Capítulo 14. Lo que tenga que ser, será.
Abro los ojos lentamente y observo la habitación a oscuras. Han pasado una semana desde mi s*******o y he tenido que quedarme en casa de Marcus hasta que mi pierna sane por completo.
Bostezo y me levanto de la cama cogiendo las muletas en el proceso. Odio estas cosas. Cuatro días después que pasó la inflamación de la herida tuve que comenzar a usar las muletas ya que aún no puedo apoyar el pie. Camino hacia el gran baño, apoyo las muletas en una esquina de la pared y me lavo la cara. Cojo pasta dental y coloco un poco sobre el cepillo de dientes, comienzo a cepillarme y mientras lo hago pienso en todo lo que tengo que hacer cuando entre a la empresa de nuevo. De repente la importante reunión con los proveedores llega a mi mente y abro los ojos como platos.
Maldición. Hoy es la reunión. Debo de ir a la empresa ahora mismo. Observo el reloj que está adornado en la esquina de una de las paredes del baño marcando las nueve y treinta de la mañana. A esa hora es que empieza la reunión. Con suerte y llegaré quince minutos tarde.
Como mi pierna me lo permite, me quito la ropa de dormir y entro a la ducha bañándome rápido. Salgo del baño y con una toalla alrededor de mi cuerpo voy hacia el armario y miro toda esa ropa dentro de él. Elijo una camisa azul oscuro junto una falda de tubo color blanca. La tela de la falda me aprieta y me toca un poco los puntos pero lo puedo soportar. Por último me coloco unos tacones, cojo la muleta y como puedo salgo de la habitación.
Ya en la sala, observo a Iván desayunando y este levanta la mirada y me sonríe.
-¿ A dónde vas?-
- A la empresa, se me olvidó por completo que hoy había reunión- me siento en el sillón, dejo las muletas a un lado y recojo mi cabello en un moño algo desordenado.
- Sawyer no se encuentra. Yo te llevaré- asiento y ambos caminamos hacia uno de los autos de la entrada. Lachlan y James están afuera y me saludan en cuanto me ven.
James me abre la puerta del carro, entro y él se sienta al lado de mi. Iván y Lachlan van en los asientos de adelante.
El auto se pone en marcha. Le digo a Iván que acelere y este me hace caso llegando en cinco minutos a la empresa. James se baja y me ayuda con las muletas.
Observo los escalones que hay antes de la entrada de la empresa y suelto una maldición.
- Tardarás minutos subiendo. Lo haré yo- sin esperar respuesta, Iván me carga y sube corriendo las escaleras. Vaya, si que tiene fuerzas. Los chicos tienen las muletas y sin mirar a nadie entramos al ascensor. Me baja y me sostengo de las muletas.
- No se que haría sin ustedes- los tres me sonríen y me acompañan hasta la salida del ascensor.
Le doy las gracias a los chicos y camino hacia la sala de reuniones. Por el ventanal de cristal que da al interior de la sala puedo ver a Marcus y a los otros tres proveedores discutiendo algún tema. Sin esperar, entro a la sala con una sonrisa. Marcus me mira con la boca abierta.
Parpadea y rápidamente se levanta de su asiento. Coge las muletas y me ayuda a sentarme al lado de el. Paseo la mirada por toda la mesa. Joe Marshall está aquí. Dios, ahora ese hombre me hará la vida imposible. De eso estoy segura.
- Ella es Maddison Collins, mi prometida y mi secretaria- saludo a cada uno de los hombres cortésmente y Marcus comienza a hablar con ellos. Es increíble cómo una persona de 28 años, tan joven;pueda ser un mafioso y un empresario al mismo tiempo.
- Hay una pequeña empresa de electrodomésticos que quiere nuestros servicios- observo a los tres hombres de 50 años o más, asentir a todo lo que Marcus habla y se que ya es hora de hablar.
Estoy lista para esto. De nosotros depende el futuro de esa empresa.
- Esta empresa cuyo nombre es Muebles Hudson, quiere comprar algunos de sus productos en mejor precio y calidad.
- ¿Por qué el presidente de esa empresa no está aquí?- el padre de Marcus me sonríe y le respondo seriamente.
- Verá, señor Marshall. El gerente y el dueño confía en que nosotros conseguiremos lo mejor para ellos, y así será- mi voz suena segura y clara.
Seguimos negociando por un par de horas. Se cerró el trato y la reunión salió con éxito.
-¿Porque viniste?, se supone que tienes que guardar reposo- mi prometido me sostiene las molestas muletas.
- Estuve preparándome por más de un mes para esta reunión, no me la hubiera perdido por nada del mundo.
Joe Marshall entra en escena y se detiene frente a nosotros.
- Los invito a comer. Debemos de celebrar este suceso- no me agrada mucho la idea de estar con este hombre.
- Gracias papá, pero no- la sonrisa de Joe se borra- nosotros nos vamos para la casa.
- ¡Oh, vamos!- agita sus brazos- quiero conocer más a mi nuera ; además tengo que hablar con ustedes sobre algo.
¿Qué no obtuvo suficiente información cuando nos conocimos?. Nada más espero que no vaya a preguntar que color de ropa interior estoy usando ahora mismo.
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Observo el filete de carne acompañado con verduras frente a mi. Estamos en un restaurante cerca de la empresa. Joe ordenó una mesa alejada de todos. Yo no he emitido palabra desde que llegamos.
- Y bien, ¿De qué querías hablar?- acerco la Copa de vino a mi boca, y espero la respuesta de mi suegro.
- Se que lo de ustedes no es real- casi escupo el vino. ¿Qué fue lo que dijo?
- ¿De qué hablas?- el hombre a mi lado se limpia la boca con una servilleta y mira a su progenitor- lo de nosotros no es real, tienes razón. Lo de nosotros es verdadero.
- Ambos nos amamos- hablo en susurros.
- No les creo- sonríe cínico- lo de ustedes fue muy repentino. Recuerdo muy bien que cinco días después de decirle a Marcus que tenía que buscar esposa, apareciste tu.
Admito que no fue muy inteligente de parte de Marcus presentarme ante su familia de repente.
- Se que no nos cree, pero es la verdad. Tenemos cinco años conociéndonos, y de novios como dos años- mi Jefe me aprieta la mano por debajo de la mesa. El está más nervioso que yo- ese era el momento indicado para decirles a todos ustedes sobre nuestra relación. Tanto yo como Marcus teníamos miedo de su reacción, de si no me aceptaban como parte de su familia. Así que no venga ahora a decirnos a ambos que no nos cree- respiro tres veces y vuelvo a hablar- usted quería que su hijo se comprometa, bien ya lo está. Ahora si nos disculpa ya nos vamos. Le dejo el paso libre para que vaya a j***r otras vidas.
Tomo de la mano a Marcus y con mis muletas salimos de aquel lugar dejando a un Joe sorprendido. Vale, se que me pasé un poco, pero la verdad es que me molesta que una persona insista e insista con saber algo que no puede.
De repente una duda comenzó a picar en mi cabeza. Necesito aclararla y sólo mi Jefe puede hacerlo.
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Termino de cambiarme la ropa por una más cómoda y sin ayuda de las muletas salgo de la habitación. Hace media hora que llegamos a la mansión, necesito ir al despacho de Marcus a hablar con el.
Toco la puerta dos veces y después que escucho su voz, abro la puerta. El está sentado en su silla leyendo unos papeles y levanta la mirada hacia mi.
- Hay algo que quiero preguntarte- me incita con la mirada a que hable- Tu fuiste quien creaste todas tus empresas, es decir, eres el dueño de todo- asiente confundido- ¿Porque tu padre te amenazó con quitarte las empresas si él no es dueño de nada?
Mi pregunta parece que lo sorprendió un poco, por la manera en que abrió sus ojos.
- Verás, Maddison- tomo asiento frente a él- antes de yo crear la empresa, le había cogido un préstamo de 2 millones de dólares a mi padre para la construcción de la primera empresa y el aceptó a cambio que le dejara un 50% de la misma. Yo acepté ya que era nuevo en eso.
Vale, ahora si estoy confundida.
-¿ Y como te sientes con todo eso?- me cruzo de brazos y espero con ansias la respuesta.
- Me arrepiento. Si yo no hubiera pedido ese préstamo, no estaría uniendo mi vida a ti.
Eso me dolió y me enfureció bastante. Puedo escuchar como mi corazón se rompe.
- ¿Y crees que yo quiero?- me levanto de la silla y alzo la voz- ¿Crees que yo quiero estar aquí viviendo una farsa?- en ningún momento responde- acepté esto porque quería ayudarte Marcus, y porque me gus..
Me callo de momento. ¿Acaso estoy loca?. Como le iba a decir que me gustaba. No, no y no.
- ¿Sabes que?- se acerca a mi peligrosamente- en algo estamos de acuerdo, yo tampoco quiero vivir en esta farsa, y menos con una persona que no amo- las lágrimas se acumulan en mis ojos y lo veo reírse- en cuanto se cumpla el contrato, te irás.
El Marcus que alguna vez fue cariñoso y amable conmigo ha desaparecido por completo. Ahora ha sido sustituido por una persona fría y sin sentimientos.
Sin dudarlo, me quito el anillo que adorna mi dedo anular y se lo lanzo. Me importa poco si se rompe.
El lo atrapa con sus manos.
- Espero que encuentres a alguien que si pueda ayudarte- lo miro por última vez. Esa mirada de arrepentimiento atravesó por sus ojos. Me di la vuelta y con mi dignidad en manos salgo de allí.
Soy tan tonta. No se ni para que le dije lo último si por más que quiera irme de aquí y dejar todo, no puedo. El contrato no me lo permite, sólo quiero que estos dos años pasen de lo más rápido.
Para así olvidarme de este compromiso,del contrato, del mundo de los mafiosos; pero sobre todo, olvidarme de Marcus.
Con cuidado me tiro en la cama y dejo las lágrimas salir.
Marcus, eres un completo idiota.
Un dolor se instala en mi pecho. Sus palabras y su actitud me dolieron, y mucho. Nunca había visto esa otra cara de mi Jefe.
Quiero a Marcus Marshall. Sólo hizo falta esta discusión para darme cuenta de ello. Estoy acabada.
Mi vida es un completo desastre.