El miércoles estaba hecho un manojo de nervios. Decidió cerrar temprano MoKo para estar a las ocho en Housing Works; Sugar-Doll iba a su lado, parloteando sobre cosas del trabajo y sosteniendo el divertido regalo que le había comprado a Ría. Aaron le avisó que no era necesario que fuera por él, que iría primero a su casa a cambiarse y luego se verían en la librería. El veto de incomunicación fue levantado poco a poco. El lunes en la tarde Ría respondió al saludo del grupo; el martes avisó que no iba a estar disponible porque su cerebro estaba cortocircuitado y se iba a acurrucar en posición fetal debajo de su cama hasta el jueves. En lo que iba del día no había respondido, pero el rubio se imaginó que todo andaba ajetreado a su alrededor. Y no era para menos. Después de la visita sorpres

