Me muevo lento y consigo treparme al fierro de contención, mientras este se mueve los chicos intentan sostener la estructura para evitar que caiga conmigo arriba, aprovecho el impulso y me lanzo hacia un costado e intento balancearme para tomar el fierro que va hacia abajo, pero termino perdiendo el equilibrio y caigo hacia el costado, claro que la altura no es tanta, así que puedo asegurarme de estar bien si me mantengo pegado a la estructura, el problema es que, cuando estoy descendiendo, uno de los fierros colapsa y yo no logro tomarme de él.
¿Será mi fin?
De pronto, unas manos fuertes me alcanzan a atrapar y termino cayendo sobre un cuerpo extraño.
Una vez que retomo mi cordura y puedo mirar hacia abajo, me encuentro con la cara de Jim que me mira estupefacto.
- Lo siento, lo siento tanto ¿Cómo estás? ¿Te lastimaste? – Pregunto parándome rápidamente y bastante avergonzado para no seguir aplastándolo, mientras él continúa mirándome de la misma forma.
- Sí, estoy bien. – Dice y se para sin problemas, lo que me ayuda a sentirme bien al saber que no lo dañé, pero pronto me toma de los brazos de forma repentina.
- ¿Tú estás bien? – Pregunta y su mirada me dice que hay algo más que no me está diciendo.
- Ok, continuemos. – Dice Simón desde atrás jalándome del brazo hacia él.
- Está bien. - Me aparto de los brazos de Jim y continúo en lo mío.
- Ya son dos veces, no me agrada esto, Theo. – Simón habla y yo muevo la cabeza en señal de aprobación, sé que no estuvo bien lo que pasó en ninguna de las ocasiones en las que tuve accidentes, debo tener más cuidado y evitar este tipo de situaciones.
- Bien, hora de terminar. – Digo moviendo las manos hacia arriba ante la mirada atenta de Simón.
Hemos acabado el desmontaje, así que camino hacia la esquina y me siento un rato para descansar los ojos hasta que podamos ir a descansar, pues luego debemos preparar el show de esta noche, pues también tocará Blue como artista invitado.
Cuando despierto con los gritos de los tipos que se acercan al esqueleto del montaje, noto una chaqueta sobre mi cuerpo que me cubre casi por completo.
- ¿Descansaste? Pensé en despertarte para que fueras a dormir al camerino, pero te noté durmiendo plácidamente y dije “no es bueno que una chica duerma sin abrigo”, así que te puse mi chaqueta encima. – Dice Jim sonriendo, por lo que respondo a su sonrisa mientras hablo.
- Ah, muchas gra… - ¡Mierda! ¡¿Qué fue lo que dijo?!
- ¿Por qué colocas esa expresión? – Él pregunta y yo no puedo salir de mi asombro. No logro articular palabra y mi mente explota con todas las posibilidades que tengo en este momento, puedo correr y salir de aquí, puedo golpearlo en la cabeza para que pierda la memoria, claro, eso podría terminar matándolo, no, no es buena opción, o puedo decirle la verdad y pedirle que me guarde el secreto, pero...
- ¿Por qué la cara? ¿Por lo de “chica”? – Se acerca a mí y sonríe tomando mi cabello mientras mi expresión tétrica imposibilita mis movimientos.
- Sé que eres una chica porque, cuando caíste sobre mí, pude notar ciertas partes de tu cuerpo. Pero tranquila, no tengas miedo, yo te ayudaré a guardar tu secreto. – Mi mente está en blanco y mi cuerpo tiembla irremediablemente.
- Ven. – Jim se incorpora y me tiende la mano.
No puedo moverme, no puedo tomar su mano, tengo miedo.
- ¡Hey! Sólo soy yo, no voy a hacerte daño. – Su expresión es de preocupación y es ahí que recién me doy cuenta de que este chico no es alguien que quiera hacerme daño o no habría guardado el secreto y ahora todos lo sabrían.
¿Y si ya lo saben?
Me paro rápidamente sin tomar su mano y él me mira sorprendido por haber rehusado su ayuda.
- ¿Qué quieres hacer? ¿Decirle a todos? – Le pregunto acusándolo con un dedo.
- No, si fuese así ya lo habría hecho ¿Por qué temes que los demás lo sepan? ¿Por qué ocultas esto? ¿De quién te escondes? – Me pregunta mientras intenta posar su mano en mi hombro y yo lo aparto de un manotazo.
- Es mi asunto, no te metas en eso y si quieres decirle a alguien mi secreto, entonces avísame antes para irme de aquí. – Mi enojo ahora es palpable y él me sonríe tristemente.
- No voy a decir nada, no tengo por qué. Tu secreto es tuyo y yo no me voy a meter. Sólo quiero saber por qué escondes ese detalle.
- Las mujeres no pueden trabajar como tramoyistas, no las permiten, y yo necesito el trabajo porque el dinero es bueno y ya sabes para qué lo necesito. – Digo intentando ser convincente, pero él me mira sorprendido.
- ¿Sólo por un trabajo? ¿Qué no puedes hacer otra cosa? – Me pregunta mientras nos alejamos del esqueleto.
- Si, además sólo aquí puedo trabajar en los horarios que yo quiero sin tener que dejar de estudiar.
- Ah, estás estudiando, entonces dime una cosa ¿Por qué te ocultas en tu vida diaria también? - Sus preguntas me marean, ya no sé qué más decir, es extraño hablar de esto, que él sepa mi secreto me resulta demasiado difícil de digerir.
- ¿A que refieres? – Volteo y lo miro con una expresión sorprendida.
- A que no llevas peluca ni gorros, este cabello corto es el real - Dice tomando un mechón de mi cabello - Eso quiere decir que eres una chica fingiendo ser un chico cada día de tu vida. - Sonríe tiernamente.
¡Joder! Él es inteligente... Y muy lindo.
- Eso es porque no necesito ser una chica, me conformo con tener mi trabajo y con poder pagar la operación de mi madre, eso es todo. - Digo mordiendo un pequeño trozo de madera, lo aprendí de los chicos con los que trabajo.
- Bueno, no voy a meterme en tus asuntos - Dice Jim quitándome el trozo de madera - Así que haz lo que quieras, pero ten en cuenta que puedes confiar en mí, no necesitas ocultarte así cuando yo esté cerca, te ayudaré con esto.
Él sonríe y se aleja moviendo su mano en forma de saludo.
Un suspiro se cuela en mi pecho y es que tengo miedo, no le temo a perder mi trabajo, no le temo a lo que pueda hacer Jim con mi secreto, pues entendí que puedo confiar en él, pero mi temor es otro y es mucho mayor.
- ¿Qué diablos haces aquí? – La voz de Tay me sorprende y es la primera vez que me encantaría ser una chica para poder colocar cara de babosa frente a este manjar andante, pues no me había dado cuenta de que había llegado al tráiler de los chicos y Tay está entrando sin polera y con una toalla secando su cuello… ¡Dios! ¿Por qué me haces esto?
Ahora me encantaría ser esa pequeña gotita moviéndose por su pecho sin temor a ser pillada.
¡No! Soy Theo, debo seguir siendo Theo, Dios, debo pensar como Theo.
- ¿Qué mierda te pasa? ¿Eres gay? – La voz fría de Tay me hace darme cuenta de que realmente estaba actuando como una babosa pasando mis ojos por cada centímetro de ese torso desnudo y ese short que le llega hasta poco más arriba de las rodillas dejando sus piernas descubiertas y dándome la grata vista que tengo delante.
Espera... ¿Dijo gay?