✦Capítulo 1: Una pesadilla más (Parte 2)

1531 Words
Podía escucharlo gritar y las lágrimas que escurrían de sus mejillas ahora se duplicaban debido a la notable preocupación. —¿Qué?, ¿qué estás dicie... No pude terminar la oración. El sonido de un disparo seguido a una sensación de calor en mi pecho me habían impedido avanzar, buscando saber qué pasaba. Reaccioné rápidamente y como un reflejo coloqué mi mano en mi pecho, sintiendo un dolor mayor invadirme sumado al cálido líquido que mi mano tanteaba. Había recido el disparo. Kyu golpeaba con más fuerza a la nada. Se estaba haciendo daño pero no parecía querer detenerse. —¡Amo! —exclamó. Unas palabras desgarrantes que solamente hacían más desesperante esta situación, situación en la que, como era usual, sólo yo estaba siendo herido. Escuché otro restruendo, esta vez aún más cerca de mí. Quería voltearme pero estaba helado, congelado sobre mis pesados pies. —¡No, por favor! —otro grito. —N-no digas n-nada —murmurando, fue que pude decir. No fue el único restruendo...Varios más lo siguieron casi que de inmediato y yo, yo ya no era capaz de mantenerme de pie siquiera. Con una visión borrosa, adolorido y desconcertado me desvanecí como una pluma en el suelo. Mareado, lo último que vieron mis ojos fue el "cielo", que no era nada más que un espacio n***o, al igual que lo que nos rodeaba en esta carretera. ... —H-hey, Seong...—escuché en mi oído. —Despierta Abrí mis ojos lentamente y entrecerrándolos ví a Kyu hablándome con sus manos en mi pecho. Estaba algo agitado por aquel pesado sueño. —¿Ahora me dices Seong así sin más? —le dije, sonando más estricto de lo que pretendía en un principio. —Discúlpame, amo. —respondió Kyu, apartando sus suaves manos de mi pecho y mirándome con vergüenza. Esos ojos eran mi infierno, mi perdición. —Estoy bromeando, Kyu. Ahora estamos aquí como si tuvieramos una relación casual, ¿no? —cuestioné. Aunque para mí fuera todo un placer tenerlo en esa faceta de sumiso lo cierto es que tantas veces no era siquiera necesario. Después de todo, tener un perro inútil y frágil detrás de mí todo el tiempo y sin excepciones también resultaba agotador. Además, ambos nos tratabamos como cualquier otra persona cuando estabamos fuera de nuestra intimidad, como lo era ahora. —S-sí, amo. —dijo, tal y como si no me hubiera escuchado. No lucía muy consciente, no parecía tener sus pies sobre la tierra, por ello, le pregunté. —¿Pasa algo? —Tuve un sueño extraño...Una pesadilla —respondió. Al parecer no era el único que se había dormido en este suave césped. —Estaba en una calle oscura, no estaba rodeada por nada, sólo un espacio n***o y vacío...A-avancé y fue cuando ví a un hombre a lo lejos, me acerqué y él también lo hizo, intenté hablarle pero no me escuchaba —siguió Kyu, captando toda mi atención. —Intentó acercarse pero algo no lo dejó. Una pared o cristal invisible nos separaba y gracias al miedo que sentía eso sólo me desesperó más...Algo llamó mi atención después; él escribió "pet" en el aire —mis ojos se abrieron más. —Y luego... —Y luego alguien le disparó, ¿no es así? —lo interrumpí, haciendo que me mirara con algo de impresión. Y es que, yo estaba igual que él. —¿Cómo es qué sabes eso? —preguntó Kyu en un tono lleno de intriga. Seguramente era cosa de una simple casualidad, por lo que decidí no darle muchas vueltas al asunto. Siquiera me removí de mi comodidad, sólo permanecí recostado en aquel suave césped que nos ofrecía una amplia vista hacia el cielo. Sentir la brisa de la noche siempre era agradable pero para mi desgracia eso tampoco era sanador. Nada puede hacerme sanar y aunque sea una realidad nada agradable no me queda nada más que aceptarla. —No estoy seguro si era el mismo sueño pero, cuando me despertaste estaba sucediendo exactamente lo mismo en el mío; la carretera poco iluminada rodeada de un espacio lleno de oscuridad —explico y mientras lo hago Kyu vuelve a recostarse junto a mí pero sin quitarme la mirada. —Primero encontré una tienda, había algo extraño dentro —digo y prefiero no especificar el qué. —Cuando quise acercarme un auto estuvo a punto de atropellarme, fue cuando te encontré a ti a lo lejos, me gritabas y aunque te respondiera no me escuchabas...Todo terminó cuando escuché varios disparos hacia mí, por lo que supongo que morí. Observo el rostro de Kyu. Ya había apartado su mirada de mí para ahora observar el cielo en silencio. Mis ojos se plasman inmediatamente en los suyos, unos ojos acuosos y que conocía a la perfección. De pronto, ambos nos encontramos con un molesto nudo en la garganta y una sensación amarga en la boca nos acompañaba. No entendía exactamente el motivo de sus lágrimas pero tampoco creí adecuado preguntárselo. Dejaría que él lo hablara por su cuenta si así lo quería. —Sabes —habla luego de un rato en silencio. —He soñado con cosas similares varias veces...Siempre mueres. —Quizá vaya a suceder de esa forma —respondo indiferente. —Tal vez no sea yo quien termine contigo en mis brazos, si no yo en los tuyos. El perro que se queda sin su amo. Sería irónico dado a lo que nuestro pacto alguna vez determinó. —Sabes que no lo permitiré, Seong.—musitó al instante. Mi mente se dirige a uno de mis miedos. —¿Acaso estás llorando por eso, cachorro? —le cuestiono. Tal vez fue muy iluso de mi parte creer que no acabaríamos envueltos de alguna forma, seguíamos siendo humanos después de todo y yo, por mi parte, toda mi vida intenté luchar contra eso. Dije una vez que las personas jamás representarían algo valioso para mí una vez más pero era inevitable. A lo largo de mi vida me encontré con algo con lo que no contaba pues, habían personas tal y como yo, Kyu era una de ellas y con el tiempo resultó siendo más parecido a mí de lo que percibí, aunque antes siquiera encontrara similitudes entre nosotros dos. Era como un complemento en mi vida llena de dolor y,.aunque no nos hicieramos sanar mutuamente, hicimos algo mucho más divertido, algo mucho mejor, algo que sabía que probablemente lo único que nos provocaría sería más dolor. Sabiendo todo eso ni a él ni a mí nos importó. Si nacimos en un lugar como este fue para sufrir y si no podíamos escapar de ello qué mejor forma de sobrellevarlo empezando a desearlo de esta manera. Él era mi mascota dañada por el mundo y yo, su amo, uno destruído por las mismas razones. —Siendo sincero, siquiera yo sé porqué lloro. Luego de tanto tiempo puedo tocar la libertad con la punta de mis dedos y ser quien alguna vez quise reprender y negar pero lo que llevo dentro no ha cambiado en nada —se sincera y gracias a eso, soy consciente del resultado que ha tenido en nosotros el estar tanto tiempo unidos —Este sentimiento me ha perseguido toda la vida y ahora que finalmente tomó el control de mí al igual que cosas más graves, puedo decirte nuevamente que quiero morir en tus brazos, tal y como mi amo. Pasó tanto tiempo desde que conocí a Kyu y en todo ese tiempo lo escuché muy pocas veces expresarse honesta y profundamente sobre lo que realmente rondaba por su cabeza. Nunca me habló de su pasado, nunca me dijo qué era aquello con lo que cargaba con tanto dolor y rencor. Así que, tal vez, para su desdicha había algo que no podía ocultar; las cientos de cicatrices que adornaban todo su cuerpo de forma muy visible. Fue por que asumí que –al igual que yo– había vivido todo este tiempo intentando a como diera lugar de enterrar el pasado, pasado similar al mío. Y pese intentar enterrar tanto dolor no era posible tal cosa. No importa cuánto corramos, no importa con cuánta desesperación intentemos detener este mortal sangrado, las gotas seguirán manchando el suelo en el que estemos derrotados. Resignados. —Esto nunca terminará, Kyu—dije. —Lo sé...Ahora lo sé —fue su respuesta. Me volteé por completo hacía él, ignorando las estrellas que nos observaban lejos de aquí, pasé mi mano por su rostro, tanteé aquella suave piel que tanto me hace arder, me destuve en su mejilla y en silencio otra vez nos encontrabamos transmitiendo todo aquello que nos ha hecho ser quienes somos. No eran muy necesarias las palabras pero ambos sabíamos sobre el peligro de enterrarlas como todo lo demás. Mi mano se desliza con cierta delicadeza por los mechones rubios que caen con sutileza por su frente. —Y entonces, si no terminará déjame hacer que acabe para ti, déjame depositar todo mi odio e ira en ti. Sé bueno para mí. —Por favor, termina conmigo, amo... Haz que deje este mundo. El fuego no nos podía quemar más.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD