Gabrielle Llegamos a la gala, de inmediato varios ojos se fijan en nosotros, me siento nerviosa, no me gusta la atención, aprieto el brazo de Isaac, que me sonríe para tratar de calmarme —¿Estas bien? Si quieres nos vamos, escuincla —No, algún día tendremos que enfrentarlo ¿No? —Cariño, eso me da demasiada esperanza—Le digo con una sonrisa divertida, y ella sonríe al entender a lo que me refiero—Pero ¿Segura estas bien? De verdad si quieres nos vamos... —No te hagas el tonto—Dice entrecerrando los ojos con sospecha—Tu te quieres ir para tener sexo —Ay nena, siempre quiero sexo contigo... y no es necesario llevarte a la casa—Me sonríe con evidente lasciva y no puedo evitar ponerme roja. —Isaac, hijo—Llama la atención el señor Danver, mirando a su hijo, luego a mi, y al final ve com

