Árboles

853 Words
Aidan había dejado esa última pista. Raen arruga el papel y lo guarda en el bolsillo, sintiendo que su corazón se acelera dolorosamente y que el aire empieza a faltarle. Pero no se puede detener, tiene que encontrar a su amigo. A su súper mejor amigo. Sale de la cabaña y se pasa la mano por el cabello, tirando de algunos mechones. Necesita pensar, descubrir dónde está Aidan. ¿Qué haría si fuera Aidan?... Maldita sea, dónde estás. Además de esa cabaña abandonada, no se le ocurren más lugares para buscar al pelirrojo. Además, está en medio del bosque y él podría haber tomado cualquier camino para alejarse y no ser encontrado. "Eso me gusta de los árboles, que no cambian nunca" El pelinegro recordó una vez que caminaron los cuatro por el sendero del bosque y Aidan había dicho eso. ¿Por qué me acuerdo de esto ahora? No me sirve de nada. Y además le llevé la contra. "Claro que cambian, se le caen las hojas, florecen y así" Pero Aidan hablaba específicamente de los pinos. "Esos no, idiota, me refiero a estos. Fíjate, iguales todo el año" Es el aroma de uno de esos árboles el que destapa el recuerdo en Raen. Entre todos los árboles que ya casi no tienen hojas, los pinos destacan por continuar verdes y con abundante follaje. Raen toca una de las ramas. En realidad, pasa su mano enguantada por las hojas verdes, embriagándose con ese olor. "Odio cuando las cosas cambian. Que lo que te gustaba deje de hacerlo, que lo que te hacía feliz no te provoque nada. Todo era mejor antes" En aquella ocasión, el ojiazul no supo qué responder. Ya había pasado un tiempo desde que Aidan se mostraba algo decaído, pero nunca a un nivel preocupante... al menos en esa época. Debí esforzarme por entenderlo más. Continúa caminando pesadamente, sin saber realmente dónde dirigirse. El bosque es muy grande, pero Aidan debía estar en algún lugar. No se había devuelto a la ciudad, eso era seguro. Mucho menos a su casa. Decide seguir el camino que parece tener más pinos. La nieve cruje bajo sus pies a cada paso. Pero bueno, en ese lugar, prácticamente todo el año estaba nevando. Espero que Aidan saliera abrigado. Vivir en un lugar tan frío y pequeño nunca le había parecido un problema. Estaba acostumbrado, como no conocía nada más. Además, podía ir a la ciudad cuando quisiera, estaba relativamente cerca. Pero a pesar de todo, le gustaba su pueblo. En realidad, le gustaban las personas. No todas, claro. Estaba su familia en primer lugar. Luego Aidan, por supuesto. También Kenny. Sus demás compañeros de instituto también le caían bien. Y conocer a casi todos los habitantes también hacía su vida más fácil, en cierto sentido. Y más tranquila. Aunque sabía que pronto tendría que irse para estudiar en la universidad. Un gran paso, un gran cambio. Un gran cambio que Aidan no quería... Su amigo odiaba la granja donde vivía. La odiaba con todo su ser. También odiaba las plantaciones y habría odiado el alcohol si no hubiera sido su refugio en tantos momentos oscuros. Aunque probablemente, lo odiaba de todas formas. Últimamente, parecía odiar todo. Incluso a Raen. Incluso a él mismo. Pero no era agresivo, tampoco solía quejarse. Hubo un tiempo en que lo hacía, y mucho. "Todo es una mierda" Pero solo fue una etapa, luego dejó de decirlo tan a menudo. Aunque, quizás, en el fondo, seguía pensándolo. El frío empieza a pincharle en la cara. Debió llevar una bufanda. Siente el aire más frío, no sabe si es por la hora o porque entre los árboles y su sombra la temperatura baja. Se frota las manos y se las pone sobre la boca y nariz para intentar calentarlas. Al menos así no respira directamente el aire frío. Aún es temprano, por suerte. Quedan casi cinco horas de luz natural y después de eso... tendría que volver a casa, y si lo hacía sin Aidan, sentía que algo muy malo podría pasar. Conocía muy bien a su amigo, o al menos eso creía. Repasa en su mente los recuerdos de la infancia donde se metían en inusuales problemas, pero al final siempre terminaban resolviéndolos juntos. Aunque hubo momentos en los que se pelearon y separaron, nunca fue por tanto tiempo y volvían a ser amigos como siempre. Pero en el último año, sobre todo los últimos meses, ya no conectaban. Claro, habían cambiado. Tenían casi 18 años y quizás sus intereses ya no eran los mismos. Aunque, más que nada, a Aidan parecía no interesarle nada, era como un hoyo n***o que absorbía la felicidad de su alrededor y la transformaba en angustia y desánimo. Pero eso es tan egoísta. Por qué me centré tanto en mis sentimientos cuando era él quien estaba sufriendo. Quizás si no me hubiera alejado, si hubiera tenido más paciencia. Si hubiera sido un mejor amigo... Raen sacude la cabeza. De nada sirve culparse ahora, pensar en el "y si hubiera". No. Tiene que estar concentrado en su misión. Tiene que encontrar a Aidan.
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