39. En el coche, me siento relajado, acariciaba mi dedo magullado de tanto y tanto darle con la uña. Simón iba adelante, era un juego que teníamos de pequeños, el que llegaba primero se subía a lado de mi padre y el perdedor atrás, junto a mi mamá. Simón se arreglaba el cabello que casualmente se había olvidado peinar, como solía hacerlo, era lo que nos distinguía pero esa mañana, quizás por que se había trasnochado se había olvidado peinar y lo tenía desordenado. Mis ojos fueron a parar a los moretones que tenía en el cuello. Me quedé mirándolo mejor, todo me daba a entender que eran marcas de cachondeo. No iba a mencionarlo delante de mi padre, pero sin duda era algo inesperado para mí, pero no era algo malo, todo lo contrario. Y su celular comenzó a sonar sin parar. Lo sacó y comenzó a

