Capítulo 3. Mío.

2000 Words
Narra Joel: -Vamos Joel, aquí puedes encontrar a alguien especial- Me dijo mi mejor amigo Omar mientras hurgaba en las cajas de mi ropa. -Ja, lo dudo mucho-Dije acostandome en la cama mientras observaba mi esmalte en las uñas. Y sí, soy un chico gay y no solo eso, sino además una próxima estrella músical. Pero voy a presentarme adecuadamente; Soy Joel, mis padres murieron en un accidente cuando era niño, desde entonces se hace cargo de mí mi padrino, manager de mi madre y mi padre, ninguno de los dos tenía hermanos y él se convirtió en uno para los dos. Y hablando de hermanos tampoco tengo hermanos biológicos, pero prácticamente crecí con el hijo de mi padrino, así que él se convirtió en uno para mí. Mi padrino era de los mejores Manager y un gran padre... Siempre me trató como un hijo más y cuando le revelé que era gay, no me corrió de la casa, al contrario me apoyo en todo y aceptó mi manera de ser, lo amo por eso ya que mi forma de ser para algunos es, según sus propias palabras “muy excéntrica”. -¿Puedes levantar un poco el ánimo? Además es tú última noche antes de que te hagas mundialmente famoso- Otro dato importante es que mi amigo/hermano ahora se convirtió en mi manager junto con su padre, el cual le prometió a mi mamá que me convertiría en una estrella en cuanto tuviera la edad adecuada, ya que ella quería que disfrutará de mi niñez. -Querrás decir antes de que todos en esta ciudad se enteren de que soy “El nuevo cantante”- Nos acabábamos de mudar mi hermano y yo a la ciudad natal de mi padrino, a su antigua casa, no era como la enorme mansión donde solíamos vivir pero ser un poco más independientes no nos hacía daño, además no debía ser malagradecido y mucho menos porque nos mudamos por mi culpa. -Según escuché en la radio, eres el “Nuevo, guapo y sexy cantante”- Dijo burlándose de mí. -Cállate ya-Dije aventandole una almohada y él comenzó a reírse después. -Oye pero ya es enserio, así podrías gustarle a un chico sin que sepa que eres famoso, no vendrá a ti solo por el dinero- -No, vendrá por algo de una noche y luego puff, desaparecerá, posteriormente se entrará de quién soy y les dirá a todos que me acosté con él- -Buen punto, pero puede haber chicos que no sean así- -No deberían aprovecharse de uno solo por fama- Dije ignorando eso último. -¿Lo dices por el último anuncio?- -Sí, porque se le escapó a tu primo decir que soy gay y que le gusté a un supuesto hetero- -Hombre, ya perdonalo- -¿Que no ir a su fiesta es perdonarlo? Además ese cretino obviamente no era hetero- -¿Entonces si irás?-Preguntó ilusionado. -Ya que- Dije volteando los ojos. Por fin Omar decidió mi atuendo, algo no tan difícil pues toda mi ropa o la mayoría era negra (Con brillo) pero él se decidió por algo no tan llamativo, pues según él todavía no era el momento de hacerme notar demasiado, tenía que pasar “Desapercibido” cosa que no sería muy fácil. Me escogió una camisa y pantalón n***o entallado, junto con mis distinguidos botines. Me bañé y cambié tomándome mi tiempo, pues no estaba muy ansioso por ir a la dichosa fiesta. Estaba peinando mi cabello cuando vi por mi espejo de cuerpo completo a Omar, el cual al verme chifló. -¿Así está bien?-Dije aún viendo mi cabello por el espejo. -Sí, cumple con su propósito- Resople por eso. Me miré de nuevo en el espejo y sí, me veía bien pero… faltaba algo… Lo descubrí y desabotoné un poco más mi camisa, dejando la mitad abotonada. Omar al ver lo que hice rió y negó con la cabeza. -Eso no ayuda- -Como dijiste, si alguien me quiere tendrá que conocerme por como soy- -Lo sé y ya vámonos o se nos hará tarde- -No sabes cuánto me emociona- Dije poniéndome delineador n***o bajo los ojos. -Dejando tu ironía de lado, créeme cuando te digo que hoy será el día- -¿El día en que me olvidé de él?-Lo dije sin pensar. -El día en que conozcas a alguien que de verdad te quiera- Aventé el lápiz al tocador. -Nadie querría a alguien tan roto como yo-Dije recargandome en las esquinas del tocador. Nada era culpa de Omar y yo tenía que agradecerle en lugar de levantar la voz, pero pensar en… eso, me alteraba y hablarle así a Omar me hizo sentir culpable después. -Perdón- -No te disculpes, te veo abajo-Asentí sin mirarlo y cuando se fue empecé a respirar más hondo tratando de calmarme y no llorar, acababa de ponerme el lápiz n***o y lo arruinaría si lloraba, así que me eché aire con las manos y salí de la habitación. Escaleras abajo fui pensando en que tal vez Omar tendría razón y podía conocer a alguien. En todo el camino hacia la fiesta, ninguno habló, ambos estábamos muy pensativos, o tal vez solo era yo y él quería darme espacio, como sea, se lo agradecí. Llegamos al lugar y Omar estacionó el auto. -Escucha…- Dije agachando la mirada. -Lo siento, sé que quieres ayudarme y que lo que pasó ya tiene tiempo pero… No sé si pueda haber alguien que me quiera así como soy- -Pues… sí eres alguien difícil- Volteé a verlo. -Tardas demasiado en arreglarte- Volteé los ojos y salí del auto. Nos acercamos a la entrada y justamente ahí estaba su fastidioso primo Leo. -¡Vinieron!- Dijo abrazando a Omar. -¡Hey!- Respondió él sin abrazarlo demasiado y al soltarse Leo volteó a verme. -Joel-Dijo intentando arreglar su cabello. Sabía que le gustaba, lo sabía desde hace tiempo, pero yo no lo veía como él a mí. -Hola- Respondí apenas, intentando ser amable. -¿Cómo te va Leo?- Interrumpió Omar. -Pues... terminé con Jake- Dijo subiendo un poco sus hombros y al voltear a verme, se puso rojo.-Joel te ves muy bien, diferente pero…- Levanté la ceja. -Digo, siempre te ves muy bien pero... En fin me alegra que hayas venido- -Si bueno, Omar dijo que sería buena idea-Dije golpeando a Omar en la espalda un poco más de lo necesario. Y qué casualidad que justo Omar me haya traído cuando Leo acababa de terminar con su novio. -Pues me alegra que te haya convencido, no te arrepentirás- Solo le sonreí esperando que sus palabras se cumplieran. -Por favor pasen y diviertanse, puede que después vaya por ustedes para bailar una canción- Asentí tratando de evitarlo. -Mejor ve a cazar, yo haré lo mismo-Me dijo Leo cuando empezamos a entrar y él a elevar la voz pues la música aquí ya era más fuerte. -¡¿Qué?! ¡¿Me dejarás solo?!- -¡Diviértete!- -¡Omar! Om…-Lo llamé pero ya se había alejado. Fui hacia una de las mesas, cosa que me costó trabajo hacer pues en el camino varios chicos me invitaban tragos o se me acercaban para bailar muy pegados a mí. Me fui a la mesa más alejada que encontré, oscura en una esquina y por suerte no había ninguna pareja besándose. Empecé a observar a los chicos, pero ninguno llamaba mi atención. Incluso vi a unos chicos que parecían ser deportistas pues traían sus chaquetas, cosa que no entendía ¿Por qué las llevaban a todos lados? Dejé de mirarlos y seguí observando a los demás. Todo me parecía estresante, eso hasta que vi a una pareja en una mesa cercana y se miraban con tanto amor que desee que algún día alguien me mirara así. Estaba a punto de irme a buscar a Omar pero dediqué una última mirada y ahí... Justo donde habían estado los jugadores, ahora podía observarlo a él. Un chico atractivo estaba en la barra bebiendo completamente solo, como si esperara nuestro encuentro. Mi corazón se detuvo por un momento pues no solo era atractivo, él tenía algo que llamaba mi atención. Ya basta Joel, pensé. Volteé a otro lado para evitar mirarlo pero simplemente no podía dejar de verlo por mucho tiempo. ¿Cómo alguien puede ser tan desalmado… o tan tonto como para dejar a esa obra de arte solo? Pensé. En mi estómago empezaron a revolotear las mariposas, hace tanto que no me sentía así, incluso está vez era completamente diferente. No aguanté más y me acerqué a la barra para intentar hablarle pero los nervios me ganaron y solo pude sentarme a su lado, no era tan tímido al coquetear, aunque hace mucho que no lo hacía, pero esta vez sí me sentía un poco nervioso. -Un Martini por favor-Hablé con toda la seguridad que me fue posible. Y ahí estaba, el indicio para saber que podía continuar, pues en cuanto hable su piel se erizo por completo, era mi momento, la señal perfecta. Me dieron mi bebida y tomé un poco para tener más valor. -No creí que hubiera chicos tan lindos está noche- OMG, volteó y no lo podía creer, su rostro era aún más perfecto de cerca y esos ojos, unas lindas joyitas verdes. Y lo mejor de todo es que no solo volteó, sino que además quedó asombrado ante mi presencia, eso me animó más. -¿Pasmado? Descuida suelo tener ese efecto en las personas y no te preocupes, no le diré a nadie-Dije guiñandole un ojo. -No sé de qué hablas- Con que ahí estaba el pequeño imperfecto, aún no se había dado cuenta de que era homosexual, entonces yo era su primer hombre; estaba seguro de que era homosexual, su ligero temblor, su mirada y su piel erizada al escucharme me lo confirmaban. La pequeña plática surgió entre coqueteos de mi parte y negación por parte de él, todo en él me parecía exquisito, aunque me enteré que tenía novia, punto menos, pero no un impedimento. -¿Estás coqueteando conmigo sabiendo que tengo novia?- Reí por su respuesta. -Claro lindo, creí que había quedado claro desde que me acerqué- Hice un camino con mis dedos desde su espalda hacia sus labios, cuando llegué a ellos los toqué por encima con mi pulgar. Tenía que confirmar si le gustaba así que, sin que él se diera cuenta, comencé a acercarme. -¿Acaso me veo gay?-Dijo retirando mi mano. -Eso no se ve mon cherie- Chupe mi pulgar y me miró entre confundido e interesado, lo cual aproveché para acercarme más. -Se siente- Le respondí por encima de sus labios, solo me faltaba cortar unos cuantos milímetros de distancia para pegar sus labios a los míos. -¡Austin!- Gritó una chica y él se alejó. Carajo, pensé. -¿Por qué te alejaste?-Le empezó a reclamar para después voltear a verme. -¿Tú quién eres?- Dijo barriendome con la mirada. -Descuida, estaba haciéndole compañía a… tu chico- Dije burlándome y sonriendo. -Bueno pues ya llegué y soy su novia- -Me doy cuenta dulzura- Dije guiñandole un ojo, tenía la cara completamente roja, pero me dió la impresión de que no era por celos, sino su ego. -Austin, vámonos-Exclamó y se dió la vuelta moviendo sus caderas en un intento de verse deseable para… -Austin- Dije en alto saboreando mejor su nombre en mis labios. -Lindo nombre- Volteé a verlo de nuevo deseando poder disfrutar no solo su nombre, sino también sus labios. Se retiró sin decir nada más, me di la vuelta en mi asiento y me recargue con los brazos extendidos en la barra mientras veía como mi chico se abría paso entre la gente; Con el rabillo del ojo pude ver cómo Omar se acercaba. -¿Ya estás cazando?-Preguntó al llegar a mi lado. -Solo tengo una presa y será mío, todo mío-Respondí viendo como aquel chico se perdía de mi vista.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD