¡No soy gay!

1401 Words
No, no puede ser, él no puede creer que soy gay, sobre todo después de que me sorprendió escuchando que él si lo es, no sé qué decir, qué responder, él va a terminar pensando mal de mí y no podría soportar tenerlo tan cerca y no poder al menos conversar con él, valoro mucho estos segundos aunque siempre termine molestándome. Me desagrada y me encanta a partes iguales. De pronto recuerdo que me preguntó si soy gay y despierto de mi ensueño. - ¿Gay? ¿Qué? ¿Por qué carajos te piensas eso? – Digo fingiendo molestia mientras me volteo para mirarlo a los ojos y chasqueo mi lengua. No, definitivamente yo no voy a poder seguir fingiendo con él todos los días, me va a resultar demasiado difícil mirarlo y no parecer idiota o babosa por él. - Parecías imbécil mirándome. – Dice él de forma molesta y pasa por delante de mí golpeando mi hombro. - Sólo me estaba imaginando la cantidad de ejercicio que debes hacer para verte así, envidia, eso me pasa. – Digo y me volteo, pero pronto siento una mano sobre mi hombro. - Si, es verdad, eres bastante escuálido. Pareces niñita. – Me está tocando el hombro y está sin ropa de la cintura hacia arriba ¿Acaso saben todas las películas que mi mente se está pasando justo ahora? Me estoy derritiendo, estoy a punto de hacerme gelatina… Dios ¡No! Por favor… - ¡Mi novia no piensa lo mismo! – Digo y me alejo de su toque o voy a terminar perdiendo la cordura y no me puedo permitir eso en este momento. - ¿Tienes novia? – Pregunta él bastante sorprendido, mientras se comienza a quitar ese short negro... Hermoso. ¡Carajo! ¡Se está desnudando! Me volteo automáticamente para evitar mirarlo, jamás he visto a un hombre desnudo y esta no será la primera vez. - Si… - Digo sin convicción y tremendamente nervioso. - ¿Cómo se llama? - ¡Ay, carajos! No sé qué decir, pienso en el nombre de mi madre y lo digo demasiado rápido para mi gusto. - Se llama Elizabeth. - ¿Y no se queja de tu cuerpo flácido? – Se burla él. - No, dice que le parezco lindo así como estoy. – Sonrío mientras le hablo desde el lavabo y sin mirarlo, ya que no quiero verlo desnudo, bajo mi cabeza y me lavo las manos sólo por hacer algo. Había olvidado que este hermoso hombre puede ser tan odioso conmigo, pero tan sexy que sería capaz de todo por él. - ¿Lindo? Debe ser ciega. - Otra de sus burlas, pero la acompaña con sus risas que, aunque melodiosas, terminan provocando enojo en mí. - ¿Por qué crees que a las mujeres sólo les pueden gustar los tipos como tú? Hay algunas que no se fijan sólo en el físico... - O en el estilo, o en la clase social, o en el talento - Tay me interrumpe, yo continúo de espaldas hacia él - Y yo tengo todo eso ¿Que te hace pensar que existe alguna mujer que no se haya fijado en mí? - Egocéntrico. - Digo bajito, pero parece que él tiene oído biónico. - Si, egocéntrico, pero con toda la razón. Admite que la ciega de tu novia sólo se conforma contigo porque no puede tener a alguien como yo. - ¿No te cansas? - Pregunto molesto. - ¿De qué? ¿De ser tan perfecto? - No, de cargar ese ego tan grande que tienes. - Deberías taparte - Jim entra sorpresivamente y arroja una toalla a Tay colocándome una gorra en la cabeza - Podría entrar alguien, recuerda que andan muchas fans rondando, quizá alguna burle la seguridad. - Últimamente pareces muy preocupado por lo que sucede conmigo. - Dice Tay encendiendo el grifo para ducharse, mientras Jim me abraza por el costado y mantiene mi cabeza abajo. - Te aseguro que no es de tí de quién me preocupo. - Jim me mira y sonríe tiernamente, sus palabras consiguen hacerme sentir que todo puede estar bien, no sé lo que viene mañana, pero estoy seguro de que hoy puedo contar con él, parece alguien a quién si le importa lo que a mí me pase y se ha ganado un poco de mi confianza. - Bien, ya salimos de allí - Jim me quita la gorra, coloca sus manos en mis hombros y me sonríe dejando su cabeza a la altura de la mía - Ahora dime ¿Por qué terminaste en el camerino de Tayler? - No lo sé, sólo caminé algo confundido y terminé allí, fue una muy mala idea. - Le comento mientras paso a su lado. - ¿Te puedo hacer una pregunta? - Dice Jim tomando mi hombro. - Claro, dime. - ¿Te gusta Tay? - Auch, esa pregunta. - Si, como a todas sus fans, igual que tú, Dylan y Seth, todos ustedes son mis ídolos y los encuentro lindos a todos. - ¿Así que solo eres una fan de Blue? - Si, soy un fan. - Digo remarcando la palabra determinante, quiero que recuerde que soy un chico, aunque por dentro lleve a una chica escondida. - Lo sé, lo siento. - Dice bajando su mano que estaba en mi hombro hacia mi brazo. - ¡Theo! - Dice un muy molesto Simón. - ¿Dime? - Pregunto volteando para mirar a Simón a los ojos. - Ven conmigo. - Carajos, me va a regañar, él sabe cómo son las cosas y siempre le he pedido que, si cometo algún error, él me recuerde por qué hago las cosas. Caminamos y muevo la mano hacia Jim para despedirme. - ¿Por qué haces esto? - Pregunta Simón. - Si, lo sé, pero juro que no me acerqué a Tay porque quisiera. - No hablo de Tay. - ¿Qué? - Te estás acercando demasiado a Jim, y creo que él sospecha que eres una chica. - Ay, verdad... No le he contado a Simón que Jim me descubrió. - Simón, yo... - No, Theo, sabes que no debes permitir eso, yo soy el único que sabe y entiende todo, si dejas que Jim sepa eso, él no va a guardar tus secretos y puedes terminar perdiendo lo que más amas. Dios, es muy malo todo esto, Jim ya lo sabe y puede ser que Simón tenga razón con lo que dice. ¡Dios! ¿Que hago? Termino de conversar con Simón y nos dedicamos a trabajar, cuando estamos listos con todo, camino hacia el lugar detrás del escenario, subo por las graderías hacia el último espacio para poder sentarme tranquilo. Mis pensamientos me llevan hacia lugares muy lejanos, mi infancia como niño, comportarme como uno, jugar con pelotas y autitos, todo en mi vida siempre fue así, siempre de niño, jamás de niña. No sé lo que es un vestido, una muñeca, un peinado, así que no puedo extrañar lo que no tuve jamás. - ¿Hasta para pensar eres idiota? - La voz de Tay me sorprende demasiado. - Lo siento. - Digo y me paro rápidamente limpiando una lágrima que se me escapa. - ¿Por qué te disculpas? ¿Por parecer idiota? ¿O por esconderte? - Pregunta sarcástico. - No, ninguna, la verdad es que no me disculpo contigo, eres sumamente grosero. Yo no te he hecho nada. - Digo y me intento alejar, pero él habla molesto. - Escuchaste mi secreto, eso es suficiente para que te odie. - ¿Por qué es un secreto que no te gust...? - ¡Cállate! Ya con que lo sepas tú es suficiente. - Lo siento... - Deja de disculparte. - Es momento de salir de aquí. Camino hacia abajo, pero su voz me detiene. - No es que me gusten los hombres... - ¿Qué? - Eso, no soy gay, sólo no me gustan las mujeres. - Dice mirando hacia abajo, a la ciudad. - No creo eso. - Digo sonriendo. - ¿Qué? ¿De qué hablas? - No es que te tengan que gustar todas las mujeres, quizá es sólo que no conoces a la correcta. Él voltea y me mira sorprendido mientras el viento mueve su cabello y las pocas luces alumbran su bello rostro. ¡Dios, me enamoré de Tay!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD