Susan La noche en Vermont tiene un sabor diferente. No sabría explicarlo con exactitud, pero es una mezcla de aire limpio, madera húmeda y algo dulce, como si el frío mismo se hubiera empapado de canela y manzana. Esa noche, mientras la nieve caía en copos lentos, no paraba de admirar a Matthew. Matthew, a pesar de su resistencia inicial, se había convertido sin proponérselo en la atracción del pueblo. No era algo que buscara, de hecho cada vez que alguien se le acercaba, se le notaba una incomodidad casi entrañable. Pero aun así, los vecinos se le acercaban, curiosos como siempre que aparece algo nuevo en un lugar donde pocas cosas cambian. Le preguntaban por Nueva York, por los rascacielos, por si de verdad la gente vive tan apretada como dicen en la televisión. Matthew, con una pac

