Capítulo 1– Bajo la Superficie

1056 Words
Sira. La tarde había comenzado como cualquiera, pero algo en el aire me decía que no terminaría igual. A pesar de la risa y la conversación ligera que me rodeaba, algo se sentía fuera de lugar. Matt y yo habíamos discutido justo antes de llegar al grupo. Sabía que lo mejor sería dejarlo atrás, pero las palabras que había dicho aún resonaban en mi mente. Ya no me sorprendía, pero sí me dolía. Estaba tan acostumbrada a sus burlas y críticas que parecía que me había vuelto insensible a ellas, pero esa mañana había sido diferente. Estábamos caminando por la acera, y no sé cómo, pero de repente empezó a decirme que me veía "más rellenita". La forma en que lo dijo, como si fuera un simple comentario, me quemó por dentro. Y me quedé en silencio, sin saber cómo responderle. La incomodidad llenó el aire, y mi cuerpo tenso lo evidenció. —¿No te das cuenta de lo que dices? —le había preguntado, pero él no se detuvo. —No, porque no me importa —respondió con desdén—. Tal vez si te preocuparas por ti misma en lugar de... qué sé yo, por estar siempre buscando excusas, las cosas serían diferentes. Sus palabras calaron hondo. No sabía por qué me afectaban tanto, pero el hecho de que él, el mismo Matt que siempre había estado cerca, ahora me tratara así me hacía sentir como si todo lo que había soportado hasta ese momento ya no tuviera sentido. Intenté decir algo más, pero al final, opté por alejarme. Llegué al lugar del encuentro, y aunque todo parecía relajado, no pude evitar sentirme fuera de lugar. Vi a Gael, como siempre, en su rincón. Su presencia era una especie de refugio para mi mente, a pesar de lo distante que podía ser. Su mirada fría y su actitud indiferente siempre me parecían un pequeño consuelo en un mar de caos emocional. Gael no era de los que se metían en los problemas de los demás, y eso me gustaba. O al menos eso me decía a mí misma. Me acerqué al grupo, pero mi mente seguía ocupada en la conversación que acababa de tener con Matt. Intenté no pensar en ello, pero era imposible. Lo sabía. Esa constante sensación de estar observada, de sentir los ojos de Matt como un peso sobre mis hombros, seguía ahí. Quizás me estaba haciendo paranoica, pero no podía evitarlo. —¿De verdad no te gustan los deportes? —Gael me preguntó de repente, su voz tranquila, casi como si no estuviera realmente interesado, pero de alguna forma lograba captar mi atención. Su mirada, fija en mí, parecía leerme, y eso me incomodó un poco. Siempre me hacía sentir que estaba evaluando todo lo que decía, todo lo que hacía. Quizás por eso, a veces, prefería evitarlo. Me reí nerviosa, mirando al suelo mientras respondía: —Es solo que... no entiendo cómo la gente se emociona tanto. Al final, todo es un juego. —Dije lo primero que se me ocurrió, y cuando lo dije, no pude evitar sentir que mis palabras sonaban más mordaces de lo que había planeado. Gael frunció el ceño, su expresión no cambió, pero la manera en que me miraba hacía que me sintiera como si me estuviera evaluando. Tal vez estaba pensando que no tenía ni idea de lo que estaba diciendo. Y probablemente, tenía razón. Pero de alguna manera, me sentía rara cuando me hacía esas preguntas. La discusión de deportes entre él y yo duró un par de minutos, pero lo cierto es que no me importaba en absoluto. Sin embargo, la sensación de incomodidad persistía. Sabía que Matt seguía observando cada uno de mis movimientos, y eso hacía que me sintiera aún más fuera de lugar. De repente, Matt, sin perder el tiempo, soltó un comentario que me hizo sentir como si el suelo se abriera bajo mis pies: —Qué raro que ahora te quieras hacer la interesante con mi amigo —dijo, mirando a Gael de reojo, con una sonrisa burlona en sus labios. Lo dijo en un tono que, aunque disimulado, no podía ser más claro. Él quería dar a entender que de alguna forma yo estaba intentando impresionar a Gael. Que mi conversación con él no era más que una excusa para llamar su atención. Mis mejillas se encendieron al instante, pero no dije nada. De alguna manera, sentí que cualquier respuesta sería inútil. Sabía que Matt estaba buscando una reacción, y no quería dársela. Lo peor era que, aunque no me lo decía directamente, podía ver el desprecio en su mirada, como si estuviera tratando de marcar territorio. Gael, como siempre, no dijo nada. Su silencio fue más pesado que cualquier palabra. Parecía como si nada de lo que estaba pasando le importara. Quizás lo mejor era que no se metiera en estos dramas, pero en ese momento, me hizo sentir como si todo fuera aún más incómodo. ¿Cómo podía ser tan indiferente a todo? Matt, al notar que no le respondí, no hizo más que mofarse de mí. —Vaya, parece que ya ni siquiera sabes defenderte —dijo, con una sonrisa cínica, como si al decir eso hubiera ganado alguna batalla. Pero yo ya no quería pelear. No con él, no con nadie. Me sentía cansada de todo eso. Cansada de las burlas, de las críticas, de las expectativas. Ya no quería luchar, solo quería que todo terminara. Sin embargo, no pude evitar sentir que Gael seguía observando. Era extraño, su silencio, tan pesado, me hizo sentir más vulnerable que nunca. Al final, Matt se alejó, satisfecho de haber dejado caer su veneno en la conversación. Yo solo traté de respirar profundo, mirando al suelo, intentando calmar mi mente. No era fácil ignorar las palabras de alguien que había estado tan cerca de mí durante tanto tiempo, pero al menos tenía claro que, aunque Matt tratara de hacerme sentir mal, no iba a conseguir que me afectara. Gael, por su parte, no dijo nada. Ni una palabra, ni una mirada. Solo seguía ahí, observando, pero sin implicarse en nada. Como siempre. Y aunque eso me molestaba, al mismo tiempo, me aliviaba. Tal vez era porque, al fin y al cabo, yo tampoco quería que él se metiera en mis problemas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD