[Narrado por Thomas Preston] Dios no debió mostrarme el cuerpo desnudo de Emma. Porque era el mismo pecado, la razón de porque Adán terminó mordiendo la manzana. Era la tentación encarnada. Era la cosa más maravillosa que había visto en su vida. Cerré mis ojos fuertemente pero la imagen viva del cuerpo desnudo de Emma volvió a aparecer con violencia en mi mente…que Dios me perdonará pero si muriera ahora mismo, esa imagen me iba acompañar hasta el mismísimo infierno. Su cuerpo era como me imaginaba que debía ser el templo de afrodita… ¡Imponente, Suave, magistral…! Y yo quería honrar ese templo, adorarlo de rodillas, convertirme en su esclavo. El pensamiento me golpeo con fuerza, me sorprendí y horroricé a partes iguales No…no…no…no…—Maldije golpeando los azulejos del baño—No podí

