El chico me guio hasta la pista y puso su mano en la parte baja de mi cintura y la otra en mi mano, era una balada así que era lenta, pero… no sentía nada, su toque no me mandaba electricidad y deteste eso mucho más, ¿desde cuándo estaba pasando esto? Lo sabía pero no quería admitirlo.
Por cierto, me llamo Dorian. – me dijo al oído y maldecí al no sentir nada, era atractivo pero entonces ¿Qué pasaba?
Emma, es un placer. – dije en un susurro.
Te aseguro que el placer es todo mío, Emma. – dicho eso su mano me pego un poco más a él y eso me gusto, me estaba distrayendo del idiota del señor Brown. Le sonreí con delicadeza y empezamos a bailar más pegados.
Cuando termino la pieza el tomo mi mano y le dio un beso, muy caballero de su parte, no como otros que se aspiran el alma con un beso pero cuando le iba a decir gracias alguien alto con hombros anchos se puso a un lado de nosotros.
¿Puedo? – dijo Riley estirando su mano, mire a Dorian para que no me dejara sola pero asintió y me dejo con el lobo, aun sin tomarle la mano mire a los lados para escapar pero la multitud estaba viendo con curiosidad la escena y no pude negarme y hacer un show, tomando su mano con desgana acepte un baile con el.
La maldita electricidad volvió cuando le tome la mano y cuando puso su otra mano bajo en mi cintura baja sentí como mis piernas temblaban levemente y mojaba mis bragas, ¿Por qué me comporto así? No.soy.una.estupida.adolecente. pero mi cerebro no quería entenderlo menos razonarlo, si tan solo me fuera sentido así con Dorian no me parecería “esto” tan escalofriante.
Debo de tener algún problema porque no entiendo como un hombre que acabo de conocer. Hace, no se… ¿dos semanas? ¿Tiene tanto poder sobre mí? Puede que sea su seguridad en sí mismo que me atrae como a una polilla le atrae la luz o simplemente el aire de superioridad y poder que transmite o solo es que me da demasiada curiosidad su actitud misteriosa. Mi cuerpo empezó a temblar cuando era un balada mucha más lenta de la que baile con Dorian y el me pego más a su cuerpo, sentía su duro cuerpo con el mío y la verdad yo era una gelatina delante de él, tan fuerte, tan duro y prepotente que me sentía tan pequeña que daba miedo.
Pero no tenía el suficiente miedo porque no podía apartarme de él, empezó hacer círculos con sus dedos en la palma de mi mano y eso fue calmándome un poco, tome bocanadas de aire de su perfume almizclado con madera y cítrico, un olor a limpio y embriagador… no era de extrañar que las mujeres me miraran con envidia a cualquiera no le molestaría pasar un rato con él y hacer lo que yo hice, que fue besarlo.
Su boca estaba pegada a mi sien y sentía su aliento caliente en ese lado, los bellos de mi nuca reaccionaron como unos traicioneros y no podía hacer nada, mi cara estaba en su hombro y todo lo que podía hacer era familiarizarme con su olor. Me estaba volviendo loca y mi cuerpo empezó a calentarse a medida que sus pasos hacia que nos pegáramos más y nos rozáramos, estaba cediendo, lo sé pero luego sentí uno de sus dedos tocar mi espalda, piel contra piel, se me había olvidado que mi vestido no tenía tela en la espalda. Su dedo empezó a subir hasta mi omoplato con caricias suaves y llego a mi hombre para volver a descender hasta donde llegaba la tela de mi vestido y dejarla allí, sus dedos fuertes y cálidos, volví a respirar cuando no la volvió a mover y después de este baila me iba a ir y tomar el restante del vino que deje en la casa.
Tu piel es tan suave. – me susurra al oído y por un momento me perdí para luego regresar y separarme de él. Ya había terminado la pieza así que era hora de irme.
Antes que volviera hablar me fui hasta donde estaban las chicas y procedí a tomar mis cosas.
Me iré. – anuncie. – estoy algo cansada y mañana es un día duro en el negocio. – dije sin un mínimo de remordimientos, las chicas me miraron y asintieron.
Está bien… pero Max no te puede llevar. – dijo Madi. – ya le di el resto de la noche.
¡Oh! Tranquila llamare un taxi. – murmuraba mientras sacaba mi teléfono.
¿Estás bien? – pregunta Ava. – te ves exaltada Em.
Estoy bien. No te preocupes, solo cansada. – dije tratando de calmarme.
Mañana iremos a la pastelería a visitarte. – dijo Madi ahora con ojos de halcón, ella me sacaría hasta lo último mañana.
Claro las espero. – dije y les di un beso a las dos. – despídanme de los chicos, las quiero. – y Salí como si me llevara el diablo.
Estando afuera me di cuenta que a mi teléfono se le agoto la batería y fue en este momento que sabía que no era buena idea venir, mi corazonada me lo dijo y yo simplemente la volví a ignorar.
Después de un rato pensar que hacer, decidí volver a entrar para decirle a Madi o Ava que me llamaran un taxi pero conociéndolas como yo las conozco eran capaces de tirarme a el lobo y no quería, pero ya no tenía opción era eso o irme caminando.
Cuando empecé a caminar por la entrada de nuevo, veo que un hombre está saliendo y cuando me acerco más veo que es Dorian, mi alivio creció y me acerque a él.
Hola… - dije llegando a su lado. Cuando me miro lo vi que estaba hablando por teléfono y me hizo señas que esperar un minuto.
Me quede parada junto a él mientras terminaba de hablar y fue cuando me di cuenta de lo hermoso que es Dorian, cabello castaño claro, ojos azules profundos, algo y musculoso, pero su rostro transmitía paz y tranquilidad, no era un cubo de hielo como cierta persona. Dorian si sería el partido perfecto para mí pero al parecer mis terminaciones nerviosas querían la atención de otro hombre, su perfume almizclado con olor a pino era delicioso, su rostro era como el de un ángel y eso me gustaba pero no sentía nada, solo aprecio por su belleza masculina, cuando termino de hablar me pillo mirándolo y no me dio vergüenza, no sentí calor en mi cuello y mejillas como con el idiota y fue cuando pensé que mi atracción por el señor cara de culo Brown era solamente s****l.
Disculpa. – dice Dorian señalando su teléfono. – mucho trabajo. – le sonrió y asiento.
Perdona a mí, quería saber si podías regalarme una llamada, no traje mi auto y mi teléfono se quedó sin batería. – dije levantando mi teléfono en la otra mano.
¿Quieres irte? – pregunto.
Sí, quiero llamar a un taxi.
Yo te puedo llevar… - dijo pasándose una mano por su cabello.
No es necesario. – dije cortándolo. – no quiero arruinarte la velada.
No la estas arruinando. La verdad necesito irme, el trabajo llama y tengo que resolver algo en la empresa así que no te preocupes. – dijo con alegría.
¿Estás seguro? – pregunte con duda.
Claro que sí, no te preocupes. – dijo señalándome el camino. – mi auto esta por aquí.
Cuando empecé a caminar junto ah el hasta su auto, sentí su mano en la parte baja de mi cintura y su mano cálida toco mi piel pero aun así, no sentí mi mierda, ni siquiera una chisma o una reacción y eso me estaba matando, tal vez si lo hacía con Dorian podía sentir más pero eso sería demasiado. Cuando llegamos a su auto que era un deportivo me ayudo a entrar y cuando él estuvo listo, nos fuimos.
Todo el camino fue en silencio, solo fueron algunas preguntas como ¿te gusto la velada? ¿Qué tal el vino? ¿Cuéntame de ti? Y yo gustosa le respondí ya que no quería hacer preguntas, su charla era animada y su sonrisa deslumbrante, imagino que cuando esta con chicas y saca esa arma mortal caen a sus pies pero como mi cerebro está dañado en este momento, no puedo sentir nada. Así que cuando llegamos a mi casa y el me ayudo amablemente a bajar. Me sentí mal por no sentirme atraída a él y tener una cita, me llevo hasta la puerta y cuando me iba a despedir el me tomo de la mano.
Emma. – dijo con voz ronca y sí que era sexy pero aun así. No sentía nada. – me gustaría invitarte a cenar. – lo mire con cautela pero estaba siendo sincero.
Bueno… me tomaste por sorpresa. – le dije sonriendo y la verdad no, no lo tome así, sabía que le llamaba la atención. – yo… - cerré la boca y pensé mejor mi respuesta, tal vez si salía con él podía sentir algo. – está bien.
¿Si? – dijo inclinando un poco la cabeza pero con una mirada prometedora y eso me gusto.
Claro… ¿Por qué no? Me gustaría conocerte más. – dije completamente decidida.
Perfecto. Dame tu número para contactar y planear la cita. – encantada le di mi número y cuando se despidió de mi me dio un beso en mejilla cerca de mis labios, no sentí chicas o que sentía que me mareaba pero si me gustó mucho ese beso, era prometedor y eso era lo importante.
Ya dentro de mi casa y mirándome en el espejo mientras me quitaba el maquillaje, empecé a recrear la noche en mi mente y lo que más que se me venía a la cabeza era el beso con el idiota y dios, solo de pensarlo ya tenía mis bragas húmedas, estando lista para irme a la cama, agarre mi consolador y empecé a matar lo caliente que me sentía por esas imágenes en mi cabeza.
A la mañana siguiente me levante un poco tarde, se supone que hoy se encargaría de la tienda Sally y Sam, así que aproche de limpiar mi casa y ordenar unas cosas, como por ejemplo mi oficina que aún no había podido montar mi nuevo escritorio y todo estaba patas arriba, mientras desayunaba revise mi teléfono y tenía dos mensajes, uno de Dorian y el otro es de Madi, abrí el de Dorian y sonreí al leerlo.
Hola hermosa. Espero guardes mi número, es Dorian.
En la noche te llamo.
Lindo. Me gusta y no está nada mal a la vista, así que podía soportarlo. Abrí el mensaje de Madi y supe que hoy iba hacer interrogada.
Vamos camino a tu casa, queremos saber TODO y no intentes escapar, fuimos a la pastelería y los chicos dijeron que no ibas a ir. Gracias por decir eso anoche.
Tenía la esperanza que no fueran pero eso era totalmente absurdo, conociéndolas como las conozco yo… eso jamás pasara. ¿Ellas intentando omitir algo? Ni en las pailas del infierno.
Metiéndome en mi oficina y leyendo las instrucciones de como armar el escritorio, empecé a sacar las piezas y buscar mi cajita de herramientas que me había regalado papa el día en que me fui de la casa para vivir sola en esta casa, él siempre decía que era muy importante tener herramientas y tenía toda la razón en eso porque gracias a su regalo pude resolver muchas cosas que ni en años luz pensé que podía. Atornillando y colocando patas me estaba mandando a un periodo de relajación que jamás pensé tener después del beso de anoche del idiota, la concentración me estaba calmando a mares y me gustaba.
No era chica de perder el tiempo en un suceso y mucho menos de alguien que era casi un completo desconocido pero al parecer mis pensamientos estaban obsesionados con ese suceso y no podía jodidamente apartarlos en el día. Cuando había logrado terminar mi trabajo y levantarlo, por fin tenía mi escritorio… ahora era momento de ordenar todo este desastre de oficina que tenía y mientras buscaba un cubo con agua y jabón para limpiar unos estantes sonó el timbre y sabía perfectamente que eran las chicas.
Hoy es un buen día para nuestra amiga Em suelte la sopa. ¿No crees Ava? – dijo Madi mientras abría la puerta y la miraba con los ojos entrecerrado.
Aquí me huele algo muy jugoso. – dijo Ava pasando junto a mí para llegar a la sala, yo las seguí hasta que dejar las cosas en la mesita y se sentaban en mi sofá cómodamente.
Yo también estoy bien. – le dije colocándome en frente de ellas con las manos en la cintura.
Oh si, ya lo sabemos. – dijo Madi levantando las cejas.
Están pensado cosas que no son. – dije soltando los brazos. – el solo es el vecino de al lado.
Claro… ¿y por eso te miraba de esa manera? – dijo Ava con los ojos brillosos y una sonrisa perversa, voltee los ojos y solté un suspiro sentándome en el borde de la mesa.
Vamos cariño, suelta lo que tienes porque ni siquiera te molestaste en llamarnos para decirnos que tenías un vecino caliente y soltero. – soltó Madi con malicia. - ¿Qué ocultas?
Jesús… - dije colocándome los dedos en el puente de la nariz. – no oculto nada. Solo es… algo extraño. ¿Ok?
¿Qué tan complicado? – dijeron al unísono.
Era imposible con ellas dos y por supuesto les termine diciendo todo lo que paso desde el día uno hasta la de anoche, sí. Con el beso incluido y todo, pero para ser sincera no me sentí tan sofocada cuando lo conté y eso podía ser ¿una señal? Es posible pero no sé cómo pueda reaccionar mi cuerpo delante de él. Es como si mi cerebro no viera las banderas rojas en los hombres como el, que son egocéntricos e imbéciles pero así soy yo, terca como una mula.
Mientras las chicas me miraban con atención mientras les contaba todo, cada una se le abría mas la boca cuando más contaba, pero ¿Por qué? No era gran cosa solo fue un beso pero quien sabe, tal vez Madi lo pueda conocer mejor, no lo sé.
Vaya… - dice Madi algo sorprendida. – esto le va a gustar mucho a Cooper. – termino con una sonrisa.
Bueno. Por lo poco que se Riley, que es más por Oliver, Cooper y Madi. – dijo pensativa. – se ve que es un hombre que va por lo que quiere y eso es lo que va hacer contigo, es un tiburón en los negocios y si es cierto que se ve muy rudo con toda la R mayúscula pero de ser ¿precipitado? No le veo la lógica. – señala con duda, Madi está asintiendo intrigada.
Según Cooper él no busca mujeres. Al contrario, las mujeres les llueve pero no es tanto que les llueva es que Cooper dice que él se toma su tiempo para tomar a una mujer, les gusta estudiarlas… es algo. – puso un dedo en su boca mientras buscaba la palabra correcta. - ¿quisquilloso tal vez? No le gustan las ataduras y ni mucho menos relaciones largas y matrimonios. – termina Madi más intrigada.
Por lo que me dicen es una GRAN BANDERA ROJA ¿y ustedes querían que saliéramos? – dije casi gritando.
Solo queríamos que conocieras a alguien diferente y el que acaba de llegar era perfecto pero al parecer ya tienen su química. – Aclaro Ava.
Que maravillosa idea. – murmure.
Lo era. – dijo Madi. – pero al parecer te asusta ¿no?
No me asusta. – dije agarrando mis rodillas. – tal vez un poco pero es algo más, intriga o curiosidad, no lo sé pero es extraño y me atrae de una forma diferente, nunca me había sentido así delante de un hombre y mucho menos había sentido esa química.
Te entiendo. – Dijo Madi con una sonrisa de complicidad. – la sentí con Cooper, aunque la mayoría del tiempo fue un idiota pero logramos superar eso.
También la sentí con Oliver. – dijo Ava pensado.
Esto no es bueno. – dije levantándome. – lo menos que quiero es esperanzas que no las hay y además eso ya acabado, Dorian ya me pidió salir antes… ¿eso no era lo que querían? Que saliera con alguien… ¿diferente?
Las chicas se miraron entre sí con duda en sus rostros.
Dorian es el tipo de hombre que tiene una fachada de un gatito indefenso. Pero cariño, créeme que no es así. – dijo Ava.
Es peligroso. – Remato Madi. – así que ten cuidado.
No deberías salir con él. – dijo Ava ahora con preocupación. – Oliver no dice nada bueno de Dorian.
Pero ya le dije que sí.
Deberías de rechazar. – dice Madi. – siempre tienes una excusa para nosotras, puedes hacerlo con él.
Tal vez sí. – dije pensativa. – ¿dónde dejaron a mis retoños?
Los míos en casa de sus abuelos. – dijo Madi.
Los míos con sus abuelos y su papa. – dijo Ava en modo de picardía. – así que tenemos día de chicas.
Eso me gusta. – dije con emoción. - ¿pedimos comida? Tengo para hacer Martini.
Las chicas aplaudieron y gritaron un sí. Mientras Ava buscaba algo para pedir, Madi me ayudaba a limpiar los estantes de mi oficina y cuando pasaban las horas ya parecíamos unas cotorras, trabajamos un rato en la finanza y empezamos a tomar unos Martini. Ava no tomo mucho porque ella era la que estaba manejando pero Madi estaba achispada como yo y cuando se hizo tarde me fui a despedir de ellas afuera, Madi gritaba un adiós y Ava trataba de meterle la cabeza por la ventana, reí por lo bajo y me pregunte ¿Qué haría sin ellas? Cuando se perdieron por el camine me abrace a mi cuerpo mientras caminaba a la entrada pero me encontré con unos pares de ojos y me pare en seco.
¿Qué haces aquí? – dije con recelo.
¿Quería saber cómo estabas? – dijo el tipo que no quería ver acercándose a mí.
Estoy muy bien Noah, no es necesario que vengas hasta la puerta de mi casa. – era increíble que el pedazo de mier… de mi ex este en mi puerta. - ¿Qué dirá tu prometida?
Vengo en son de paz, no es necesario que seas agresiva. – dijo pasándose las manos por el cabello, cuando hacia eso era porque estaba nervioso. – solo… vine hablar.
Yo no quiero hablar. – dije mirando a la casa de Riley que estaba a oscuras.
Sé que cometí un error Emma. – dijo acercándose más. – sé que fui un idiota pero ¿puedes escucharme?
Ahora cometiste un error… - dije asintiendo lentamente. – no quiero escuchar tus mentiras ni mucho menos disculpas vacías, ahora. Vete de mi casa. – su mirada se encontró con la mía y estaba más nervioso que antes.
Emma… -dijo una forma aterradora y me asuste, por mucho que me creyera independiente, en estos momentos me sentía pequeña y jodidamente atemorizada, di un paso atrás pero el daba dos y cuando estuvo al frente de mi supe que estaba borracho, el olor alcohol inundó mis fosas nasales y aun me sentía un poco ebria en ese momento se esfumo.
¿Cuánto tiempo tienes acechando mi casa? – dije nerviosa.
Lo suficiente, pero esas ridículas amigas tuyas fueron un estorbo. – dijo arrastrando su lengua, me dio un escalofrió y cuando me iba apartar de él me tomo del brazo fuerte, mi respiración se contrajo y mi corazón empezó acelerarse desbocadamente.
Noah… tú no eres así. – dije con cautela y trate de mirar a los lados.
No me conoces, ¿Por qué crees que nunca me gusto tomar? – dijo mirándome los labios. – porque me vuelvo agresivo Emma.
Un escalofrió recorrió mi cuerpo y lo menos que quería era incitarlo.
¿Qué quieres de mí? ¿No te basto con todo lo que hiciste? – mis manos agarraban mis short de mezclilla con fuerzas, estaban sudadas.
No lo entiendes. – dijo negando con la cabeza. – siempre te espié ya que nunca podías estar conmigo y pensé que me estabas con otro hombre. – dijo con ira en su voz.
¿De qué hablas? Solo estaba trabajando. – mis palabras salieron con temblor pero me mantuve. – nunca hice eso.
Ahora que sé que no lo hacías quiero volver contigo. – dijo forzando más su agarre en mi brazo.
No lo voy hacer. – dije segura. – me siento bien así y no pienso volver contigo ahora. Suéltame que me lastimas.
No quiero. – dijo tomando mi otro brazo. – tienes que darme otra oportunidad como te la di yo. ¿Recuerdas? Cuando no tenías tiempo y quería pasar tiempo contigo pero siempre cancelabas todo, por tus amigas o tu familia o simplemente era el trabajo. Odie que los pusieras a ellos primero que a mí.
Mis oídos no podían creer lo que estaba escuchando y mucho menos lo que estaba viendo, era absurdo todo esto.
Noah, estas muy borracho y deberías irte, suéltame que me estás haciendo daño. – pero cuando abrió la boca para hablar se escuchó otra voz.
Suéltala. – con solo escuchar su voz sabía que era Riley, tan imponente como siempre, no lo escuche llegar por estar tan preocupada de que Noah me hiciera algo. – no querrás saber qué es lo que te pasa si no la sueltas.
Mire a Riley y luego a Noah que estaba retándolo y bueno al parecer tenia pelotas para sostener la mirada de Riley y cuando creí que no me iba a soltar mis brazos fueron liberados, Riley puso sus manos en mis hombros y Noah a pesar que era alto tuvo que subir un poco la cabeza para mirarlo.
No vuelvas y si vuelves deberías de tomar muy enserio a mi amenaza. – Termino Riley, Noah tenía la mandíbula apretada y me miro a los ojos.
Esto es una jodida broma. – Y así salió a zancadas de mi jardín.
Por fin respirando mis hombros bajaron, mi tensión empezó a disminuir cuando el empezó a masajear mi cuello.
¿Estás bien? – pregunto con su voz profunda que me saco de mi relajación.
Si. – dije rápido y me separa de el como si fuera fuego lo que me tocaba.
¿Segura? – dijo ahora colocando sus manos a los costado, llevaba un traje n***o a medida y se veía realmente como el mismo pecado. Asentí con la cabeza en respuesta. – ¿es primera vez que viene?
Si… - dije como un robot sin saber que más decir, mis nervios aún estaban a flor de piel, cuando baje los brazos vi cómo me miraba los brazos y apretaba la mandíbula.
Déjame ayudarte. – dijo guiándome a mi casa. – ese bastardo te lastimo.
Cuando me mire los brazos tenia las marcas de sus manos y unas marcas de uñas con sangre. No me di cuenta que me había enterrado las uñas el mu desgracia…
Así que lo seguí sin protesta y sabía que era una maldita idea que entrara a la seguridad de mi casa.