acabado más rápido de lo esperado, del diario eran checar algunos artículos, verificar ortografía y cosas por el estilo y era bastante sencillo para mí por lo que siempre se me hacía aburrido.
–Hola, Olivia –me saluda la misma chica rubia que había hablado mi primer día.
–Hola...lo siento, no me has dicho tu nombre –intento no parecer grosera.
–Cierto, soy Phoebe –sonríe.
–Phoebe, que lindo nombre –le hago saber. En realidad desde siempre me había gustado aquel nombre.
–Gracias –sonríe ampliamente–. Oye, el viernes habrá una fiesta, bueno una pequeña salida al bar Home, ¿quieres ir? Es después del trabajo, claramente.
–Oh, sí, me parece genial –respondo sin pensármelo.
–Genial, irán todos, así podrás conocerlos mejor –habla bastante entusiasmada, me recordaba a alguien–. Bien, nos vemos Olivia, tengo que regresar a trabajar.
–Sí, sí, claro, hablamos luego –sonrío.
–Sí –habla bastante entusiasmada.
En día transcurre bastante lento y aburrido, así como la semana hasta que por fin llega el viernes.