Me quedé rígido sintiendo el tacto. Subí la mirada y noté que sus ojos grises se mantenían entrecerrados como si aún se estuviera acostumbrando a la luz. Llevaba dos días dormida y los médicos dijeron que podía pasar más tiempo antes de que regresara en sí; sin embargo, mostrando su fortaleza, allí estaba. Llevaba cuarenta y ocho horas en terapia intensiva y no se encontraba en un buen estado. Tenía oxígeno, muchos monitores y tubos de drenaje que la ayudaban a sacar todo ese líquido que venía de la herida. Esa bala pudo ser letal. Estaba siendo ayudada solamente por el oxígeno y dijeron que el ventilador no era necesario, cosa que facilitaba todo de alguna manera. Su piel estaba pálida y tenía una mirada cansada. Tantos aparatos a su alrededor y sus sonidos podrían causar cierto pánico h

