38. DE VUELTA YO. —¿Qué tal descansaste hoy, Martín? Aparte de llegar estilo ninja a eso de las cinco de la mañana en casa, y de haberse visto con mi novio, clavaba en mí sus ojos oscuros. —He descansado como un bebe… —le digo estirándome y con ganas de levantarme. Hace siglos que no me sentía tan pero tan bien al despertar. Me sentía con ganas de correr hasta que el sol me diera en medio de la cara, pero había clases y no pensaba ausentarme un solo día más. —Pero vos no te ves bien… —le dije—. Tienes unas ojeras que dan miedo... Simón se giró dándome la espalda. —No es para tanto… —me retracté, tenía que tener cuidado con lo que salía de mi boca, y más con él—. Seguro exagero, no me hagas caso. —Me quedé leyendo algo… —Pues espero que hay valido la pena —le decía mientras me leva

