Lunes 07:00 a.m. desde el apartamento de Azariel.
Azariel gruñó al sentir su despertador sonar y lo apagó pegándole con fuerza sobre su mesa de luz. Se sentó en la cama de golpe, confundido, intentando quitar su sueño por completo, en la noche anterior se había quedado hasta altas horas de la madrugada jugando con el atractivo y caliente chico de la ventana del frente de la suya pero lamentablemente tenía que levantarse temprano hoy para ir a trabajar, ya que era el día en que terminaban sus diez días de vacaciones.
Terminó por levantarse de la cama algo malhumorado, todavía con lagañas y algunas manchas de saliva seca en su rostro, se limpió éstas a medias frotando sus manos por su rostro.
Ya de pie y sin rastro de saliva seca en su cara, después de haber pasado por el baño, caminó hasta su armario para recoger la ropa que iba a utilizar por la mañana, el uniforme del supermercado en el que trabajaba medio tiempo. Por la tarde estudiaba arquitectura, pero su con su empleo de medio tiempo no podía cubrir todos los gastos para disfrutar de ciertas comodidades. El departamento en donde vive le cobraban poco alquiler por unos problemas que tenía con los cables de luz y alguno que otro caño de agua mal puesto, solo tenía que pagar los servicios e impuestos que eran más caros. El departamento en sí estaba bien, tenía solo algunos problemas cada tanto pero no le molestaba tanto como para tener que irse a otro lugar más caro, lejos o pequeño.
Al cerrar la puerta de su armario, luego de sacar su uniforme rojo, entró en su campo visual la ventana de su habitación y fue entonces cuando pudo ver al rizado chico del frente sentado cerca de la ventana leyendo. La ventana de su habitación daba a otra ventana de la sala de su vecino, que era por donde le gustaba observarlo antes de comenzar a interactuar sexualmente con él como ahora.
"¿Cómo era que podía estar despierto tan temprano como si nada?" Pensó Azariel, él apenas podía mantener los ojos abiertos a esta hora. Terminó deduciendo que quizás él no estaba acostumbrado a quedarse hasta tan tarde despierto, se habían quedado hasta las cuatro de la mañana masturbándose y comunicándose por medio de señas y gestos a través de la ventana, Azariel creía amar la cara que el chico hacía cuando se venía. Los otros dos encuentros donde interactuaron sexualmente habían sido realmente excitantes y hasta uno de estos, en el que el rizado se había masturbado metiendo tres de sus dedos en su entrada, fue el mejor orgasmo de Azariel, la forma en la que abría su boca para soltar gemidos había sido lo más erotico que vio en su vida, sin duda verlo era mucho más bueno que cualquier video o película pornográfica. Una imagen que no podía borrar de su mente.
Pero igualmente él desearía poder comunicarse de otra forma con el chico, en persona, por ejemplo, eso sí que sería genial. Encontrarlo por algún lugar del centro o en el campo universitario, cuando estaba en clases era algo que fantaseaba cada tanto. Aunque ahora estaba en su casa y pensaba en eso, en conocerlo de diferentes maneras y que sea todo lo interesante que se imaginaba en su cabeza. Sabía que lo estaba idealizando porque ni siquiera lo conocía, quizás era un imbécil y se terminaba arrepintiendo algún día de haberse masturbado con él (no creía que eso pudiera pasar). No podía evitarlo, de pensar en él, que era algo que no hacía muy seguido, ni siquiera le gustaban mucho las personas o no duraba el sentimiento por mucho tiempo. O quizás si resulta no ser lo que esperaba, le gustaría saberlo con una actitud completamente desagradable para no comenzar a ilusionarse de antemano.
Se quedó mirando fijamente hacia el otro lado de la ventana, "él no se dará cuenta que lo estoy mirando, esta muy concentrado en su libro", pensó para sí mismo y apartó su mirada de la ventana para dirigirla a su pantalón, de igual manera se iba a cambiar frente a él, no perdía nada con intentar llamar su atención de nuevo.
Bajó su pantalón de a poco y al hacerlo liberó su erección matutina, se encogió de hombros, soltando una leve risa pensó que no encargaría de eso esta vez porque llegaría tarde al trabajo, levantó su mirada igual para ver si había logrado llamar su atención y lo logró, el chico de rizos le miraba atentamente, como comiéndoselo con la mirada, mientras mordía su labio, tenía el libro todavía en su mano pero a un costado. Sonrió ampliamente, de forma seductora, al parecer, sin importar las consecuencias, se encargaría también esta mañana de su pene.
Llevó su mano a su m*****o, acariciando su propio abdomen en el camino hasta esté, sintió su toque caliente y suave, eso estaba llevando su excitación más al limite de lo que lo estaba, comenzó a deslizarla a través sin perder de vista de ninguna de las reacciones del de ojos verdes, aunque esté no estuviera mirando precisamente su cara. Pudo notar que apretaba su labio inferior con fuerza entre sus dientes por la rojez que invadía todo al alrededor de esté, Azariel amplio su sonrisa soltando un leve gemido, sintiendo el trabajo de su mano sobre su pene y disfrutando de la vista.
Observó como él llevaba también su mano hacia su m*****o pero a través de sus pantalones, comenzando a moverla en esté y Azariel aumentó la velocidad de sus movimientos abruptamente con la acción. En un movimiento rápido, el rizado se quitó su remera por encima de la cabeza, dejando su pecho al descubierto. Le encantaba lo pálido que era y cómo debía marcarse. No es que no le gustarán los morochos, porque en general los prefería, pero había tenido varias fantasías donde lo apretaba y nalgueaba hasta dejarlo rojo y caliente. Sus pezones también era algo que le llamaba la atención al ser tan pálido, porque resaltan en su cuerpo, al igual que los tatuajes que tenía, se veía algo serpentoso en uno de sus costados, debajo de su axila, que no sabía si era simplemente una serpiente o quizás un dragón. También tenía lo que de lejos se veía como una mariposa en medio de su pecho, por debajo de sus pezones, no estaba del todo seguro por la distancia, solo distinguía la forma de alas.
El libro había quedado a un lado del sofá, y ahora en vez de acariciarse por encima de la tela de su pantalón, apretaba la cinturilla del joggings hasta comenzar a bajarlo por sus muslos, entonces tomó su m*****o y comenzó a acariciarlo lentamente con su mano, su otra mano estaba sobre uno de sus pezones, lo apretó fuerte o es lo que aparento con su expresión. Después llevó sus dos dedos a su boca, salivando los y volvió a sus pezones, acarició rodeando la areola con sus dedos. Azariel seguía el movimiento de sus dedos como hipnotizado.
Luego de un tiempo, en el momento en el que estaba por c******e sintió algo raro, como si lo estuvieran observando pero no solo el de rulos, con el ceño fruncido movió su mirada a través del paisaje y encontró a una pelirroja a medio desvestirse, estaba muy concentrada en lo que hacía o eso parecía. Lo extraño era que estaba en la cocina y que lo miraba fijo mientras lo hacía lentamente, como coqueteando o seduciendo, pero pensó que quizás volvía de su trabajo cansada y se desvestía en el primer lugar al que entro de su casa, así que solo la ignoro y con un encogimiento de hombros que le salió casi natural, volvió su vista al atractivo chico, que era quien le importaba. Esté lo miraba con una ceja alzada y sonreía divertido, pero solo de uno de los costados de su boca. Hasta entonces Azariel se dio cuenta que había dejado de masturbarse, comenzó nuevamente, escupiendo antes saliva a su m*****o, que cayó como una gota espesa, recorrió el aire hasta llegar a la punta de su m*****o, la distribuyó con sus dedos por el resto y entonces volvió a masturbarse pero esta vez a una velocidad más acelerada y ejerciendo más presión en el agarre de su m*****o.
Terminó corriéndose un tiempo después soltando un gemido ronco y fuerte, dejando su estómago bajo, parte de su pecho y su mano manchados con semen, que tenían una textura líquida en su mayor parte y casi no tenía color. Su vecino también lo hizo, dejando sus mejillas sonrojadas al terminar. Su pecho estaba levemente rosado y le llamaba la atención los detalles que podía llegar a ver habiendo esa distancia entre ellos. Se sonrieron ampliamente como saludo, Azariel también lo despidió con su mano antes de girar en dirección a su habitación para cambiarse.
Quizás llegaría algo (muy) tarde a su trabajo pero se aguantaría los regaños de su jefe, ya que si valió la pena el retraso.
Por otro lado, una castaña vecina del precioso chico de rizos estaba bastante enojada. ¡Se había desvestido delante de un desconocido y esté después de c******e la había dejado sola! Había elegido un conjunto esa mañana, esperando que algo pasara, se desnudo sexymente, tocando su cuerpo y moviéndose, sin llegar a ser un baile. Solo la miró hasta que le sirvió y la dejó allí desnuda. Era como cuando estaba con un chico, pasa seguido con los idiotas que cuando se corren es como si acabara el sexo, como si ella y su deseo no importarán.
Este idiota hasta le había sonreido y saludado antes de irse por completo de su vista.
—Los chicos son unos idiotas hasta en la distancia. —Murmuró la pelirroja para ella misma, rechinando los dientes.
Pero es muy probable de que la idiota sea ella.