Lena no había dormido bien. Las horas pasaban lentas mientras su mente se anclaba a un único pensamiento: la ausencia de respuesta del investigador. El silencio se volvía cada vez más insoportable, una soga invisible que la apretaba más con cada hora. Él había prometido noticias sobre Naide Graham, sobre su rol real en la vida de Adrian, y el hecho de que aún no hubiera aparecido con resultados la tenía al borde del colapso. La dejó colgada al decirle que la llamaría luego después de darle una parte de la información. Quedó expectante, pues la conversación con Elise le hizo tomar la decisión de poner todo de sí para acelerar esa parte del plan que tenía para sacarla del juego y de la vida de Adrian. No contaba con que él pudiera estar involucrado en alguna situación oscura. Pese a la po

