Benicio. —Hijo. —miro con sorpresa cuando mi papá entra a mi oficina. —Papá. —me paro dándole un abrazo—. Que sorpresa. —Vine a que hablemos un poco. —Si, siéntate. —no tengo idea de como es que lo dejaron pasar pero bueno—. ¿Quieres algo de tomar?: —Un café esta bien. —llamo a mi secretaria así me trae dos cafés—. ¿En qué trabajas?. —En un juicio, dime la verdad papá, nunca habías venido y me tienes un poco nervioso. —Bueno... Venia a contarte que vamos a ampliar la fabrica, Yoselin tomo su parte y sacamos la sociedad y vamos a ir solos, pero necesito que la lleves adelante. —me deja muy sorprendido. —¿Hablaste con Ignacio?. —Si, me dijo que el poco y nada quiere participar, solo en lo justo y necesario, y quiero que dejes este trabajo hijo, los dos sabemos que no es lo que querí

