19. No quiero cambiarte. El amanecer llega de manera suave, casi imperceptible, filtrándose entre las cortinas del chalet. Los primeros rayos de sol apenas rozan nuestros cuerpos, y por un instante, todo parece sereno. Estoy entre Brandon y Patric, sintiendo el calor de ambos a mi lado, y por un breve momento me permito creer que este equilibrio es posible. Pero, como siempre, la realidad nunca tardaa en irrumpir. Brandon es el primero en moverse, como siempre, inquieto y lleno de energía, incluso después de una noche como la que tuvimos. Lo siento levantarse y salir de la cama en silencio, como si no quisiera interrumpir la paz. Patric, en cambio, sigue a mi lado, su respiración aún profunda, pero no engañosa. Sé que está despierto, perdido en sus pensamientos como suele estar. Me gir

