Haces parecer todo tan fácil

1354 Words
Tayler es demasiado lindo, todo en él grita glamour y belleza, pero al mismo tiempo, he podido apreciar lo triste que se ve cuando está solo, sus ojos denotan un gran pesar, quizá es por su secreto, por su vida, porque no lo dejan ser libre para decidir cómo quiere vivir, y eso es demasiado lamentable, me gustaría poder ayudarlo, pero... - No creo en el amor verdadero, no creo en el amor, y la verdad es que tampoco creo en las personas. Eso que dices es sumamente estúpido de tu parte ¿Realmente crees que se trata de la persona correcta y no de que simplemente no te guste la gente? - Si - Digo caminando hacia el lugar en el que él se encuentra y colocándome a su lado - Creo que se trata de tener un momento para respirar y decirte a tí mismo lo valioso que eres, pero sin arrogancia o altanería, y cuando llegue la persona correcta te darás cuenta de que toda la espera valió la pena, no se tratará de lo físico, ni de a qué se dedique, o a dónde te lleve, no se tratará de la cantidad de dinero que tenga en sus bolsillos o de lo que tenga en concreto, se tratará de cómo te hace sentir, sólo ahí sabrás que el amor verdadero existe. - Me dejo llevar en mis palabras mientras él continúa mirando hacia la ciudad. - ¿Eso sientes tú? - Pregunta de repente. - Si, eso siento, espera ¿Qué? - Estaba a punto de decir que así me siento con él, como si mi amor fuera verdadero. - Con tu novia, si así te sientes con ella. - Responde Tay sin quitar sus ojos de la ciudad. - Ah, si... - Digo y lo observo, ese perfil tan bello y sexy que dejaría a cualquier fan en las nubes, me tiene más loca de lo que pensé, no, no puede ser, soy un chico, soy un chico - Si me siento así con ella. - Me gustaría tener la posibilidad de sentir todo aquello que describiste, talvez podría sentirme libre si me sucediera como a tí. - Ya verás que así será, sólo es cosa de tiempo para que aparezca la persona correcta. - Tomo su hombro y él me mira, algo en sus ojos, en sus labios, en todo aquello que él representa para mí, me hace querer acercarme, muero por tocarlo como una fan loca, pero sé que es imposible, no puedo decirle a nadie lo que soy y no es que yo no quiera, es que mi vida depende de ello. Hace mucho tiempo, mucho antes de que yo naciera, habían dos personas que se amaban mucho, al punto en que no podían dejar de verse o de tocarse, ambos de clase social baja y sin problemas, tenían todo listo para casarse, pero había un hombre que no podía soportar que aquella hermosa muchacha se casara con otro, es por eso que, el día de la boda, el chico desapareció sin dejar rastro y el hombre aprovechó que la muchacha estaba deshecha por su amor perdido y que su familia no podía lidiar con la verguenza de que la hubiesen abandonado, así que ofreció casarse con ella. Al pasar un año de matrimonio, el hombre se volvió mucho más frío, pues la chica no podía amarlo y se lo repetía cada día, es por esto que el hombre se cansó de intentar ganarse su afecto y una noche en que llegó ebrio, se aprovechó de su calidad de marido para acostarse con ella, aunque ella no estaba de acuerdo, una mujer en esos tiempos no era quién para negarse a tener sexo con su marido. Así fue durante un tiempo, él llegaba a casa y la hacía tener sexo con él, mientras la familia de ella no hacía absolutamente nada por ayudarla. Un mal día la chica quedó embarazada e intentó arrancarse, lamentablemente, su propio padre le avisó a su marido, quién no dudó en golpearla hasta lograr que ella perdiera más que la consciencia, pues también perdió a su bebé. Tiempo después, el hombre volvió a acostarse con ella, lo que duró poco tiempo, pues quedó embarazada nuevamente y, esta vez, el hombre se enteró, así que se hizo parte y los golpes cesaron. Su fortuna crecía a manos llenas, había pasado de ser el hijo de una familia rica, a un hombre multimillonario que quería un heredero, así que, cuando se enteró de que su esposa estaba esperando a una niña, su ira volvió a crecer e intentó hacer que la chica tuviera un aborto, la amenazó con matarlas a ambas si aquella bebé nacía, lo que él no sabía era que ella tenía todo listo para fugarse, así que cuando llegó el momento, no tomó nada más que un poco de dinero que había guardado y se arrancó, esta vez lográndolo. El problema vino después, cuando aquel mal hombre comenzó a buscarla en las calles, en las noticias, en anuncios gigantes, colocaba una fotografía y la describía con una niña en brazos, es por eso que la mujer, temiendo por su vida y por la de su hija, arrendó una pequeña casa en una vecindad y, cuando nació la bebé, la vistió de niño y la bautizó con el nombre de Theodore Smith, aunque ella ya le había puesto Kira en su corazón. - Lo haces parecer todo tan fácil. - Por un momento había olvidado que estaba con Tay. - No, no es fácil, el amor nunca es fácil, a veces no sabes cúanto puedes llegar a sufrir, pero créeme que lo vale. - No sé, no pienso eso ¿Te puedo pedir un favor? - Si, por supuesto. - Digo aún mirándolo. - No le digas a nadie lo que escuchaste. - No lo haré, jamás. - Si lo haces, me encargaré de matarte, te lo aseguro. - Dios, Tay nunca va a cambiar. Baja de las graderías y yo lo observo sonriendo, al menos ser un chico me permite estar a su lado, pues él jamás se habría acercado a una mujer para conversar. Me encanta verlo así, poder estar cerca es un regalo del cielo y más ahora que tengo el dinero para que mi madre se puede operar, me siento feliz y nada podría opacar mi felicidad. Camino hacia el escenario y miro a mi alrededor, una fría mirada llama mi atención y me obliga a voltear para encontrarme con los ojos asesinos de Clayton, quién me regala una sonrisa helada, esto sólo me hace sentir peor de lo que creí que me sentiría si mi padre llega un día a dar con nosotras. - Te dije desde un comienzo que si te llegas a caer, yo estaré ahí para sacarte a la rastra de aquí. - Clayton me habla con los dientres apretados, algo que me sugiere que este tipo estará pisando mis talones cada día que pase con Blue. - Lo sé, no te preocupes, no he hecho nada malo, y no haría nada malo tampoco, puedes confiar en mí. - Todo menos eso, sé que ocultas algo, y más temprano que tarde, lo voy a descubrir. Sus palabras me causan terror, y es que no puedo ni quiero dejar este trabajo, pero si Clayton llega a descubrir mi secreto, estoy seguro de que es capaz de entregarme sin remordimientos y sin dudarlo. Llego hacia el lado de Simón y él toma mi brazo. - Mañana te vas a ir a casa, te quedarás con tu madre y ahora que tienes el dinero, buscarás la clínica y harás todos los trámites para su operación. - Pero ¿Y el trabajo? - Pregunto asustado de su respuesta. - Traeré a alguien para que se haga cargo mientras tú no estás. Recuerda que Blue debe ir a otras ciudades por su gira. - Es cierto. - Digo y me alejo de él, no quiero pensar en que este show será el último que vea hasta que pueda volver. Al menos podré ver a Tay una vez más.
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