✦Capítulo 2: Sangrar

2084 Words
Como personas presentes en un mundo como este, somos destruídas cientos de veces y, aunque tengamos tantas cosas en común, seguimos siendo individuos caminando a nuestro propio paso, con formas de ser y pensar diferentes, por lo que bien, cada uno reacciona de cierta manera a las problemáticas de la vida y según la gravedad de las mismas... Cientos de veces los más fuertes nos levantamos inconscientemente luego de ser mólidos a golpes continuas ocasiones, mientras que los más débiles simplemente mueren, y con morir me refiero a dejar de respirar porque, muchos, en consecuencia de tal fortaleza que poseen, se alejan del verdadero sentido de la vida. Caminando por el mundo, muertos en vida. Cuando estamos atados de pies y manos o, contra la espada y la pared, no nos queda de otra. A veces tenemos que correr con las pocas fuerzas que nos quedan, en búsqueda de la liberación o bien, de algo que todavía no conocemos. Y por desgracia, las palabras no valen nada. Para alcanzar lo que deseamos hay que sangrar igual o incluso más de lo que ya lo hacemos tan sólo por sobrevivir. ... Una semana después de aquella noche en la que Min Seongki conoció a Monster Seongki POV Puedo sentir la brisa en mi rostro, intentando llevarse con ella cada momento horrible que me ha atormentado desde que, por primera vez, ví este mundo. He luchado más de lo que creí que podía pero de todas formas no de la forma que quise. Luchaba simplemente soportando cada golpe, cada herida, cada humillación y cada palabra llena de odio hacia mí...Todo en silencio y jamás defendiéndome pero ahora, llegando nuevamente a aquel lugar que me vió crecer y que también fue testigo de cada acto atroz de mi padre, sonrío desde lejos, después de 12 años soportándolo. Porque ya no siento aquel dolor al regresar. Finalmente me iría lejos de aquí y tras llegar hasta este punto me aseguraría de hacer que las cosas cambiaran ahora. Ya no seré la presa si no el cazador. Entro a la casa de mi padre y subo con prisa a mi habitación, me detengo un segundo en la puerta. Espero que esta sea la última vez que pise este lugar. Sin saber por dónde empezar, coloco la ropa más importante en la cama y la ordeno en una maleta negra lo suficientemente grande, echando ahora todas mis cosas importantes y de aseo personal. Terminando de empacar no pienso en observar mi habitación una segunda vez, sólo bajo las escaleras, quedándome estático en la sala, recordando el día en el que Min Lee asesinó a mi madre. Antes de irme busco lo más importante; una foto de mi madre que tenía escondida de cuando estaba joven, llena de la vida que mi padre le quitó. No podía irme sin mi único buen recuerdo. Fue la única que logré conseguir, jamás tuvimos una foto juntos y, yo no podía irme sin mi único buen recuerdo en la vida. —Te juro que lo haré pagar, madre.—dije en voz alta para dejar la casa aún con su foto en mi mano. Nunca había sentido la libertad en mi vida, sin embargo, ahora, miles de sentimientos negativos permanecían en mí y probablemente no me soltarían jamás. Veo un carro n***o aproximándose hacia mí y mi corazón inevitablemente comiencia a bombear más fuerte. Definivamente me estaba yendo. —Hola, Min, ¿cómo te sientes? —habló al volante el pelinaranja que me había ayudado a llegar hasta aquí ahora. —Yo...Me siento algo liberado —expliqué, viendo hacia la ventana. —¿Ah, sí?...¿Porqué? —me preguntó. Lo miré algo desconcertado. ¿Su jefe no le había contado todo acaso? —¿No sabes nada? —No. Monster no suele dar explicaciones de nada, siquiera a mí, pero no pongo en duda que haya aceptado traerte. Tendrá sus razones. —Hope se encogió de hombros y yo me limité a asentir. Supongo que era mejor que no supiera nada. —Cuando lleguemos te enseñaré brevemente el lugar. Pasó alrededor de 1 hora y dejé de reconocer dónde estabamos. —¿Dónde estamos? —le pregunté, sin aún confiarme en lo absoluto —Estamos llegando a Jung-gu, es por allá —Señaló hacia la derecha con la cabeza. —Digamos que es nuestra sede principal. —Ya veo, es una urbanización... —Sí, ya llegamos —avisó en unos minutos y yo bajé la maleta. —He decidido que te quedarás en el mismo lugar que yo —repentinamente soltó. —¿Qué? ¿Porqué? —No lo sé, me pareces interesante. —respondió, dejándome igual de confundido —¿Qué tiene que ver? —Que me caiste bien, idiota. Ahora queda claro, el pelinaranja frente de mí es muy extraño. Entramos a la gran urbanización y sin decir una palabra, me dispuse a seguir a Hope. Él me enseñó brevemente el lugar. Estaba lleno de casas lujosas y una calle angosta las separaba en dos líneas, la seguridad desde dentro se veía incluso más impresionante. No cabe la mínima posibilidad de que alguien logre entrar. Hope se detuvo luego de unos minutos en la penúltima casa en la calle, esperando por mí. —Yo vivo aquí —me explicó. —No suelo venir mucho a esta casa así que aunque yo viva aquí será casi que tuya. —dijo, dándome la llave del lugar y sólo asentí. —Vamos, entra primero. Con el pensamiento de que ahora tenía un lugar en donde quedarme y literalmente fuí acogido por una mafia, entré. Era una casa gigante y sin duda una muy cara y yo, ahora viviría aquí, lejos de mi peor pesadilla. «Quizá aquí pueda respirar finalmente», dije en mi mente. Dejando mis cosas en el brillante piso de la sala de estar, la voz de Hope interrumpió mi charla interior. —Deja las cosas ahí por ahora, tenemos de que a ver al jefe. —¿Para qué? —pregunté sin pensarlo mucho. —Ya verás...Puede que para ti todo esto parezca ser excelente pero la realidad es lejana. Debes trabajar para mantenerlo y, aparte de eso, nos gusta hacer las cosas más divertidas. —me dijo y con esas palabras que obviamente no comprendí, salió de la casa. Creía que sabía a qué se refería pero algo en mí cabeza me decía que iba más allá de simplemente trabajar por quedarme. Y en unos minutos lo averiguaría. —Qué bueno que llegaste vivo, Min. —la voz de Monster me recibió. Estaba solo con él otra vez. —El corte que hice en tu cuello ya está casi sano. Te quedará una buena cicatriz gracias a tu jefe. —expresó orgulloso. Las comisuras de sus labios se elevaron ligeramente. «¿Llegar vivo?», me cuestioné mientras lo observaba y pasaba mi mano por dicha cicatriz. Resultó siendo más grande de lo que creí aquel día pero no quise coserla. —¿Porqué querías verme? —pregunté. La intriga y los nervios me carcomían. —Vaya, veo que quieres que vaya al grano...Bien, primero que todo de ahora en adelante me vas a tratar con respeto, recuerda tu lugar —expresó severo. —Segundo; no te sientas aceptado en este lugar sólo porque accedí a tu propuesta, tienes que pasar por muchas pruebas, Min. —Lo sé —respondí. —Entonces...—se puso de pie. —Pasarás por la primera de todas ahora mismo. Salgamos. ¿Ahora mismo?, excelente. Accedí y salí del lugar junto a él y ahora más nervioso me encontré con un escenario que sólo me hizo confirmar que algo no iba bien para mí. Habían muchas personas y en su mayoría hombres rodeando parte de la calle en un círculo. Podía ver a lo lejos una mesa negra colocada cerca con una caja que llamó mi atención, pero no más que la persona que estaba en el centro de dicho tumulto de gente. Era Hope. El silencio presente sólo hizo más pesada la desconocida situación pero seguí avanzando. —Min, ya volviste. —me recibió Hope con una sonrisa gigante que pude notar, no era pura como las veces anteriores. La gente nos dió paso a mí y al jefe, quien ahora se dirigía a la mesa con la caja en el centro. ¿Qué mierda estaba sucediendo? —Son objetos a los cuales les tengo mucho aprecio así que deberías sentirte especial por poder tenerlos en tu mano. —habló Monster de espaldas para luego voltearse y permitirme ver lo que sus manos sostenían. Eran dos cuchillos negros, metal tan limpio y brillante, mortales con sólo mirarlos Supe al instante que en lo absoluto sería una prueba precisamente agradable. La situación ya me lo demostraba, nada estaba bien. Sin embargo y aunque de todas formas no pueda hacerlo, no pienso huir. Prefiero cientos de veces pasar por esto que seguir respirando al lado de mi padre. Monster ahora se dirigía hacia Hope para entregarle un cuchillo, en respuesta sonrió aún más. Mi corazón inevitablemente buscaba salirse de mí aunque careciera de miedo. Volteándose, con una mirada chispeante me entra el segundo cuchillo. Sea lo que sea, aquí estoy. Tengo que salir de esta situación. —Es simple, Min, lo único que tienes que hacer es hacerle daño a Hope. Bastará con un corte así sea mediano o grande, no importa en dónde sea -me explica Monster, en medio de ambos. —Hope, por otro lado, puede hacer lo que le plasca contigo y si no consigues lo pédido...Le daría la opción a él de decidir si matarte o no, pero como eres un caso especial no se la daré. Tiene que matarte. Un maldito duelo de cuchillos. Con eso, la gente alrededor rompió del todo el silencio, empezando a hacer ruido, disfrutando de la situación, una de la que tal vez yo no saldría con vida. No soy fuerte, jamás me he enfrentado a alguien con un cuchillo pero tenía que intentarlo. —Me alegro de estar aquí contigo, amigo. —soltó Hope con un sarcasmo vistoso. Quizá había hecho bien en no bajar la guardia con el pelinaranja. Alguien tan amable y sonriente no estaba en este lugar sin razones. Es peligroso, más de lo que aparenta. —Empiecen -ordenó Monster. El contrario, feliz de escuchar aquello se movió inmediatamente hacia mí y mi instinto de supervivencia se activó, esquivando como pude el cuchillo que sostenía pero aún así, rosándome el torso. Tenía que moverme yo también, así lo hice pero, tal y como pensé, era casi imposible acercarme a él. —Vamos, tú puedes. —lo escuché susurrar. Lo miré agitado y con desconcierto. ¿Quería que ganara? Intenté varias veces más, fallando en todas y en consecuencia, consiguiendo nada más que cortes en mis brazos y estómado. Estaba empezando a sangrar y eso sólo me hacía llevarme de inmediato hacia tantos recuerdos. El cuchillo del contrario se acercó a mi piel con una velocidad enorme que no pude esquivar adecuadamente. Me sentía congelado...Otra vez mi mente me jugaba una mala pasada pero gracias a eso recordé porqué estaba aquí, recordé todo el daño que soporté, toda la maldad, la violencia, envenenándome de ira nuevamente. Coloqué mi mano en la herida y sin detenerme a observar si era muy grave o no, con la sangre escurriendo en mí me cegué por completo. De pronto corría hacia él repleto de odio, empapado por el rencor y, cuando menos lo esperé, logré tocar su piel con mi cuchillo. Le había hecho un corte considerable en el costado del estómago. Mi brazo ahora ardía repentinamente. Tras haberme acercado de esa forma me había hecho una gran herida en el brazo, era mucho mayor que las anteriores pero no me importaba en lo absoluto. El contrario se había detenido, bajó su cuchillo. Miré a Hope aún agitado y en silencio, estaba sonriendo. Se veía feliz o orgulloso y yo no podía comprender el porqué. —Bienvenido, Min Seongki. —Monster habló estando ahora al frente de mí y extendiendo su mano hacia mí. Voces cercanas ahora empezaban a murmurar. —Gracias. —fue lo único que pude responder en el momento. El suelo se estaba ensuciando con grandes gotas de sangre pero guíado por la ira, fue el precio que pagué por conseguir mi meta. Nada en este mundo se consigue sin sangrar y en el proceso, estaré feliz de hacerlo si así, haré sangrar a otros.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD