14 [Sale el sol]

2200 Words
BRAIS RELISH Me había carcomido la culpa desde ayer en la noche, no debí haberle dicho lo que le dije, solo me sentía celoso, muy celoso, yo no había sido su primera vez y ver aquel hermoso rostro dándome a entender que había tenido razón me hizo cegar la furia, mi intención nunca fue hacerla sentir mal y me sentí peor al llegar a su empresa y que me digan que no había llegado al trabajo y que les había dicho que no se sentía bien, ahí supe que todo era mi culpa pero j***r esto me superaba, le había prácticamente rogado para que esté en mis brazos y ella se había ido con otro. Me dolió más ver qué aquel día al siguiente ella estaba ahí, tan feliz como una perdiz, charlando alegremente con el que había sido su hombre aquella noche y estaba vestida tan jodidamente sexy Y ahora estaba ahí, con un montón de maquillaje encima pero con la mirada apagada, ya no había aquel brillo en sus hermosos ojos y me sentía como un maldito hijo de puta —Brais, ahora no, ahora no, por favor- la manera en la que me suplicaba hacía que mi corazón se sienta destrozado. La miré bien, estaba cubierta con mucha ropa encima, el cabello lo tenía suelto y le llegaba hasta la cintura, se veía jodidamente hermosa —Farah, de verdad lo siento mucho, estoy muy arrepentido, por favor hablemos con más calma- le supliqué, ella me miró y luego miró hacia un punto perdido, se agarró la sien y sin mirarme negó, frunzo el ceño al ver como se agarra fuerte de la puerta —¿Farah? ¿Estás bien?- y luego de eso se desmayó, de inmediato la atrapé en mis brazos. La miré atónito, y la cargué estilo princesa y la lleve hasta su recámara, fue sencillo encontrarla pues era la única puerta, con cuidado la recosté y se le subió un poco su camiseta, mis ojos se abrieron demasiado por la sorpresa, tenía un gran moretón abarcando gran parte de su estómago, preocupado agarré el dobladillo de su camiseta y se la subí hasta más arriba de sus grandes tetas, la miré alarmado, tenía demasiados moretones y no me quería ni imaginar en los demás lugares Me senté al otro lado de la cama, se veía tan linda como si estuviera durmiendo, ¿Qué pasó, Farah? ¿Cómo terminaste así?, muerdo mi labio. Lo más sensato es que la lleve a la clínica pero ¿Cómo explicarles su estado?, ni siquiera yo sabía porque ella tenía ese estado tan deplorable, muerdo mi labio inferior al ver sus hermosos pezones. Sacudo la cabeza y termino por bajarle por completo la camiseta, demasiada tentación para mí pobre vista Coloco mi dedo debajo de su nariz, está respirando regular, voy a su baño y busco un pequeño botiquín, me quedo de piedra al ver que en su tacho de baño hay un montón de algodón con sangre ya seca, vuelvo mi vista a Farah y trato de mantener la mente abierta, no quiero sacar hipótesis porque cada una es peor que la anterior, prefiero que despierte y me lo cuente por voluntad propia Ignorando lo que vi, me le acerco y coloco un poquito de alcohol al algodón, lo pasé por su nariz y poco a poco ella fue abriendo sus ojos, primero me miró desconcertada para luego pasar a estar alarmada y mirando a su alrededor, ¿Acaso creyó que la violaría? ¿O algo por el estilo?, le miro ofendido —Mira si te preocupa que te haya tocado o algo por estilo, puedes estar tranquila que no te he follado- le dije molesto y me crucé de brazos, ella me sonrió nerviosa y a la vez agradecida, ¿Acaso me estaba agradeciendo de no haber hecho eso? —Gracias, por... haberte quedado aunque no te lo haya pedido- su voz se le escuchó sincera y exhausta a la vez, le devolví la sonrisa y luego le miré serio, aún había un tema pendiente —Si bien, no te toqué. Eso no quiere decir que no haya visto esos feos moretones- su cara cambió drásticamente y me miró enojada, se paró hecha una furia y me señaló —¡ME TOCASTE! ¡BASTARDO! ¡INFELIZ!- me gritó y también terminé por pararme y la señalé —¡NO TE TOQUÉ! ¡BUENO SI! ¡AGG ME REFIERO A QUE LA CAMISETA SE TE LEVANTÓ Y VI AQUEL ENORME Y FEO MORETÓN, POR LO QUE TE LO TERMINÉ SUBIENDO HASTA MAS ARRIBA DE TUS TETAS! ¡PERO SOLO ERA PARA VER SI TENÍAS MAS! ¡ Y EFECTIVAMENTE ERA ASÍ!- grité fuerte que por un momento ella me miró perpleja, luego sacudió su cabeza y se empezó a reír, ¿Acaso está loca esta chica? —Bueno, pues gracias por comprobar. Ahora, me puedes dejar sola, por favor- le miré serio, ¡Me había quedado aquí preocupado! ¿Por qué me dice eso?, negué. Yo quiero una explicación o más bien necesito una explicación —Farah, se que te dañé, pero por favor no me apartes. Enserio quiero que estemos bien y no solo te veo como alguien con quien quiero coger duro, yo... yo realmente te veo como alguien mucho más que eso- me miró dudosa, como si estuviera un pequeño debate mental entre creer y no creer, solo espero enserio me crea porque enserio lo dije de corazón —Brais... yo... por ahora no es buen momento, aprecio esto pero... sinceramente aún no confío en ti, ¿Cómo confiar en alguien que te llama perra porque estuviste con otro? ¿Cuándo tu y yo ni siquiera somos algo así... como amigos?- apreté los labios porque a fin de cuentas tenía un punto, lo primero que había hecho era ir y decirle cosas obscenas, como querer follarla y eso, solo pensé en mi y en querer saciar mi polla, y por imbécil no había tomado en cuenta sus sentimientos —Tienes razón, ¿Qué tal si empezamos de cero?. Un gusto, soy Brais Relish, presidente de la compañía ZAFIRO STONE, y tengo veintinueve años, es un placer conocerla señorita...- dejé las palabras al aire, esperanzado de que ella las complete. Solo habían pasado a penas unos cuantos minutos pero sentía como si me estuviera jugando la vida entera —Un gusto, soy Farah Sallow, dueña del club ¡Ah mes copines!, y tengo veintisiete años- suspiré de alivio y le sonreí, no estaba tan mal empezar así como amigos —Un gusto señorita, Farah. Puede contar conmigo para lo que necesite- le guiñé un ojo y le extendí mi mano, ella divertida apretó mi mano y luego la soltó —Bueno señorita, puede contar conmigo para lo que necesite, ya me retiro- esperé un momento esperanzado de que ella no me dejara irme, al ver que no tenía intención de eso le sonreí triste y me di vuelta dispuesto a ir, pero entonces su voz me detuvo —Espera... bueno... te puedes quedar y vemos una película, si... gustas- sonreí y me di media vuelta —¿La puedo escoger yo?- ella esbozó de esas hermosas sonrisas que me volvían loco —Solo sino es de terror- me dijo sonriente, y yo le miré divertido —No te lo puedo prometer- hablé de broma, y ambos nos reímos a carcajadas, soltando la tensión por un momento EN OTRA PARTE DE LOS ÁNGELES, CALIFORNIA —Cumplí con mi parte, me alejé. ¿Cuándo piensas dejarme en paz?- habló enojado aquel hombre de ojos azules intensos, mirando enojado al otro tipo. El otro tipo se cruzó de brazos y soltó una risotada, sus ojos observaron de arriba a abajo al tipo de ojos azules y pronto dejó de reír se paró de su sitio y caminó hasta situarse delante del oji azul —¿Me crees idiota? ¿Crees que no que se vieron? ¿Crees que no sé como ella te rogó diciendo de que hubieran estado bien juntos? ¿Me crees tan estúpido como para ya no tenerte vigilado?- el oji azul apretó los ojos, y lo miró furioso —¿Crees que sería tan estúpido en planear verla en un lugar en donde tus hombres estarían por todas partes?, yo no la cité, solo sucedió. Y si, ella me rogó pero yo le dejé claro que se había acabado. Y no quería que explotara en llanto ahí, eso es todo- sentenció el oji azul enojado, el otro tipo lo miró entrecerrando los ojos, caminó a su alrededor y lo miró cual depredador mira a su presa, el oji azul trataba de mantenerse sereno, pues no podía flaquear frente a él, tenía que mantenerse fuerte por el bien de ella —Bien, que sea la última vez que sucede. Y te lo advierto, quiero a tu hermano lejos de ella, o los separas tú o me encargaré yo personalmente de separarlos- el oji azul lo miró sorprendido y luego apretó los labios furioso por aquella amenaza, estaba enojado muy enojado pero no podía faltarle el respeto a su superior —No es necesario, yo me encargaré de él. Dame tiempo, ellos se odiarán. Tienes mi palabra, Adán- habló el oji azul con la cabeza abajo, no quería que vea la cólera en sus ojos sino todo lo que había planeado se le iría en su contra —Bien, porque ya sabes de lo que soy capaz. No creo que quieras que se repita de lo de hace unos años- el otro tipo miró con superioridad al oji azul, el oji azul miró hacia abajo en señal de respeto y asintió —Bien, puedes irte... por ahora- el oji azul asintió y le agradeció el silencio y se fue de aquel lugar tenebroso y abandonado con los nervios a flor de piel, después de todo se trataba de la vida de su hermano, aquel hombre que aunque odiaba no le desearía la muerte nunca, y además era por sus errores que ahora la vida de sus seres queridos corrían peligro, luego de estar a una distancia prudente donde nadie lo escucharía encendió el intercomunicador que tenía en su oído y habló serio —Espero y tengan razón con esto, ya está el señuelo. Ya no falta nada para atraparlo- habló firme y agarrándose el cabello por si alguien lo estaba viendo y no sospecharan —No te preocupes, ya está listo. Una cosa más y empezaremos con el ataque a lo mucho dentro de un mes, cambio y fuera águila negra- hizo una mueca, aquel nombre era tan estúpido como en lo que estaba metido Llegó a su auto e ingresó y luego le dió un golpe al volante, ahora tendría que lidiar con su hermano y aquella mujer, no era de extrañar que tuvieran química, de hecho él lo sabía. Los había visto de lejos, sin que se den cuenta pero había sido como un baldazo de agua fría al escucharlo decir a otro que no sea él, había intentado no pensar en ellos pero le dolía, estaba con aquella mujer que alguna vez fue suya pero por la mierda del destino tuvo que hacerla sufrir y terminar por engañarla con su mejor amiga, aún recordaba el dolor que había sufrido al verla tan destruida, y lo peor es que él había provocado tal dolor, pero había tenido esperanza aquella noche que la vió luego de tantos años, sin embargo tenía en cuenta de que lo estaban vigilando pero verla ahí después de tanto tiempo había sido una explosión de emociones tan locas que no pudo perder la oportunidad de hablarle y arriesgarse en hacerlo, ya había perdido a quien amaba, ya no importaba nada, ya no tenía a quien en su tiempo había sido su luz —Maldita sea, ¿Cómo haré para alejarlos todo un mes?- no era sorpresa para él de que ellos dos sentían una fuerte atracción, y no estaba celoso, ni enojado. Pues no podía enojarse, no tenía derechos alguno, él la había alejado, así que no podía sentirse de esa manera, sin embargo lo que si estaba es preocupado, ers consciente de que lo que había dicho el supuesto jefe era cierto, y estaba seguro que el tipo no dudaría en hacer cumplir su palabra, aquel tipo no era de fiar ni un poco. Por algo era conocido como el “Diablo de las mil caras”, sabía camuflarse bien, pero con el tiempo fue fácil hallarlo y volverse su subalterno, el oji azul era quien hacia aquellos encargos desagradables pero todo iba para un bien mayor, su familia no tenía idea del secreto que les guardaba y era lo mejor para todos, se sentía mal por mentirles pero por ahora era mejor mantenerlos en la ignorancia —Perdónenme chicos, pero no tengo elección. Esto es de vida o muerte, y no puedo permitir que suceda la segunda opción, no me lo perdonaría jamás- susurró desesperado y con las lágrimas a punto de salirse de sus hermosos ojos Porque así era amar, a veces es mejor dejarlo ir a que lo hundas con uno mismo... y él lo sabía perfectamente
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