Capítulo dos

1055 Words
Viernes de la misma semana 20:00 p.m. Tras varios encuentros con el rizado después apareció nuevamente la chica peliroja con pequitas haciendo lo mismo pero esta vez en un horario diferente, así que dio por falsa su teoría del trabajo y la ropa de ella. Aunque Azariel no encontraba otro motivo por el cual ella estaba desvistiéndose sensualmente como si fuera para alguien y fue ahí cuando se le ocurrió, seguramente hacía lo mismo que él y el lindo chico con un hombre de un departamento de arriba o de abajo suyo y por eso es que la vista quedaba tan directa para este lado. Así que dejó de pensar en la chica, tampoco era quien le interesaba pero ver a alguien desnudarse era algo que llamaba la atención definitivamente, se preguntaba por qué lo hacía o quería saber el chisme, era bastante chismoso con cosas que no le incumbía en lo más minimo, en el barrio donde vivía antes con su familia, se pasaba contando todo lo que se enteraba con sus hermanas. Había estado acariciando su m*****o por encima de la tela de su pantalón, aún estando distraído con la chica pero se volvió a quien era su intereses y se concentró en el chico de ojos claros que se encontraba sentado en un gran sillón con las piernas bien abiertas, mordía su labio inferior sensualmente, dejando rojo todos los costados de su boca, estos brillaban, seguramente a causa de saliva, anteriormente había pasado su lengua por ambos labios y eso produjo que su pene se pusiera más duro de lo que estaba. Azariel observó con determinación todos los movimientos del rizado, la manera en la que se acariciaba sus pezones, con una de sus mano, mientras que la otra la tenía cerca de su boca, lamió primero y luego succiona dos de sus dedos, no corría la mirada verde de la azul y eso lo hacía sumamente excitante. Aparte de la imagen de sus mejillas encorvandose hacia adentro debido al movimiento lo estaban volviendo loco, le encantaría tener esa boca alrededor de su pene. Soltó su labio inferior de entre sus dientes, moviendo su mano de su boca a el interior de sus muslos, dejando un leve brillo que provenía de su saliva que caía sobre estos, y de a poco fue metiendo los dos dedos en su entrada, se notó que gimió fuerte por la forma en que abrió su boca y cerró sus ojos en un gesto relajado. Azariel deseó tanto estar en ese momento tocándolo que no logró reprimir un gruñido. Él también se había comenzado a masturbar, movía su mano sobre su eje constante y rápidamente sin dejar escapar ni un detalle de la escena en frente. El de rulos no había vuelto a abrir los ojos, solo movía sus dedos dentro de él y mordía su labio inferior o gemía, su rostro en este momento era el paraíso. Azariel hasta se perdía de lo que pasaba mas abajo por no querer dejar de mirar sus expresiones, igualmente eso no pasaba por mucho tiempo, él necesitaba ver como entraban y salían esos largos y pálidos dedos por esa estrecha entrada. Él del frente dejo de acariciar sus pezones para poder acariciar su palpitante, ligeramente húmeda y rosada erección, esté aún permanecía con los ojos cerrados y la boca entreabierta, Azariel notó el contraste de sus movimientos, los de su pene eran lentos pero firmes y los de sus dedos en su ano duros y rápidos, con la grandiosa vista decidió al fin sacar su propia erección de su pantalón y ropa interior, los bajo hasta las rodillas y acelero el movimiento de su mano sobre su pene. Inconscientemente, mientras gemía y disfrutaba de su mano sobre su m*****o, subió su mirada y atrapó a la castaña acariciándose, apretando uno de sus pechos con su otra mano también. La imagen casi lo hace vomitar y hasta bajo gradualmente su erección, así que inmediatamente con una mueca de disgusto en su rostro volvió su mirada al frente, él se había dado cuenta que era gay de chico, había intentado estar con una chica, tratando de evitar los problemas que traía ser rechazado por la sociedad pero a los dieciocho años se resignó con aquello y terminó aceptándose. Su pene volvió a ponerse duro después de un tiempo de ver al menor masturbarse, eso si que era un estímulo. Cuando volvió a tener su erección continuó deslizando su mano por su m*****o pero con el ritmo del inicio, más lento, y se dedicó a observar, por lo qué vio el pecho del de rulos subía y bajaba exageradamente con cada respiración, hasta se notaba aún con la distancia como sus pezones estaban duros. Su pecho y mejillas estaban excesivamente coloradas, seguramente por el color blanco de su piel era tan exagerado su sonrojo. Se podía ver, también, el pene del chico húmedo, seguramente por el líquido preseminal. Azariel mordió su labio inferior suprimiendo un gemido y apretó la base de su m*****o con su mano cuando bajo su mirada hasta la entrada del chico, de esta salían y volvían a entrar tres de sus largos dedos rápidamente, humedecidos por su propia saliva. Hasta ese momento Azariel nunca había deseado ser un trió de dedos. Se imaginó cómo sería estar dentro de él, apretó todo lo que pudo de su m*****o con su mano, suponiendo que esta algún día podría ser el apretado agujero del de rulos y no pudo evitar que un agudo pero ronco gemido saliera cuando se vino sobre su estomago, Azariel no despegaba su mirada del chico Aunque en vez de prestarle atención a la imagen que tenía frente estaba fantaseando con tenerlo junto a él. Y el hecho de que Por otro lado la chica del frente estaba todavía acariciando su clítoris en su cocina, pensando en volver a vestirse, ya que quedó confundida y ofendida por la mirada de disgusto de Azariel. supuso que ella había hecho algo que a él no le gusto y por eso le dedicó ese gesto. Con eso confirmó lo que ella pensaba, él era un idiota, de igual manera a ella le encantaba el idiota. No entendía porque no le podía gustar alguien que la haga sentir bien en todos los sentidos pero iba a seguir insistiendo en este idiota.
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