Capítulo 1. Nuevo cantante.
Narra Austin:
Otro aburrido día rutinario me esperaba, apagué mi alarma y observé mis notificaciones, me había llegado una de “las noticias de la comunidad” pero la deslicé sin leerla, solo alcancé a leer la palabra “nuevo”, algo extraño en mi vida.
Me levanté de la cama con toda la calma posible, todos pensarían que la vida de un popular es genial, pero la verdad es que no, o al menos no para mí, era demasiado... Rutinario, el hecho de no saber en quien confiar o una chica que tuviera más cerebro que operaciones eran unos grandes ejemplos.
Pero yo ya había aceptado mi destino, o más bien el destino me había aceptado a mí, además no ayudaba el hecho de que mi padre era el más rico de la ciudad y en cuanto se enteraban todos querían ser mis amigos, además como un buen cliché jugaba fútbol americano y la chica popular de la escuela era mi novia, entonces sí un buen cliché y solo dejé que las cosas siguieran su curso.
Me dirigí al baño, hice mis necesidades, me bañé y cepille los dientes antes de salir a escoger mi ropa, algo muy casual, pantalón n***o, playera azul y mis tenis negros, eso y mi chamarra de cuero, peiné mi cabello rubio igual que el de mi madre y bajé a almorzar sin la compañía de mis padres, ya que, de nuevo, como buen cliché mis padres no estaban conmigo a excepción de algunas cenas y eventos “importantes”.
-Hola Luisa- Dije llegando a la cocina, Luisa era una señora de mediana edad, empleada de la familia, pero ella se había encargado de mí toda la vida.
-Buenos días para ti también-
-¿Qué hay de almorzar?- Pregunté mientras me sentaba en un banco, no veía razón para comer en el comedor si siempre estaba solo, así que prefería comer ahí y platicar con Luisa.
-Hice panqueques- Dijo mientras me extendía un plato con varios de estos, no perdí más el tiempo y empecé a comer.
-¿Cómo vas en la escuela?- Preguntó mientras me servía café.
-Luisa, es la segunda semana-
-¿Y eso qué? Pudo haber cambiado algo-
-La misma rutina de siempre-
-Sabes, me enteré que en la privada de aquí cerca llegó gente nueva, la mudanza está bajando sus cosas- La miré sin comprender a qué quería llegar. -Puede que alguien nuevo llegué a tu escuela-
-Lo dudo-
-¿Por qué? Si tú escuela es para ricos y esa privada no está tan mal-
-Puede que no haya alguien de mi edad, es muy poco probable-
-Pues escuché que es algo así como una celebridad-
-Pues entonces es alguien mayor y no entiendo cómo es que te enteras de esas cosas-
-Secretos de sirvienta-
-Eres más que una sirvienta para mí y lo sabes- Vi que ella sonrió con nostalgia.
-Come, se te hará tarde- Le devolví la sonrisa y seguí comiendo.
Me despedí de ella cuando salí de casa, fui hacia mi auto y gracias al cielo hoy no pasaría por Mia, mi novia, ya que sus amigas los días viernes pasaban por ella, cosa que en verdad agradecía, así podía tener un viaje tranquilo a la escuela.
Pero como si el universo no pudiera odiarme más, mi bendito teléfono se cayó, lo levanté y se había roto la pantalla. Genial, pensé.
Subí a mi auto y prendí la radio para distraerme un rato.
-Según dicen este nuevo, guapo y sexy cantante acaba de llegar a su nuevo hogar- Decía una voz chillona por la radio, ya no escuché el nombre de ese nuevo cantante pero si era alguien importante seguro no tardaría en averiguarlo a través de Mia o de alguna de sus amigas, en fin no le tome importancia y cambié de canal hasta encontrar uno que valiera la pena, lo encontré y prendí el motor para hacer mi camino casi diario, pero me quedé pensando en esa palabra "Nuevo".
Al llegar a la escuela estacioné el auto y se me hizo extraño ver qué por primera vez en años, no había chicas esperándome al salir del auto.
-¡Austin!- Y ahí estaba la chirriante voz de Mia.
Ella también acababa de llegar con sus amigas, vino corriendo a abrazarme y a tomarme de la mano para irnos juntos.
-No puede ser ¡Qué emoción!- Escuché parlotear a unas chicas en los pasillos.
-¿De qué hablarán?- Preguntó Mia curiosa.
-El que no te enterarás es algo nuevo- Susurré y ella me echó una mirada asesina. -Ya que tus amigas lo saben todo- Completé.
-Seguramente no lo sabían cuando veníamos-
-De nuevo, eso es extraño- Y antes de que me mataran nos interrumpieron.
-¡Austin!- Sí, definitivamente hasta mi nombre sonaba como un cliché. -¿Cómo te va?- Me preguntó Josh quien era mi mejor amigo, un tipo alto y moreno, el típico conquistador pero la diferencia de un cliché es que él sí era un gran amigo y que no jugábamos lo mismo, él era capitán del equipo de soccer.
-Todo bien- Le respondí.
- Pues verás linda- Dijo volteando hacia Mia. -Justamente un nuevo cantante va a venir a nuestra escuela-
Con que si es de más o menos nuestra edad, pensé.
-¿Cantante?- En ese momento la campana de la escuela sonó, ya teníamos que ir a clase y no quería llegar tarde, tenía que conseguir una mejor calificación si quería seguir en el equipo, aunque para ser sincero, sí era bueno en ello y sí me gustaba jugar.
-Algo me dijo Luisa sobre eso, te cuento en el desayuno- Le dije a Mia.
-Puedes contarme por teléfono ¿O te da miedo que la profesora te regañe?- Preguntó burlándose de mí.
-Rompí el celular camino aquí-
-Pero…-
-Vamos, no pasará nada por no enterarte después o puedes pedirle la información a tus amigas que seguro ya se enteraron de todo- La Interrumpió Josh. -Ahora, si me permiten me retiro señoritas- Dijo antes de darse la vuelta y alejarse del bullicio para ir a su “asesoría”.
Por mi parte también di media vuelta con una amiga de Mía siguiéndome los pasos ya que teníamos la misma clase y Mia tenía ensayo con las porristas.
Estaba pensando en lo del cantante, había visto algo de “nuevo’ en mi celular, escuchado algo así en la radio de mi camioneta y Luisa lo había comentado, esa señora tiene boca de profeta, pero un chico nuevo no podía cambiar mi aburrida rutina o tal vez sería un popular más y ya, pero la verdad poco me importaba que viniera un chico nuevo.
-¿Es emocionante no?- Dijo la amiga de Mia interrumpiendo mis pensamientos.
-¿El qué?-
-Lo del cantante-
-Ah, la verdad me tiene sin cuidado-
-Podrías perder tú título del chico más popular en la escuela-
-Eso también me tiene sin cuidado- Fuí un poco seco al hablarle pero solo dije la verdad. -¿Por qué te saliste del equipo de porristas Jessy?- Dije tratando de hacer el camino ameno.
-Mia dijo que no era muy buena- Creo que mi plan de hacer el camino ameno no funcionó. -Pero supongo que tiene razón, no soy muy buena además mis pasiones son otras- Y antes de preguntar a qué se refería entró al salón.
Pasaron las primeras horas de clase y el supuesto chico nuevo y super estrella nunca apareció. Por fin fuimos a la cafetería, me moría de hambre pero nunca conté con que el almuerzo sería más ruidoso de lo normal.
-Te lo digo mía, dicen que el chico es como sacado de un libro, que tiene cara de ángel o demoni0 según tus gustos-
-Bueno eso es lo menos importante, lo importante es que por fin va a ver un cambio en esta aburrida escuela- Dijo Dayana.
Ella era una chica con un cabello castaño que llegaba un poco más abajo de los hombros y con un fleco de lado color rojo, tenía estatura promedio, pero eso no le impidió jugar con las más altas del equipo de básquet, ella era nuestra amiga, o más bien amiga de Josh, él le habló al darse cuenta de que empezaba a hacerse popular por entrar al equipo de básquet femenil como capitana de un día a otro y tenía razón, ella se hizo bastante popular y aún más después de que le gritara a los cuatro vientos al director en medio del patio delantero por hacer de menos a los equipos femeniles, no terminó muy bien aquello pero al menos no la suspendieron.
-Según me cuentan está empezando a hacerse famoso y popular- Siguió otra de sus amigas de Mia.
Mía sonrió ampliamente al escuchar la palabra popular.
-Ni te acomodes las operaciones Mia, según sé es gay- Dijo Dayana y Mia la miró con mala cara antes de abrazarme descaradamente.
-Por si no lo recuerdas, Dayana, yo ya tengo novio-
Dayana rodó los ojos sin el menor interés, ella y Mia obviamente no se llevaban bien.
Amaba a Dayana y no en un sentido romántico, la veía como una buena amiga porque a pesar de no hablarnos tanto cuando lo hacíamos me entendía.
-Bueno, también dicen que al ser tan atractivo consigue a cualquier chico que deseé, ya sea gay o no-
-¿O sea que los convierte?- Preguntó Josh aterrado a la idea.
-Son rumores, además no pueden convertir a alguien en algo que no es- Exclamó Dayana rodando los ojos para calmarlo un poco.
-Bueno, tal vez sí es muy atractivo, me encantaría conocerlo- Dijo la chica mordiendo su labio inferior.
-¿Si acabas de escuchar que es gay no?- Le preguntó Dayana antes de bufar e irse, al parecer ella tampoco las aguantaría por mucho más tiempo.
-Bueno, dejando de lado a la loca de Dayana ¿Qué les parece si vamos a la fiesta de Leo?-
-Siii, suena perfecto- Le contesto Mía a su amiga.
-¿Qué dices Josh?- Le preguntó una amiga de Mia.
-Eeh… Perdón, tengo reunión con eh… el equipo- Mentira, eso era una mentira, lo conocía perfectamente.
Esa chica desde hace tiempo estaba tras él pero mi amigo no le hacía caso, Josh me explicó que pasó algo de una noche pero ahora ella se había obsesionado.
-Que lástima- Dijo haciendo un puchero. -¿Qué dices tú Austin?-
-Amm… Yo…- Dije buscando que Josh me ayudara.
-Bueno, yo me retiro, que tengan buen día- Esa fue la ayuda que me proporcionó mi supuesto mejor amigo antes de levantarse y alejarse para después proporcionarme un “lo siento” con los labios.
-Pero claro que él irá ¿Cierto amor?- Dijo Mia acurrucandose como un gato contra mi brazo.
-Bueno yo…-
-Ya está, nos vemos en la noche.- Dijo Mia levantándose tomando mi mano lista para irnos, no tuve más remedio que levantarme junto con ella pues en serio quería irme de allí.
-Qué te pasa Mia yo no quería ir- Le dije una vez fuera del comedor.
-Eres mi novio, así funcionan los novios, además me tienes que acompañar porque Leo está deprimido, acaba de terminar con su novio y…-
-Sí, pero es tú amigo, no el mío-
-¡No me importa!- Y ahí estaba la verdadera Mia. -Me vas a acompañar porque eres mi novio- Reclamó mientras caminábamos a nuestras clases. -Así que te veo en un rato- Dijo cambiando el su tono de voz a la usual chillona para después darme un beso en la mejilla.
Me hartaba pero encontrar alguien más que no se involucre demasiado en mi vida era difícil, para Mia al menos solo era su chófer o su novio cuando era necesario pero no metía su operada nariz más allá de eso, aunque... Tal vez lo mejor sería tener a alguien que sí se interesara por mí, pero prefiero ser un alma solitaria, asi nadie me lastima.