Capítulo 2- Juego de apariencias.

978 Words
Gael. No me gustan las discusiones. Nunca las he soportado, y menos cuando la gente empieza a decir cosas que no tienen sentido. Pero ahí estaba, en medio de una conversación que no me interesaba en lo más mínimo, observando cómo Sira y Matt se peleaban de nuevo. Parecía una pelea más, nada nuevo. Solo una de esas discusiones que ocurren entre personas que no saben cómo dejar ir lo que ya no funciona. Los conocía bien, a ambos. Matt y Sira. Habían estado en esa montaña rusa de idas y venidas durante meses. A veces parecía que estaban bien, otras veces, como ahora, no se aguantaban ni un minuto. Ya no me sorprendía. Sabía cómo eran, cómo Matt nunca dejaba de buscar razones para hacer sentir mal a Sira. Y sabía que Sira, por más que lo intentara, no podía escapar de su influencia, al menos no de la manera que quería. Matt era inestable, no lo iba a negar. Todos lo sabían. Solo que nadie lo decía en voz alta. No porque tuviéramos miedo, sino porque ya nos habíamos acostumbrado a su forma de ser. Celoso, inseguro, siempre buscando controlar lo que no podía tener. Y Sira, a pesar de sus intentos por hacer todo lo posible por mantener la paz, siempre terminaba atrapada en su espiral. A veces, me preguntaba si se daba cuenta de lo tóxico que podía ser estar con él. De alguna forma, verlos así, tan lejos de la gente que se supone que los quiere, me molestaba. Y no porque fuera el tipo de persona que se involucra en los problemas ajenos, porque no lo soy. Pero esta vez era diferente. Podía ver lo mal que Matt trataba a Sira, y algo dentro de mí me decía que no lo merecía. No me importaba lo que pasara entre ellos, pero no podía dejar de pensar que Matt no tenía derecho a hablarle de esa manera. No tenía derecho a humillarla frente a todos, como si fuera su juguete, su propiedad. Observé en silencio, sin intervenir, mientras él la miraba con esa expresión arrogante y despectiva que tan bien conocía. A veces me preguntaba si Sira alguna vez se había dado cuenta de lo que tenía enfrente. Yo sí lo sabía. Matt no era un buen tipo. Tal vez lo había sido alguna vez, en el pasado, pero no ahora. La envidia que siempre había sentido por los demás lo había consumido. Era como si estuviera buscando alguien a quien hundir solo para sentirse superior. Pero no iba a ser el que se lo dijera. Sira respondió con un tono que no pude evitar notar. No era agresiva, pero su voz tenía una firmeza que no había escuchado antes. Algo en ella se había fortalecido desde la última vez que la vi, aunque no sabía exactamente qué era. Me di cuenta de que había algo diferente en ella. Tal vez porque, aunque nunca le había prestado mucha atención, ahora veía más allá de su exterior. Aunque no lo admitiera, algo en mi cabeza me decía que ella no merecía estar en esa situación. No merecía alguien como Matt. Mi mirada se desvió hacia Matt. Estaba tan concentrado en su ego y en hacer sentir mal a Sira, que no notaba cómo sus palabras le estaban afectando. Sabía que nunca lo diría, pero Matt necesitaba una dosis de humildad. Sin embargo, ese no era mi problema. Si ella quería seguir aguantando, estaba bien. No era mi asunto. Lo que sí me molestó fue cuando Matt soltó esa frase, como si fuera un chiste que solo él entendiera: —Qué raro que ahora te quieras hacer la interesante con mi amigo. El comentario resonó en el aire y, aunque intenté no reaccionar, sentí una ola de incomodidad. No era la primera vez que Matt decía algo así, pero ahora era diferente. Sabía que Sira se lo tomaría mal. A pesar de su actitud relajada, había algo vulnerable en ella que no podía evitar notar, algo que me hacía sentir como si estuviera protegiendo a alguien que no lo pedía. Me mantuve al margen, sin involucrarme, como siempre. Mi relación con Matt siempre había sido así: observábamos desde las sombras, sin importar lo que realmente pasaba. Y yo prefería quedarme al margen. No me interesaba tener discusiones inútiles. Pero algo en mí me decía que debía decirle algo, aunque nunca lo haría. Matt no merecía que me molestara por él, no era suficiente para eso. De todas formas, no pude evitar pensar en Sira. Sabía que tenía muchas cosas dentro que no decía, y aunque no lo demostraba, estaba claro que ella no quería estar en esa relación. O al menos no quería estar ahí de esa manera. No pude evitar sentir que las cosas entre ellos terminarían pronto. Esa era la naturaleza de su relación: una constante batalla sin resolución, un ciclo que siempre se repetía. Matt la necesitaba para alimentar su ego, y Sira... Sira simplemente estaba atrapada. Pero yo sabía que ella era más que eso. No merecía estar con alguien como él. El bullicio de la conversación me empezó a molestar más de lo que estaba dispuesto a tolerar. El ruido de las risas forzadas, las voces altas, el ambiente cargado de tensión... no podía más. No iba a quedarme allí para seguir escuchando esa pelea sin fin. Sin darles a los demás una excusa o explicación, simplemente me levanté y me fui. No quería estar en ese lugar, no quería escuchar más de lo mismo. Me alejé sin que nadie me viera, caminando rápidamente hacia el pasillo tranquilo, donde finalmente pude respirar. Cerré los ojos por un momento, buscando un poco de calma. Era extraño cómo, a pesar de ser una persona que no se dejaba afectar fácilmente, esas pequeñas tensiones ajenas me desgastaban más de lo que quería admitir.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD