Tomo del cuello desabrochado de su camisa y lo jalo hacía mí, desinhibida, tomándolo por sorpresa y juntando nuestros labios. Siento como si cientos de fuegos artificiales explotaran dentro de mí, apreciando lo bonito que es aquel momento hasta que...
–Voy a vomitar –habla Phoebe dentro del auto ligeramente incorporada.
–¡No! –me separo de golpe y la ayudo a salir a que saque todo de una vez.
Una vez limpia del estómago, la vuelvo a meter a mi auto y miro de nuevo a Logan.
–Tengo que irme –le hago saber.
Él se mantiene con una sonrisa en su rostro, una avivada y una mirada con brillo.
–Nos vemos –hablo por última vez y entro al auto dando marcha.
–Espero que ya sea el otro viernes –habla Phoebe con un tono gracioso.
–¿Por qué? –pregunto divertida.
–Porque se hará otra –habla riendo y finalmente cae dormida.
//
Despierto lentamente suspirando y estirándome sintiendo como todos mis huesos truenan, me incorporo y tallo mi rostro mientras bostezo, miro hacia el lado opuesto de la cama y veo a Phoebe junto a mí, sonrío divertida y me levanto dispuesta a tomar un buen café para despertar.
Amarro mi cabello mientras voy hacia la cocina, prendo el televisor viendo que se transmite Dexter, emocionada me apuro a calentar el agua para el café, miro el televisor concentrada intentando entender de qué va aquel capítulo, la cafetera suena y por fin puedo servirme y sentarme en la sala para disfrutar de aquella mañana.
Justo al final del capítulo escucho una fuerte caída que me hace voltear de golpe observando a Phoebe en el suelo del pasillo, me levanto de golpe a ayudarla.
–¿Estás bien? –le pregunto preocupada.
–Sí –responde sobando su brazo derecho–, solo que aún no estoy bien despierta.
–Sí –río–, ya lo noté.
La llevo hasta el sillón y la hago sentarse, se estira hacia mi taza y se la retira de inmediato.
–Tengo sed –se queja.
–Lo sé, y el café no ayudará –le hago saber–, te serviré té.
Voy a la cocina y caliento agua en el horno de microondas ya en una taza, una vez dado el tiempo la saco y pongo un sobre de ti de hierbabuena vierto un poco de azúcar y por fin se lo entrego a Phoebe.
–Gracias –toma la taza y da un sorbo.
Justo antes de sentarme a disfrutar los créditos de un final que ya no vi, la puerta suena.
–¿En serio? –me quejo suspirando e incorporándome nuevamente.
Camino hacia la puerta y la abro atendiendo algo ligeramente grotesco.
–¿Qué? –hablo mientras blanqueo mis ojos.
–¿Olivia? –una voz familiar me hace reaccionar.
–¿Caleb? –pregunto confundida–, lo siento mucho, creí que...
–Que era alguien más –termina mi oración sonriendo encantadoramente.
Sonrío apenada rascando mi cabeza y mirando hacia abajo notando que solo visto una camiseta larga que por suerte cubre hasta un poco más arriba de mis rodillas y mis bragas, que obviamente no se notan, miro hacía Phoebe quien está de la misma manera que yo y nuevamente miro a Caleb completamente sonrojada.
–No es lo que piensas –le aclaro sintiéndome estúpida al instante.
Caleb sonríe divertido soltando una linda carcajada.
–Lo sé –sonríe achinando sus ojos.
–Pasa –hablo sacudiendo mi cabeza–, ¿gustas café?
–De hecho, pasaba para invitarte a desayunar pero...
–Oh –exclamo–, claro, claro, dame...diez minutos.
Phoebe ríe.
–Claro, el tiempo que necesites.
Corro hacia la habitación para tomar ropa limpia y meterme al baño para tomar una ducha rápida, fugaz.
–Creo que iré a ayudarla –habla Phoebe una vez que entro al baño.
Tomo la ducha más rápida de toda mi vida, o al menos una de las más rápidas, salgo envuelta en una toalla y comienzo a ponerme mi ropa interior color negra.
–Escogí esto –habla Phoebe saliendo de mi closet.
Me muestra una blusa ancha color verde militar, un jean n***o y unas botas negras bajas.
–Buen gusto –le hago saber.
–Por algo trabajo en una revista de moda –habla mostrando ego y una sonrisa al final.
Sonrío.
–Cierto –levanto mis cejas.
Rápido me coloco la ropa escogida por Phoebe, me cepillo el cabello, riso mis pestañas aplico un brillo labial y doy por terminado mi atuendo, rocío perfume y por fin salgo con Caleb.
–Listo –sonrío caminando hacia él.
Él se levanta de golpe y se dirige hacia la puerta.
–Pues vámonos –habla sonriente.
–Sí –volteo a ver a Phoebe–, ¿puedes cerrar si te vas? Hay un par en la caja rosita de la cocina, junto al horno de microondas.
–Sí, claro –sonríe ligeramente sorprendida–, gracias.
Se acerca a mí y me abraza sacándome de onda.
–Nos vemos –me despido.
Caleb y yo pasamos todo el día junto, conociendo más de cada uno.
–¿Cuál es tu película favorita? –me pregunta.
–Esa es difícil –me río–, creo que es...Definitely, maybe.
–No la he visto –habla divertido.
–¿Qué? –pregunto sorprendida–, ¿no la has visto?
–No –ríe dando una mordida a su panque con merengue.
Suelto una carcajada al ver que se ha quedado completamente lleno del merengue que ha sido rosa a causa de mi elección.
–¿Qué pasa? –pregunta divertido.
–Tie-nes... –me cuesta hablar–...algo...entre...
Señalo mis labios mientras intento recuperar la respiración.
–¿Dónde? –pregunta acercándose a mí–, dime, Olivia.
–En...tus... –tenía tanto tiempo que no reía así–...la-lab...
–¿Mis labios? –se acerca a mí.
Asiento sin dejar de reír.
–¿Por qué no me ayudar a limpiarlos? –me habla mirando directamente a mis ojos.
Su acción me hace quedarme quieta y nerviosa, lo miro y después a sus labios y nuevamente a sus ojos.
Me mira y asiente lentamente, yo hago lo mismo dándole permiso y por fin nuestros labios se juntan en un cálido y suave beso sabor a fresa.
–¿Ya no tengo merengue? –me pregunta una vez que nos separamos.
Río limpiando mi labio inferior y sintiendo el sabor en mi boca, niego sonrojada.
–Bien.
//
La semana había sido pesada, pero Caleb me había ayudado a relajarme y no estresarme. Caleb y yo llevábamos solo dos semanas saliendo, era una situación completamente diferente. Con Caleb no tenía que esconderme; íbamos al centro comercial, a comer fuera, él a veces me llevaba al trabajo o de regreso a casa. La sensación era diferente, y me gustaba pues me sentía libre.
Era mitad de mes y la revista salía en dos semanas y apenas estaba en revisión, mi revisión; lo cual significaba que a diario tenía que revisar los nuevos artículos el nuevo número.
Era viernes y por fin entregaba la milésima y última revisión para después mandarla al siguiente departamento.
–¿Lista para irnos? –le pregunto a Phoebe.
–Sí, ya solo apago esto –mueve algo en su computadora–, listo, andando.
–¿Irá Caleb? –me pregunta la rubía.
–No, dijo que no podría –hablo revisando nuevamente mi móvil sin encontrarme algún mensaje de él.
–Bueno, así no estaré sola –intenta animarme Phoebe.
–No, pero igual no te cruces –río.
Bajamos al estacionamiento, subimos al auto y manejamos hasta el mismo bar del viernes pasado, el bar Home. Entramos y hacemos la misma rutina, una vez dentro comenzamos con unas margaritas, seguidas de dos más y otras dos más.
Mi móvil comienza a vibrar en mi mano cerca de las once diez de la noche, corro hacía la salida y contesto sin ver quien llama.
–¿Hola? –hablo.
–Olivia, soy yo, Caleb –habla emocionado.
–¿Caleb? ¿Qué pasa? ¿Estás bien?
–Sí, claro, solo que –la llamada se corta.
–¿Caleb?
–Estoy aquí –su voz me hace pegar un pequeño brinco.
–Joder, me espantaste –río con mi mano en mi pecho.
Sonríe y se acerca a mí, atrapando mis labios con los de él.
–Entremos –le hablo.
Una vez dentro, me pongo la tarea de presumirlo ante todos y después de hacerlo comenzamos a bailar un poco.
–Creo que ya debemos irnos –me habla Caleb cuando son cerca de las dos de la mañana.
–Creo que sí –río.
–Y yo manejaré –sonríe.
–Sí –hablo comenzando a buscar a Phoebe.
–¿Phoebe? –pregunta.
–Sí –me río.
–Está en aquel grupito.
–Acompáñame –le pido.
–Vamos, corazón.
Caminamos hacía la bolita de personas localizando rápidamente a Phoebe, quien se encuentra escuchando atentamente a una pareja que es el centro de atención.
–Sí, nos casaremos en abril –habla la novia.
–Yo le insistí que en otoño, pero ella quiere primavera –habla él, Logan.
Me le quedo viendo nuevamente sorprendida.
–Phoebe, vámonos –le hablo ignorando a Logan.
–Hola, Olivia, linda noche, ¿te la pasas bien con...? –Logan mira detrás de mí.
–Su novio –aclara Phoebe.
Muerdo mi mejilla internamente.
–¿Novio? –pregunta Logan sorprendido.
–Sí, soy su novio.