Querido diario:
¿Cuándo fue que mi vida se fue a la mierda?
¿Fue cuando mi padre se fue con la otra? ¿O cuando me dejo importar eso una mierda? ¿Fue cuando supe que mi padre jamás me buscaría? ¿O fue cuando deje de ser responsable y empecé a fallar en la escuela?
No sé, no me importa. O al menos es lo que me digo todos los días. No me malentiendas, mi madre es maravillosa y parece más mi hermana que nada. La amo a morir, y no cambiaría mi decisión de irme con ella por nada del mundo.
Pero entonces... ¿por qué siento que algo me falta?
Mi madre se desvive por darme todo, aunque no seamos demasiado adineradas. La amo por ello, juntas creo que somos imparables, pero... ella casi nunca está en casa.
Y antes de que preguntes, no. No estoy embarazada ni lo quiero estar en un futuro próximo. No porque mi madre trabaje y casi no nos veamos, signifique que le faltare al respeto por ello.
¿Te cuento un secreto? Soy virgen.
Mi novio Sam siempre ha querido esa parte de mí, y a pesar de que me respeta y hemos estado juntos casi tres años, no puedo dejar de pensar que me arrepentiré después.
¿Qué me tiene tan asustada? Nada. Es sólo que es parte de mí ya desquiciada identidad.
Tengo miedo. Miedo a fallar, miedo a fracasar... miedo a no ser yo. Y es lo malo. Lo malo empezó cuando mi hermoso y bello novio quiso más de mí, que lo que le podía ofrecer.
Estábamos en su departamento, los dos, solos. Como siempre empezamos con unos besos, unos toques después y al final un poco de sexo seco sobre nuestras ropas. Es lo menos que puedo darle a mi novio, es lo poco que puedo darle después de casi tres años.
Por primera vez me asuste.
No fue el hecho de que sus dedos se colaron dentro de mi v****a y me hicieron venir, tampoco, fue el hecho de que le hiciera una mamada y se viniera en mi boca. Nada de eso tiene relevancia con lo que después paso.
Estábamos en su sillón, sudorosos y llenos de placer, cuando de repente soltó las palabras que asustarían la mierda fuera de mí—: Cásate conmigo.
Sus palabras fueron dichas con seguridad y cero nerviosismos. La mirada de Sam estaba llena de seguridad y una seriedad que jamás había visto en él. Me asuste, y no por las palabras, sino todo lo que conllevaba en ellas.
Veras, cuando a alguien le dicen: Cásate conmigo. Se ponen todas llorosas, contentas e ilusionadas. Un sueño se cumple, pero para mí, era la hora de correr.
No me malinterpretes (y me refiero a ti como una persona porque no sé si ponerle Josh a un diario sea conveniente), soy feliz por saber que mi novio me amaba tanto que eras capaz de hacer un compromiso a mi lado.
Un compromiso que me aterra.
Si alguien lee esto se sentirá confundido e incluso indignado, pero... no conteste. No dije nada.
Es claro que mi novio se sintió confundido, y yo estaba helada. Seguro pensó que saltaría y diría que sí a la primera, pero no. No todo es así.
¿Cómo una chica de 17 años puede pensar en matrimonio?
(Ahí otro detalle: Samuel tiene 24). Considere sus palabras, no creas que no. Pero luego también considere el futuro. ¿Qué pasa si él se aburría? ¿Qué pasa si se ve que la diferencia de edad es problema? Y... ¿qué pasa si me aterra el compromiso por el miedo de que unos años después corra como mi padre?
Tengo miedo.
Es por eso que decidí escribir aquí, en ti. Porque mis pensamientos no me dejan en paz y no puedo hablarlo con ninguno de mis amigos. Ninguno conoce a mi novio en persona, unos incluso piensan que es invento. Pero lo cierto de esa realidad, es que me da miedo que juzguen por andar con alguien en su momento fue mi niñero.
¿Es algo repugnante eso? Tenía 9 y el 15. ¿Es asquerosa la atracción, o solo es paranoia mía? Porque lo intente, claro que lo hice. Lo intente con aquel chico guapo de mi salón en segundo año de secundaria, lo intente con Demian, el chico un año menor que yo. Y nada funciono.
¿Hay algo en mí que no me permita mirar a los chicos que se aproximan a mi edad?
No lo sé.
Pero si de algo estoy segura, es que el tema con Sam no está para nada zanjado. El querrá una respuesta, y yo soy imposible de dársela.
¿Será la hora de huir, o será que debo ponerme más seria?
Tengo diecisiete, pero me siento como de catorce. Tengo sexo oral con mi novio, pero soy imposible de comprometerme.
No sé qué pasara mañana. Pero si se, que debo tomar una salida y darle una respuesta a mi novio.
Solo espero no perderme a mí misma en el proceso, porque lo amo. Claro que lo hago.
Es solo que... aun no estoy lista.
Y tampoco creo estarlo.
Con miedo y aun en estado de shock:
Tu creadora Wen