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Voy a Amarte

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Blurb

Katheryn vive una vida sin amor gracias a sus padres, y cierra su corazón cuando a sus dieciocho años el mejor amigo de su hermano la traiciona, pero Benicio esta dispuesto a demostrarle que no hizo tal cosa y que siempre la amo.

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Capitulo 1
Kateryn. Estaciono en la vereda de la casa porque hay un auto en la entrada del garaje, me imagino que Marcia colmó la paciencia a Yasserley así le compra otro auto, me bajo poniéndole llave a la puerta de mi auto y ahí me acerco a mirarlo más de cerca, porque cuando me lo quiera moniar no voy a salir, me da mucha rabia que te refriega en la cara las cosas como si ella al menos se hubiera esforzado mas que joderlo al pobre de Yas que cae en cada una de sus ocurrencias, la última vez que lo volvió loco fue cuando quería una camioneta que vino a decirme que yo no tenia nada porque era una estúpida, pero si supiera lo es que trabajar sabría que le alcanzaría para comer y creo que ni eso con los lujitos que se da. —Bueno. —entro a la casa sacándome la campera colgándola en la entrada escuchando como de la cocina mi mamá habla y ya me veo peleando con mi hermana por el bendito auto. —¿Katy?. —Si mami, ya voy, me estoy sacando las botas. —las dejo en el mueble de la entrada. —Ven rápido. —Si, ya voy... —agarro las bolsas con las compras así guardo todo—. Ki dijo que mañana venia así salian a pasear. —me giro y quedo de piedra al ver a Benicio mirándome con una sonrisa enorme. —Hola Katy. —viene hacia mi dándome un beso en la mejilla cosa que parece que el corazón se me explota—. ¿Cómo estas?. —Bien, que... —miro hacia todos lados desesperada, ahora desearía que mi auto se halla roto de camino hacia aca así no lo veo como lo hago—. Bueno, estoy bien, muy bien de hecho, ¿Y tu cómo estas?. —Bien, y si, veo estas bien. —me mira de arriba abajo como hacia siempre que nos veíamos—. Muy bien estas. —Nos vino a ver Beni hija. —aparece mi mamá salvándome de un momento muy incómodo—. Hagamos algo rico de comer. —Si, justo pasé por el super por unas cosas. —Dame, te ayudo, —se inclina casi poniendo su cara en mi vientre sin dejar de verme a los ojos—. Se ven pesadas. —Si, están pesadas de hecho. —voy a la cocina con una bolsa y él trae las otras—. ¿Qué hacemos mami?. —No sé qué compraste, déjame ver que trajiste. —Emmm. —saco la carne poniéndola en la mesa y unas pastas que compro en una casa de pastas que le gusta, cosas que si no tuviera la ayuda económica de Enrique no podría comprar nunca—. Podemos hacer alguna cazuela si quieren, o también un estofado. —Otra cosa Kateryn, ¿Cómo vamos a darle eso a un invitado?. —De hecho iba a sugerir un estofado que aprendí a hacer y tienen todo acá. —Bueno. —lo miro seria y él no para de sonreír—. Hago estofado, tu eres un invitado, no esta bien que cocines. —Pero te ayudo... ¿Tuve que aprender o te olvidaste?. —No... No me olvidé. —riendo saco las verduras separando las que van a la heladera y las que van al estante—. Jamás podría olvidar como casi matan a la pobre Kiara... Toma, ve picando esto. —Pero tampoco me olvido la primera vez que cociné y lo probaste. —va a la mesada así comienza a picar las verduras—. Aunque estaba siguiendo tus pasos. —No puedo creer que recuerdes esas cosas malo. —lo miro abriendo gigante la boca y él se ríe asintiendo—. Te burlas de mi todavía desgraciado. —Jamás olvidaría las caras que hacías. —me rio recordando que me vomité la vida porque le puso un montón de comino y no sé en qué momento porque le iba diciendo cada cosa a hacer. —De esa vez no puedo ni vez el comino. —¿De verdad?. —Si, el olor me lleva a ese momento y me descompongo. —Pues ahora sé usarlo. —Ni se te ocurra ponerle a la comida. —lo apunto divertida porque levanta las manos—. De igual manera no tenemos porque no compro. —Voy a invitarte a comer y vas a ver que ya no utilizo las especias de la misma manera, Ki me reclama lo mismo cada vez que hago la comida. —se pasa el dorso de la mano por los ojos donde la cebolla esta fuerte—. Necesitan una luz aca, no se ve nada muñeca. —Si, justo vino Nachito y me dijo lo mismo, estamos esperando a que venga, me dijo que cuando tenga un tiempo venia y eso ya hace una semana. —Ese idiota no va a venir, trabaja todo el día, ¿tienes las cosas o hay que comprar algo?. —Compré todo, me dio todo anotado y compré lo de la lista. —Bueno, ve a buscarlas y la instalo. —Buenísimo. —Ay Katy, la visita cocina y ahora coloca cosas en la casa, llamemos a Yas de ultima. —Aprovechémoslo mami. —se rie conmigo por lo que digo—. Ya te doy las cosas. —Dale, —abre un estante sacando una olla de barro que de hecho él me la regaló cuando comencé a cocinar—. Todo esta en los mismo lugares que recuerdo. —Tampoco pasó tanto como para que cambiemos algo. —Cinco años no más. —me subo a una silla porque dejé todo arriba de la alacena donde me daba miedo que el foco se rompa—. Me hubieras dicho y lo sacaba. —Te burlas porque eres enorme. —Tu eres muy baja. —Al lado tuyo si, pero de otras personas no, salí alta como mi papá. —pone a cocinar la cebolla con la carne en trozos grandes, se lava las manos viniendo a mi lado donde voy sacando las cosas de sus bolsas y cajas, y saco la caja de herramientas que tengo al lado de la heladera, dejé todo a mano por si Nachito venia y yo no estaba y así no buscaba las cosas sin encontrar nada. —¿Haces tortas todavía?. —habla en susurro ya que mi mamá puso la tele y la pone re fuerte—. El otro día me acordaba de esas tortas que hacias riquisimas y me dieron unas ganas tremendas de comer, —me mira apretando los labios—. Tu papá se enojaba mucho cuando las hacías. —Mi papá se enojaba por todo. —Es verdad, pero recuerdo que cuando hacias tortas se enfurecía tanto que comenzaba a gritarte muy feo. —saca la atornilladora de la caja mirando la mecha y los tornillos—. ¿Porqué lo hacia? Enrique siempre te defendía y tu no decias nada y aun no lo entiendo. —Por esto. —toco mi panza cosa que lo hace morderse los labios—. Porque estaba engordando mucho y las tortas que hacia eran super calóricas, encima le ponía de todo. —me rio mirándolo porque se comían todo—. No podía hacer solo el bizcocho, tenia que hacer como si fuera de cumpleaños. —Dios santo si estábamos mas que bien alimentados gracias a ti, nos comíamos todo. —Parecían unos perros rabiosos. —Es que lo que hacías todo sabia bien. —con el celu le alumbro así pone bien los tornillos—. ¿No las haces más entonces?. —No... Nunca más las hice. —¿Me alumbras aca por fa?. —Si. —Sigue contándome. —No hay nada más que contar. —estoy bien pegada a él sintiendo bien hasta su jabón corporal—. Lo dejé, solo hago cosas dulces en el café. —Tienes muy buena mano Katy... —en solo unos pocos minutos pone el foco y comienza con la electricidad—. Debes expandirte más, inventabas mucho y recuerdo que éramos tus conejillos de prueba. —Era una nena que le gustaba hacer macanas, ya soy una mujer y soy más estructurada en la cocina. —decido revolver la olla porque ya entramos en un lugar que no me agrada—. Con esta olla va a quedar genial. —En cualquier olla que cocine queda genial, —me mira riendo—. Y no vuelvas a meter la mano en mi comida, las ollas ajenas no se tocan. —Pues técnicamente en mi olla, me la regalaste pero es mía. Me da mucha alegría cuando enciende el foco y ya puedo cocinar con luz al fin, años deseando una luz pero por una u otra razón no la podía poner ni pagar para que hagan el trabajo, Enrique, Yas y Nachito cuando vienen siempre arreglan otras cosas y ya me da pena que vengan, es como que vienen solo a hacer arreglos a la casa y no quiero que dejen de venir creyendo que solo vienen a hacer favores, Enrique obvio que debe hacerlo porque es mi hermano pero no sus amigos. En la comida mi mamá se charla todo con él, es el amigo de mi hermano desde que tengo memoria y mi amor imposible desde casi el mismo tiempo, después de la muerte de mi papá hace casi cinco años nos vimos una vez más y ya, no volví a saber de él, y me refiero a hablar y esas cosas, porque lo vi hace un año en el cumple de Kiara que no se lo pierde por nada del mundo ya que es como la hija de todo mundo, pero no hablamos, yo me la pasé en la cocina y él en la parrilla, hasta ni nos saludamos, solo lo vi de lejos. —Si que cocinas riquísimo Beni, disfruté como nunca la comida. —Gracias Laura, un gusto es, cuando pueda vengo a verlas y cocino lo que deseen, y traigo comino si. —No seas malo. —se tira hacia atrás riendo por mis caras de asco. —Bueno, me voy a dormir porque no doy más del cansancio. —Si, espera que te doy la pastilla. —corto una pastilla a la mitad, busco agua y le doy—. ¿Necesitas algo para el dolor mami?. —No, con esto voy a estar bien. —Entonces vamos así te acuesto. —Si. —Benicio se para dándole un beso en la mejilla—. Gracias por venir, sabes que siempre eres bienvenido hijo. —Gracias Laura. —la llevo al baño de su habitación así hace sus necesidades, preparo el pañal y el camisón así la acomodo. —Listo Kateryn. —Voy. —le hago una trenza, la preparo y ahí la acomodo en la cama poniéndole las piernas en una almohada como de arroz y la tapo—. ¿Estas comoda? ¿Necesitas que te acomode algo?. —Estoy bien. —miramos hacia la puerta cuando oímos los platos—. No lo eches enseguida al pobre que se molestó en venir. —Si, no te preocupes, voy antes de que nos rompa los platos, descansa. —cuando vuelvo a la cocina veo su espalda moverse donde lava los platos—. Deja Beni no te hubieras molestado. —Tranquila, quiero darte una mano. —Yo termino con todo, no te preocupes. —comienzo a secar los platos así los guardo—. Puedes irte ya —No me eches así tampoco. —se rie pero yo no hago nada, voy guardando los platos sintiendo su mirada fija en mi—. ¿Podemos hablar ahora que estamos solos?. —¿De quieres hablar?. —Tengo una duda que no me deja de rondar por la cabeza. —apoya la cadera a mi lado, lo miro fijo a los ojos mas o menos sabiendo a donde va la charla—. ¿Porqué te fuiste esa noche? ¡Porqué si yo queria algo serio Katy!. —mis lágrimas se asoman y me digo, no llores, eres una mujer adulta y eso pasó hace unos buenos años—. ¿Porqué me tratas de esta forma? No lo entiendo Katy, si yo quería todo contigo, lo quiero todo. —Benicio... Estas casado. —Sabes que es un acuerdo de negocios no me hagas esto. —me duele decirlo y se me nota porque cree que soy estúpida—. No me trates como a un desconocido por favor, ya no soporto mas tu indiferencia. —No te trato mas que como a cualquier hombre, eres amigo de mi hermano nada mas, y lo que pasó pasó... Era muy joven, yo salia del secundario y ya fue... Hace años fue Benicio y no hace bien recordar esas cosas. —No me hace bien porque puedo olvidarte Katy. —sus lágrimas comienzan a correr por su cara—. No tengo vida mujer, no la tengo desde esa noche. —Bueno. —me alejo tapándome la boca donde comienzo a llorar y voy al living—. No debes decirme eso... Ya hace muchas horas que estas acá tu mujer debe estar preocupada. —agarra la campera y me mira. —¿Qué pasó con el bebé? —abro gigante los ojos y mi corazón me duele como nunca—. Necesito saberlo Katy. —¿Como... —Enrique me contó... Nunca me dijiste. —Te ibas a casar, ¿Qué pretendías que haga?. —Es mi bebé también. —Era, porque así como apareció se fue... Y no pude hacer nada Benicio. —mis lágrimas salen con mas fuerza—. Nada pude hacer y te pido que no lo vuelvas a nombrar ni tocar el tema. —Esta bien. —desde la puerta me mira—. Yo aun te amo. —respiro hondo mordiendo mis labios, lo miro a los ojos ya no aguantando. —Yo también lo hago pero no podemos estar juntos y lo sabes. —asiente viniendo hacia mi, me da un beso en la boca con mucha suavidad, un beso lleno de dolor. —Toda la vida te voy a esperar Katy... Cuando estes segura ven a mi, yo voy a seguir amándote. . .

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