Es así, cómo voy bajando mis manos por todo su cuerpo a medida que le pellizco los pezones que ya tiene duro de lo excitada que está, a medida que le voy mordiendo su cuello dejándole pequeñas marcas rojas sabiendo que me va a reprochar mañana por lo que le acabo de dejar en su piel de porcelana, pero ahora no me importa lo que me va a pasar así que cuando sigo bajando mis manos por todo su cuerpo perfecto hasta llegar a su estómago y más allá de su entrepierna, vuelvo a encontrar su concha con mis dedos mientras me deleito con sus fluidos que me empiezan a empapar los dedos poco a poco, dejando salir un aroma a dulce y un sabor delicioso cuando los chupo. Mientras la miro a los ojos haciendo que se sonroje y quiera ocultar su mirada de mí, le abro las piernas por última vez para provocar

