CIUDAD DE BUENAVENTURA…
CHANGEL
El viaje ha sido largo y pesado, no por el trayecto, más bien por el simple hecho de haberme separado de mi familia como nunca en la vida imaginé, siempre pensé que allí en el pueblo conocería una buena mujer y me casaría, pero siempre cerca de la que ha sido mi casa, mi hogar. Lo único que me mantiene con ánimo es la esperanza de encontrarme con la Estrellita, la extraño tanto y sé que todos en casa también, además de que podré ayudar a mi familia a tener una vida mejor, ¡Ya quiero empezar a trabajar!
En cuanto llegamos a la ciudad, el yerno de doña Chepina, Flavio, me mostró el cuarto que voy a ocupar, es pequeño, pero justo lo que necesito, además me invitó a comer, ¡Y con el hambre que traigo! Hasta podría comerme una vaca completa.
— Bueno, Changel, si quieres ya vete a descansar que mañana mismo te llevaré conmigo para que conozcas al patrón, le hablé de ti y quedó muy seguro de contratarte
— No sabes cuánto te agradezco, Flavio, y sí, te voy a tomar la palabra, aunque primero quisiera darme un baño
— Claro que sí, el baño está al fondo a la derecha — como todos los baños
— Gracias, Flavio, y por favor dime cuánto te voy a deber por el viaje, el cuarto, la comida y la ayuda, quiero mantener las cuentas claras contigo
— Ya que cobres tu primer sueldo lo hablamos, no te preocupes por nada
— Como prefieras…
Cuando al fin me tumbo en la cama para descansar, se me vienen a la mente tantas cosas, mis hermanitas, mis papás, el pueblo que me vio crecer, las gallinas y los cerditos que solían recibirme luego de una tarde de trabajo y ahora ya no tendré nada de eso, el gallo ya no se escuchará cantar por las mañanas, espero que mi reloj biológico esté tan acostumbrado a madrugar que nunca se me haga tarde para el trabajo, por si las dudas, le encargué a Flavio que me despertara temprano. Cada mañana mi apá y yo acostumbrábamos beber una taza de café sin leche antes de irnos a la abarrotera, pero ahora eso ya no será posible, ya no podré tener con él esas largas charlas del día a día ni mi madre me recibirá con la comida ya preparada al mediodía, esa comida tan deliciosa que sólo ella hace con tanto amor, ella y mis hermanas, todo será tan diferente a partir de hoy, pero ni modo, es lo que yo elegí y me tengo que acostumbrar.
IGNACIO
Hoy es el día en que debo llevar los documentos para el intercambio estudiantil, estoy muy emocionado por mi próxima experiencia, ya quiero que se llegue el día de mi partida, aunque voy a extrañar a mis seres queridos, sé que será algo que nunca olvidaré y no me lo pienso perder por nada ni por nadie, así que es un alivio que Marbella lo tomara tan bien.
— Buenos días, joven — dice la secretaria
— Buenos días, señorita, vine a traer los documentos para el intercambio
— ¿Original y copia?
— Dos copias de cada documento, si gusta revisar — ella toma los documentos y hace una revisión apresurada
— Sí, todo está en orden, sólo llene este formulario — me entrega una hoja con una serie de datos que debo llenar — y al finalizar escriba su nombre completo y su firma en donde se indica, por favor.
Hago lo que ella me pide y luego de entregar todo, me indica que me llegará un correo electrónico de confirmación.
— Si le llega, — continúa — debe presentarse aquí mismo mañana en punto de las ocho de la mañana con su maleta lista para el viaje
— Le agradezco mucho, señorita.
Ahora sólo debo esperar ese correo, estaré un poco ansioso por la espera, pero no importa, puedo con ello.
ESTRELLA
El padre Jacobo dijo que mañana venderemos galletas por toda la ciudad, así que mis compañeras y yo estaremos muy ocupadas preparándolas, estamos muy contentas por esta actividad porque con ello podremos juntar dinero para cuando nazcan nuestras criaturas, todas queremos comprar la primer ropita que usará nuestro pequeño y también queremos tener ya la pañalera lista, a mí me falta mucho tiempo todavía, como seis meses, así que espero ahorrar mucho dinero para cuando se llegue el día, el doctor vendrá pronto a revisarnos a cada una de nosotras, por lo pronto, el padre Jacobo nos dijo que debemos tomar unas vitaminas, un tal ácido fólico y un hierro que sabe horrible, pero que es muy necesario para que estemos sanos los bebés y las mamás, así que ni modo, aunque me sepa feo me las seguiré tomando como él dice.
PUEBLO DE ANDALUCÍA
MARÍA
Juan ha estado muy serio el día de hoy, ni siquiera quiso abrir el changarro, se ve que está retriste por la partida de nuestro muchacho, a ver cómo logro reanimarlo, quizá si le preparo su atolito favorito, ese de maseca que se devora casi hasta con la taza.
— Viejito, ya deja de andar tan pensativo que me vas a asustar a la niña con tanta seriedad — le digo
— No, pos si eso es lo que menos quiero
— Pos entonces ponte a hacer algo pa’que te distraigas
— Yo que más quisiera, mujer, pero pos estoy piense y piense en el Changel y en la
Estrella
— Yo también, Juan, pero pues acuérdate que los dos son muy listos, verás que están bien en la ciudad
— Pos es que yo no sé si ya comieron, si ya durmieron, si están sanos, si tienen un techo, si…
— Que sí, pues, si no son tontos, no es por nada pero tú y yo los educamos, ellos saben qué hacer en casos de crisis
— Bueno, pos eso sí, todo lo que saben lo aprendieron de nosotros, que no es mucho, pero es lo necesario pa’ defenderse del mundo que los rodea
— Sí, apá, acuérdese que mis hermanos nunca se dejarían morir de hambre ni maltratar por nadie, los dos son bien vivos y ya verá que pronto tendremos noticias de ellos, además recuerde que las malas noticias son las primeras en llegar
— Tienes razón, mija, vamos pues a beber ese atolito que ya huele tan rico…
Aunque lo disimulo, yo también pienso en mis hijos, ojalá que estén los dos bien, que el Changel si esté viviendo como dijo y que la Estrellita y su bebé tengan la ayuda de las personas de la ciudad, sólo me queda encomendarme a la virgen para me los proteja y me los guíe siempre.
CIUDAD DE BUENAVENTURA
ISABEL
Estoy tan triste con eso de que Ignacio se me va a estudiar a quién sabe dónde, se me apachurra el corazón sólo de pensarlo, pero ni modo, él ya tiene edad para tomar sus propias decisiones y no puedo esconderlo bajo mis faldas durante toda la vida, aunque me cueste aceptarlo, debo dejarlo volar, además Lili tiene razón, así se alejará de Marbella y quizá hasta terminen ese absurdo compromiso que nunca debió ser, ella nunca será la mujer para mi hijo, de eso estoy segura.
— ¿Hablando sola, Isabel? — me sorprende Xavier
— Ay, Xavier, no te sentí llegar
— Perdóname, no quise asustarte
— No, no pidas perdón, yo estaba distraída
— Me día cuenta, supongo que estás así por lo de Ignacio
— Pues sí, a ti no puedo negarlo
— Ambos sabíamos que esto ocurriría tarde o temprano
— Pues sí, aunque no pensé que tan temprano, pero al menos se alejará de Marbella por un tiempo
— Nunca he entendido porque a ti y a Lili les disgusta tanto ese romance
— No, si no es disgusto, más bien es nuestro sexto sentido que nos dice que Marbella no es la mujer indicada para él
— ¿Intuición femenina?
— Eso mismo, pero no lo vas a comprender jamás
— En eso tienes razón, así no queda más que dejar que el tiempo les dé o no la razón
— Supongo…
CHANGEL
Como dijo Flavio, su patrón me recibió dispuesto a contratarme, le voy a echar muchas ganas para no defraudar su confianza, por lo pronto ando aprendiendo lo que tengo que hacer aquí, parece sencillo, pero ya lo veremos en la práctica.
La mañana se ha ido muy rápido y la hora de comer pronto llegó, tengo un buen de hambre y quisiera comerme dos platillos de los de mi casa, pero ni modo, me tendré que conformar con unas tortas que me trajo Flavio, ha sido muy amable conmigo.
— Ya ponte a comer, Changel, ahorita le seguimos
— Ya voy, pues
— Sé que esta comida no es como en el pueblo, pero pues no hay de otra
— Pos sí, tenemos que comer de todos modos, muchas gracias.