CAPÍTULO XV —Buen día, señorita —la saludó como de costumbre Dolores al llegar a la oficina. — Hola, Dolores. Novedades. —quiso saber —Tiene tres juntas por la mañana, los documentos están sobre su escritorio y acaba de … —¿Qué es esto?—preguntó sorprendida Selene al ver aquel enorme ramo de rosas rojas sobre el escritorio de su oficina. —Las enviaron muy temprano —informó su secretaria. Selene dejó sobre una silla su bolso y su abrigo, se acercó al despampanante arreglo y tomó la tarjeta en el. Mis más sinceras disculpas. Una mujer con tal determinación y poder, es un tesoro difícil de encontrar. Solomon Volkov — Vaya, qué hombre tan más extraño —se dijo así misma —. ¿Tesoro?, ¿de qué está hablando?—se preguntaba. —Creo que ha querido halagarla, señorita —respondió Dolores. — T

