CIUDAD DE BUENAVENTURA
IGNACIO
La felicidad de Marbella se difuminó en cuanto dije lo del intercambio, no ha dicho nada desde entonces y sé que me espera una escenita típica de ella de camino a su casa, ni modo, al mal paso darle prisa.
— Marbella, mi amor, has estado muy callada desde la cena — procede a aplicarme la ley del hielo — ¿Así que ya no me hablarás, eh? Pues qué mal porque yo quería proponerte algo muy importante para ambos, pero si no quieres hablar mejor me lo ahorro
— Te escucho
— Primero que nada, quiero que sepas que te amo y que agradezco que no pusieras el grito en el cielo por mi decisión
— La verdad no estoy molesta, sólo que esperaba otra cosa
— Perdón por eso, quiero que sepas que entiendo cómo te sientes y…
— No, no me estás entendiendo, — interrumpe — pero en fin, si te quieres ir, vete, al cabo que aquí tienes a la tonta de tu novia para esperarte siempre que tú lo decidas
— De hecho, de so se trata lo que quiero decirte
— ¡Lo que me faltaba! Ahora me vas a terminar
— No, no es eso, escúchame por favor — se cruza de brazos, pero se muestra atenta
— ¿Qué te parece si cuando regrese nos casamos? — se sorprende
— ¿De verdad?
— Por supuesto, yo valoro todo lo que haces por mí y estoy dispuesto a cumplir este sueño antes de lo previsto
— No lo puedo creer, mi amor, me haces tan feliz, pero a la vez estoy tan triste porque te vas y te voy a extrañar horrores
— Y yo a ti, pero a donde voy no es tan lejos, así que estaré viniendo a verte y sé que tú también irás a visitarme
— Cada vez que se pueda
— Entonces no se diga más, a mi regreso nos casaremos y seremos felices para siempre tú y yo
— Estaré ocupada con los preparativos de la boda, ya puedo imaginarme mi vestido y nuestra noche de bodas
— Te verás preciosa, pillina…
LILIANA
Lo que me faltaba, mi hermano se irá lejos de casa para lo del intercambio estudiantil, ahora sí que estaré muy aburrida, al menos estará lejos también de la Marbella esa, que tan gorda me cae, ojalá que se canse de esperarlo y lo deje pronto, afortunadamente para todos, nos libraremos de su presencia, ¿Pero ahora a quién voy a molestar
ESTRELLA
No puedo estar más agradecida con la vida que ahora, tengo un techo sobre mi cabeza, alimentos, mi bebé está creciendo y mis compañeras son muy gentiles conmigo, además el padre Jacobo es también muy buena persona, cada día viene a vernos y ver que todo esté en orden, dice que sus contribuyentes están muy interesados en conocernos, sólo espero que no nos miren como seres inferiores, ya que todos somos seres humanos.
PUEBLO DE ANDALUCÍA
MARÍA
Mi Changel también se va a la ciudad, yo no quiero, pero es ley de vida que los hijos se vayan del nido, al menos estaré más tranquila pensando que estará pero bien cerquita de mi Estrellita, ojalá que la encuentre pronto y le de cobijo y protección como siempre, quizá no quiera vernos a Juan ni a mí, pero al Changel sí, ellos siempre han sido buenos hermanos, sólo mi Sofía nos quedará, le haré la luchita para reponerme y que mija no se sienta tan sola ahora que ninguno de sus hermanos estarán, ¡Cómo lo voy a extrañar!
— Ándale pues mijo, que Dios te bendiga y te lleve por el buen camino — digo al despedirme de mi muchacho
— Gracias, amá, y ni crea que me voy a olvidar de ustedes, estaré viniendo a verlos lo más seguido que pueda
— Ay, mijo, cómo crees, mejor cumple tu palabra y chambea duro pa'que nos ayudes a pagarle al don lo más pronto posible y así te alcanzamos por allá un día de éstos
— Se lo prometo, amá. Además, también voy a buscar a mi hermanita, verá que cuando menos lo pensemos ya estará con nosotros de regreso
— Dios te oiga, mijo, dios te oiga.
— Ámonos, pues mijo, que se te hace tarde — dice
— Juan
— Sí, apá, pero ustedes tienen que prometerme que estarán bien sin mí
— Lo mejor posible, mijo
— Y tú Sofía, cuídate mucho de los patanes, ¿Eh?
— Como tú me enseñaste, Changel, me vas hacer mucha falta, pero entiendo que te tengas que ir, cuando veas a la Estrellita dile que la casa no es la misma sin ella
— Así será y cualquier cosa ya saben cómo localizarme…
Entre tanta palabrería la despedida se hizo larga y difícil, el muchachito aquél que nunca tuvo ganas de volar ahora tiene ese brillo en la mirada que nada ni nadie podrá apagar. Juan se lo lleva hasta la salida del pueblo donde ya lo esperan y mija y yo nos quedamos aquí tan desoladas y tristes.
— Tengo la esperanza de que se encuentre allá a una buena mujer y se case al fin, mija, por eso no debemos llorar porque se va
— Ay, amá, ¿Cómo dice eso? Pues si él ni ganas tiene de casarse
— Ya lo sé, mija, pero eso es porque no ha encontrado a la mujer correcta, pero verás que cuando la encuentre ni lo va a pensar
— Pos si es cierto, ojalá que sea una buena mujer porque la vida en la ciudad es muy diferente a la de aquí
— No, si tu hermano no es tonto, verás que hasta se hace del rogar
— Pues será el sereno, pero donde la conozca y me la presente me la voy a comer con los purititos ojos nomás pa'que sepa que no está solo
— Ándale, ya deja de estar de celosa y mejor ayúdame a prepara la comida porque ahorita que regrese tu papá segurito va a querer comer
— ¿Tú lo crees, amá? Porque el pobre se veía tan agüitado
— Pos sí, pero pos ni modo que no coma, ándale…
Al menos puedo hacer que mi Sofía se distraiga y deje de pensar tanto en las ausencias de esta casa, hoy más que nunca necesito recuperarme para no darles más angustias ni a ella ni a Juan, tal vez hasta me pueda ir a la abarrotera a ayudarle a mi señor como lo hacía el Changel, pa' algo he de servir, ¿Qué no?
JUAN PABLO
Ha llegado la hora de decirle adiós a mi muchachito, mi Changel, mi orgullo, ay, no sé cómo le voy a hacer ahora sin él, pues si prácticamente él hacía todo el trabajo, pero todo sea por su bien y por su tranquilidad, si el dice que puede pagar todo ese dineral, es porque así lo hará y pronto volveremos a verlo a él y a mi Estrellita.
— Bueno, mijo, ya es hora de que te vayas
— Sí, apá, ya es hora, lo voy a extrañar un buen, pero tendré presente todos sus consejos
— Sé que así será, hijo, porque usted siempre ha sido un buen muchacho y cualquier cosa ya sabe que aquí tiene a su casa y a su familia, ahorita mismo le prendo unas veladoras a los ancestros pa'que me lo guíen en su nuevo camino
— Se le agradece, apá, bueno, ya me voy.
Le robo un abrazo a mi hijo y luego lo dejo marcharse mientras me limpio las lágrimas pa'que no me vea llorar y no porque los hombres no lloren, si no porque no quiero que me vea así y se vaya con el pendiente. Luego regreso a casa donde el silencio nos invade y todos nos esforzamos por ser fuertes.
— Pos bueno, mija, ahora ya nomás nos quedas tú, suertudota, ¿Qué es lo que vas hacer con tanto vejestorio? — digo para romper el hielo
— Ay, apá, no diga eso, si ustedes todavía son jóvenes y guapotes
— Eso lo dices porque nos quieres, mija — dice María — pero pos ve, yo vieja y enferma, bonita tu vida cuidando de mí y de tu apá
— Aguas con lo que dices, mujer, que me la vas a asustar y no vaya a ser que también se nos quiera ir
— Mira, Juan, pa'qué nos hacemos, si ya sabemos que tarde temprano se irá también
— Pero todavía no, es muy jovencita pa´eso
— Eso sí, amá, yo no me voy de aquí si no es bien matrimoniada y de blanco como debe ser y pa'eso todavía falta un buen porque pa'empezar en este pueblo no hay nadie que me llame la atención siquiera…
Dios y los ancestros quieran que mi Sofía no corra la misma suerte que su hermana en manos de ese infeliz al que ni siquiera conocemos su identidad, me mataría si eso ocurriera también a ella, pero primero lo mataría a él.