Martes 7:30 a.m, departamento de Azariel.
Azariel había descansado mejor la noche anterior, a comparación de otras. Cuando vio alrededor de las ochos de la noche al chico del frente por la ventana, esté se había negado y sonrio amablemente, mostrando sus hermosos hoyuelos, que a pesar de la distancia se notaban, así que supuso que tenia otra cosa que hacer esa noche y él también la tenía, dormir.
Así que se dedicó a dormir mejor esa noche. Y le agradece profundamente al rizado que así haya sido porque esa mañana su jefe estaba excesivamente molesto, lo regañaba por cualquier cosa, hasta por haber acomodado un refrigerio de forma torcida y eso era algo que nunca le molestaba a Federick, tampoco era tan quisquilloso, seguramente la de ayer había sido una muy mala noche para él.
Esa mañana fue insoportable, tuvo que pasar menos tiempo pensando en el lindo chico de ojos verdes y más trabajando para no recibir ninguna queja de su jefe. Cerca del medio día, mandaron a Azariel a la caja registradora, para que en vez de acomodar los productos como hacía la mayor parte del tiempo les cobrará a los clientes. "Debe haber cambiado su humor para que me mandé a una caja registradora, él creé que soy un inútil para esto y es porque lo soy." Pensó Azariel, bufando y un poco molesto.
Tener que intentar ser rápido y eficaz para que la cola de gente avancé le ponía de muy mal humor, su día estaba yendo de mal en peor hasta que vio unos muy lindos ojos verdes mirándolo, estos estaban abiertos grandes, el de rizos lucía asustado y nervioso. Azariel abrió sus ojos como platos cuando reconoció el rostro y le sonrió ampliamente, sin dejar de mirarlo pero el chico en vez de contestar con otra sonrisa como espero que haría, salió corriendo del supermercado, sin siquiera llevar lo que estaba a punto de comprar. El castaño entro en pánico y corrió tras él pero no pudo alcanzarlo, había muchas personas en medio. ¿Por qué había salido corriendo? ¿Tendrá novio y por eso no querrá conocerlo? O peor aún, ¿era un homosexual reprimido y no quería que nadie se entere de que es gay? Estás eran algunas de las preguntas que circulaban por la mente de Azariel, definitivamente era un día muy malo, ya qué después de eso su jefe le grito y casi lo despide pero igual esos gritos valieron la pena, pudo verlo más cerca de lo que acostumbraba.
Mientras que en la caja del supermercado que le tocaba a Azariel había quedado una pecosa un poco irritada, había estado sonriéndole y haciéndole ojitos como idiota para que se diera cuenta de quien era ella pero él solo la había ignorado y a parte de eso, había salido corriendo atrás de un chico con rulos que parecía un preadolescente. La castaña si que estaba furiosa.
Horas después en su habitación, cuando llegó a su casa, luego de asistir a la universidad, Azariel vio como el chico de rulos le sonrió, un poco raro, a través del cristal de la ventana, apenado seguramente, pero él solo lo ignoró y siguió estudiando para su examen del día siguiente. No sabía que es lo que le había pasado en el supermercado pero ninguna de sus teorías sobre eso eran buenas.