—Aggg!!! ¿Pero quién se ha creído que es? — grito al entrar a mi apartamento azotando la puerta de entrada. Liam se había atrevido a importunarme en mi trabajo. —¿Pero qué ha pasado? — pregunta Serena sentada en la isla de la cocina. —Tú — le grito mientras la señalo con el dedo. —¿Yo qué? — pregunta incrédula ella. —Todo esto es tú culpa — tiro mi bolso en el sofá. —¿Qué es mi culpa? Sé que estoy siendo irracional, que grito puras estupideces, pero no lo puedo controlar. Solo de recordar como Érica lo llamó amor y que hoy él tuvo el tupé de presentarse en mi trabajo, me hierve la sangre. —Sí, tú culpa, lo conocí gracias a ti — espeto entre dientes. —Ahhh!!! Veo que estás hablando de Liam. —Exacto, de tu preciado amigo estoy hablando — me paro frente a ella para seguir reprochán

