—Exacto y por eso mismo es que te tengo cuidado. —Estamos en el mismo barco ahora. —Las personas como tu siempre tienen un bote de escape. —No voy a mentirte, detesto ciertas cosas del pasado con Gianni, cosas que pudo cambiar, pero el matrimonio no es algo que tome como un juego. Ahora no me conviene hacer algo que atente contra un barco del que no puedo escapar. Sería estúpido y poco inteligente. —Aun así, buscas cambiar el rumbo. —¿Por qué odias tanto a la Famiglia? —Porque no seríamos calabreses si no lo hiciéramos—espetó apartando la mirada—. Deberías hacer la misma pregunta a los Salerno ¿Por qué odian a la maldita Calabria? Estoy seguro de que Lucian Salerno tendría una buena respuesta para ti. Ellos son algo ajeno a nosotros, como el aceite que jamás puede juntarse con el mar

