15[Cuidado con el águila]

2482 Words
FARAH SALLOW Había sido una semana perfecta, todo estaba saliendo increíble. Las ventas estaban subiendo cada dos por tres, Blaz se portaba mejor conmigo y bueno... Dean, tuve que decirle que por ahora no quiero nada serio, le dije que no me sentía lista y que esperara que lo entienda, afortunadamente lo hizo y me dijo que no había problema y que si quería hablar con alguien que lo llamara a él, que no importaría que hora fuera él estaría disponible para mí en todo momento. Fue tan dulce conmigo que hasta me hizo reemplantearme si estaba haciendo lo correcto pero luego me reprendí porque no estaba bien ilusionar a un pobre chico y además necesitaba curarme por completo y eso iba a llevar tiempo, de hecho pensaba ir a Londres otra vez, necesitaba seguir en terapia, no podía estar así, que con solo enojarme a los segundos estar haciendo un episodio. Aún recuerdo aquella vez que me terminé por desmayar frente a Blaz, afortunadamente fue solo eso, un simple desmayo y no me había alocado, aún recuerdo mi respiración errática por no recordar lo que había pasado —Así cómo vamos terminarás por abrir otras sedes más y a ganar más millones- le sonreí lobuna, dejé de lado mis pensamientos y me concentré en mi objetivo Mi secretaria me miraba sonriente pero luego cambió su expresión a una de preocupación, frunzo el ceño. ¿Acaso hay algo mal que no me ha dicho? —¿Sucede algo?. Parece como si hubieras visto un fantasma- le mencioné y ella me dió una sonrisa triste y avergonzada —¿Usted se iría no? ¿Se iría a supervisar las otras sedes?- abrí los ojos sorprendida, no lo había pensado hasta ahora pero la realidad era que si, iría a supervisar personalmente cada una y luego escogería en cual quedarme, y estaba cien por ciento segura que no sería la sede de Los Ángeles —Claro que si, y necesitaría a mi lado a mí más fiel asistente- le mencioné y a ella pronto se le iluminaron los ojos, era pequeña, tan delgada que me daba miedo que se desmaye, sus ojos almendrados eran tan expresivos que casi siempre me sabía lo que pensaba y sin olvidar que su hermoso cabello castaño le llegaba hasta la cintura y tenía un pequeña cinta alrededor. La miré de pies a cabeza, siempre se vestía sencilla, y eso que le pagaba mejor que a todos aquí al ser mi asistente personal, siempre me pregunté en que lo gastaba el dinero que le daba porque sabía de ante mano que en la universidad ya no estaba pues solo era siete años menor que yo —Siéntate, hay cosas que me gustaría saber de ti, querida- le dije, al principio me miró sorprendida y luego me sonrió nerviosa. Se alisó su falda y luego me miró después de sentarse —¿Qué le gustaría saber señorita Farah?- le sonreí y repiqueté mis dedos contra el escritorio —Bueno, se que te llamas Allison y que no tienes veintitrés- alcé mi mano en señal de que se callara, no me gustaba que me interrumpan, por más en pánico que se encuentre— Y que vives a dos horas de aquí en autobús- ella abrió la boca y la volvió a cerrar, no era estúpida ya sabía a que quería llegar— Lo que no logro entender es como es que sigues así después de pagarte demasiado dinero diría yo, mensualmente recibes mejor que todos los empleados aquí, un salario de ciento cincuenta mil dólares, así que... ¿Me lo explicarás?, porque bien pude mandar a averiguarlo pero preferí guardarmelo porque supongo que sería algo personal, pero ya sabes... tengo problemas en confiar en cualquiera y no quiero estar cometiendo un error que me arrepentiré toda mi vida- mencioné dando por terminado todo lo que tenía por decirle, me quité mis lentes y los empecé a limpiar y me volví a poner —Ya puedes hablar- le dije divertida intentando así liberar un poco de tensión en el lugar, ella finalmente exhaló fuerte y asintió —Lamento haber mentido en mi currículum, pero sospechaba que no aceptarían a alguien tan joven así que tuve que mentir, por favor no me despida- negué e hice un gesto indiferente, la verdad es que su edad me había caído como anillo al dedo, pues son más fáciles de manejar y no se creen la última chupada del mundo— Bueno lo otro es que, tengo una madre autista y me cobran mucho por cuidarla, necesitaba este empleo por eso y también tengo una hermana qué bueno... está en coma- la miré seria, la verdad es que si la había investigado, y quería asegurarme de que me diría la verdad, y ahora con su respuesta sabía que si podría confiar en ella —Ya veo, es una pena. Debiste habérmelo dicho, ¿Acaso no te dijeron que también aseguramos a las familias?- le pregunté curiosa, porque así era. Ella negó avergonzada —No he tenido tiempo en preguntar a los demás sobre eso, además tendría que haber mostrado cual sería mi verdadera edad y no quería arriesgarme, discúlpeme- asentí de acuerdo a lo que estaba diciendo, sonreí ya tenía a quien reemplazarme cuando llegue el momento —Bueno, llamé hace media hora y tu madre ya debe estar contando con todos los privilegios al igual que tú hermana- me miró sorprendida y luego soltó una carcajada —No puede ser, me mintió. Usted ya lo sabía- asentí riéndome también, ella dejó de reír y me sonrió agradecida —¿Por qué hace esto por mi?- le sonreí, esa era la pregunta que esperaba de parte de ella, me iba a desaparecer por un tiempo y necesitaba a alguien de confianza para que de recados por mi —Verás, Allison. Necesito a alguien que responda por mi, por cierto tiempo indeterminado, me gustaría que supervises esos clubs cuando llegue el momento, tu salario será el doble. ¿Puedo contar contigo?- abrió su boca sorprendida, no se esperaba tal cosa por mi, ella asintió y luego me miró confundida —No entiendo, ¿Dejará esos clubs para que lo supervise? ¿Por qué?, si es que puedo saber claro. Es que no entiendo, ¿Piensa dejar el mundo de los negocios?- mordí mi mejilla interior, confiaba en ella, sin embargo esto era un tema —Pienso alejarme de todo esto por un tiempo y necesito a alguien en quien pueda confiar y me informe todo- ella asintió entendiendo —No te preocupes, yo seré esa persona. Te informaré de absolutamente todo, pero... ¿Supongo que no será por mucho tiempo?- su voz se escuchó esperanzada y le sonreí para tranquilizarla, la verdad es que esperaba que no fuera así —Yo creo que no, ya sabes que uno siempre necesita descansar de tanto ajetreo y se que eres la adecuada para este trabajo- ella sonrió y yo también —Gracias, de verdad se lo agradezco. No tengo palabras para agradecerle lo mucho que ha hecho por mí hasta ahora- le sonreí y me paré, ella también lo hizo, me quité mi diadema de diamantes y me acerqué a ella —Te quiero regalar esto, como símbolo de mi confianza hacia a ti- ella se quitó su lazo y parecía estar al punto de las lágrimas —Gracias, la cuidaré con mi vida- le sonreí y le hice una seña de que ya podía retirarse pero entonces tocaron la puerta y sin avisar alguien ingresó de ella Miré de inmediato a aquella persona impertinente, que se había dado el lujo de entrar como si este fuera su lugar —Hermanita, por fin nos volvemos a ver- apreté los labios, le hice una seña a mi secretaria que se fuera de una vez y ella obediente hizo caso —No soy tu hermana, y te pediría que te largues de mi empresa, o sino llamaré a seguridad- le dije y le di la espalda y me fui a sentar, él se acercó y me sonrió malévolo, conocía esa sonrisa y podría estar segura de que él trama algo y no es para nada bueno de eso estoy segura —Claro que si, eres mi hermana política y como estoy con tu hermana mayor, me tendrías que tratar con más respeto. Qué dirían tus padres, que creyeron que te criaron bien- me reí, como siempre de insolente pero él no sabe que ya me vale mierda su opinión —Primero no me vas a venir a dar órdenes en mi propia empresa, segundo no estamos en Francia y en esas estúpidas tribus millonarias, tercero me vale mierda tu opinión y cuarto la seguridad está por venir, así que yo de ti conservaría la poca dignidad que te queda y me iría- me miró sorprendido y yo me reí y le sonreí malévola —Tanto tiempo Logan Conan, y sigues creyendo que tienes algún control sobre mi, lo cual es estúpido. ¿Qué se siente estar catalogado por la revista más exitosa del mundo, como el quinto hombre más rico del mundo. ¿Por qué sabes quién está ahora en el segundo lugar?, si cariño yo. Y sólo lo logré en unos meses, yo no dependo de nadie a comparación de ti, ¿Cómo está mi querida hermana? ¿Ya le diste un hijo?, ya sabes está loca por amarrarte y tú de utilizar su dinero- vi como apreté los puños y se acercó amenazante a mi, sonreí macabra. Tanto tiempo esperando este momento y ahora por fin sucedía —Te lo advierto, Farah. Cuida tus palabras, soy el mayor inversor y millonario de ese país, y te lo digo por las buenas. Vine personalmente para decirte de que alejes tus narices de ese país, tu estúpido club no va a llegar a nada ahí- sonreí, ya tenía idea de que él se enteraría de que ese país estaba en primera lista para que se abra otro club —¿Y quien te crees tú para mandar ahí? ¿Acaso eres el presidente?, tengo entendido que perdiste por fraude, la gente ya no confía en ti y si tú haces cualquier cosa para que mi club no llegue ahí, te puedo asegurar que dejarás de recibir dinero de las personas a las cuales chantajeas porque estoy dispuesta a pagarles el doble, el triple hasta el quíntuple con tal de que tú no logres tu cometido, y no creo que tengas mucho dinero para darme la contra- eso pareció enfurecerlo más y colocó sus manos en mi escritorio y me miró fijamente. Había cambiado mucho, ya no era aquel flacucho que había conocido. Estaba fornido, era de altura de un metro noventa y cuatro, su cabello rubio se encontraba perfectamente peinado hacia atrás y sus ojos grises me miraban serios. Oh, al parecer alguien ya no está tan feliz con mis palabras —Eres la escoria de la familia, ¿Crees que por ser más rica que nosotros, ellos te van a aceptar?, mírate toda una jefa en toda la palabra pero sin cariño de nadie. Al menos yo tengo una esposa dispuesta a dar todo por mi, en cambio tú. Estás sola y siempre lo estarás- apreté los puños debajo de la mesa, pero no dejé de sonreír. No le iba a dar aquel gusto, ni de coña lo haría —¿Y tú que tienes?, todo me lo debes a mi. Eres un patético rubio recién estudiando derecho, no eras nadie. Por mala suerte mi hermana se fijó en ti, pero sabes algo. El dinero no compra la felicidad, y yo sí tengo personas leales, ni tengo porqué estar sobornando a nadie. Y sobre todo tengo varios hombres que me amaban como a su vida y tú solo tienes a una patética esposa mayor que tú, la cual te pide a gritos un hijo, y tú bien podrías darle pero sabes perfectamente que no la amabas, y que si fuera por ti te divorciarías, es una lástima cómo es tu vida. Sin libertad, contándole siempre a dónde vas, por temor a que te deje sin fondos porque eres un maldito derrochador- me miró furioso y estuvo rodear mi escritorio e ingresaron de golpe los de mi seguridad —Señorita, Farah. Perdone la demora pero había un problema en la segunda planta lo cual ya solucionamos, ¿Este hombre la está molestando?, lo sacaremos de inmediato- le sonreí a mi jefe de seguridad y le hice una seña para que proceda —No me toquen, ¿Saben quién soy yo?. Logan Conan, el más honorable y respetable de toda Francia, no pueden tocarme así- reí y les hice una seña de que no habría nada que temer —Tú lo dijiste, en Francia y estamos en Norteamérica, tú no pintas nada aquí, además entraste sin permiso a mi oficina lo cual yo sí podría demandarte ante la embajada y no creo que los mandatarios de Francia estén felices por tu estúpido berrinche- mis guardias de seguridad lo agarraron y él empezó a patalear, gritando cosas como que no lo toquen, que lo pagarían caro y cosas así —SUELTENME, SON UNOS IDIOTAS, TE CREES LA GRAN COSA FARAH, PERO LAS PAGARÁS. NADIE ME TRATA ASÍ Y VIVE PARA CONTARLO- sonreí y me despedí con la mano. Salí de mi oficina y toda la gente bajo mi mando se empezó a dispersar —Alto, le daré un gran bono a quien haya grabado todo por completo- de inmediato varios giraron la cabeza a mi dirección y yo les sonreí —Quien lo haya grabado vaya a redacción y se lo da a mí secretaria personal, ella me dirá quién fue y me encargaré personalmente que ese bono esté en su cuenta bancaria está noche- sin decir nada más regresé a mi oficina —Señorita Farah, una señorita de recursos humanos me dió un vídeo de parte de usted. Dijo algo de un bono, ¿Qué hago con este video?- sonreí al intercomunicador, era mi secretaria en la línea —Mándalo a una revista de chismes de manera anónima y que ellos se encarguen que llegue a todos los países, en especial a Francia- ella me dijo está bien señorita y colgó —Es hora de sacudir a todo el país, Logan Conan, pagarás por haberme engañado con la persona que una vez quise mucho- nadie escapara de mi ira Sonreí y pronto recibí un mensaje de Blaz y decía «Se lo merecía, lo pusiste en su lugar. Psdt: ¿Me dirás quién es él?, y se que fuiste tú quien lo mandó anónimo Reí, me había olvidado que a Blaz le pertenecía la revista y nada se le pasaba por alto. Es hora de modificar las cosas a mi favor, es hora de hacerse conocer y vaya que lo voy a disfrutar
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