Me sentía mejor. La mala imitación de Thomas de un vaquero sureño me dio tanta risa que por un segundo olvidé lo incómoda que me sentía en el restaurante de los Gonzáles. Cuando sugirió que almorzáramos en ese restaurante específicamente me entró el nervio, la última vez que estuve aquí hace 6 años no fue un buen recuerdo y cuando Vicky se aproximó hacia nosotros y luego salió huyendo en cuanto me vio tampoco ayudó mucho a que quiera regresar nuevamente a este lugar. Hubo un tiempo en que la consideré mi amiga, pero cuando más la necesité simplemente me dio la espalda y me dejo sola. Eso casi me destruye. Pero ahora no tenía 17 años y tampoco estaba sola...tenia verdaderos amigos, me había fortalecido y no dejaría que nadie me pisoteara. Thomas y yo nos despedimos en el restaurante

