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666 Words
Todo el mundo empezó a mirar de reojo a Natalia al escuchar las palabras de Jazmín; ninguna de ellas era acogedora. Comprendió que Jazmín intentaba ponerla en la línea de fuego al insinuar que había conseguido el trabajo por la puerta de atrás. De esta forma, dejaría el trabajo por su cuenta cuando no pudiera soportar el ostracismo de los demás compañeros. Su enfado aumentó en cuanto vio la sonrisa de Jazmín. Pero antes de que pudiera decir nada, la asistente de Jazmín entró corriendo, farfullando con pánico: -¡Jazmín, ha pasado algo malo! Jazmín acababa de poner a Natalia en un aprieto, por lo que le disgustó ser interrumpida por Penélope. Poniendo cara larga, preguntó impaciente: -¿A qué viene tanta prisa? ¿Qué pasa? Con las manos en las rodillas, Penélope tardó un momento en tomar aire antes de explicar: -El almacén ... ¡La estantería del almacén se ha derrumbado! -¿Qué has dicho? ¿Que la estantería se ha derrumbado? -Jazmín se agarró al cuello de su ayudante. -Sí. as telas? -Jazmín empezó a entrar en , . pan,co. Penélope tragó en seco antes de responder: -Cientos de pernos de telas y tejidos están ahora esparcidos por el suelo. Ahora no podemos distinguir las telas porque las etiquetas están todas desprendidas. -¡Maldita sea! -Jazmín apartó a Penélope de un empujón y empezó a correr hacia el almacén. Ahora no tenía tiempo para preocuparse por Natalia. Todos los demás diseñadores la siguieron para comprobarlo. Pronto, Natalia fue la única que quedó en la oficina. Reflexionó un momento mientras sostenía el documento del proyecto y decidió seguirlos hasta el almacén. Cuando llegó al almacén, Jazmín les gritaba enfadada a los diseñadores. -¡No se queden ahí sin hacer nada! Vuelvan a colocar las telas en las estanterías como corresponde. La parte contratante vendrá a recogerlas pronto. -Pero, señora Jazmín, todas estas son telas de grado F y algunos de los tejidos más caros. No estamos familiarizados con ellos. ¿Cómo podemos identificarlas todas? -Uno de los diseñadores expresó su preocupación. Con una expresión sombría, Jazmín señaló a esa persona mientras pronunciaba: -Me da igual cómo lo hagan. Sólo tienen una hora. Si no consiguen ponerlos en orden a tiempo, todos recibirán un castigo. Natalia no pudo evitar fruncir las cejas cuando escuchó a Jazmín amenazar a los diseñadores. Era comprensible que Jazmín quisiera poner todo en orden, pero había puesto a los diseñadores en una situación difícil, ya que sabían poco de las telas. Era una tarea imposible ponerlos en orden en una hora. -¿No deberías estar trabajando en la oficina? ¿Por qué están todos reunidos aquí? Justo entonces, una voz fría sonó desde el exterior del almacén. Natalia se dio la vuelta para encontrar a Hugo caminando en su dirección, su rostro carente de . , expreción. -Señor Hugo. -Se giró y le saludó. Hugo le dedicó una leve inclinación de cabeza mientras entraba en el almacén. En poco tiempo, encontró a Jazmín en medio de la multitud mientras todos los diseñadores le daban paso. Jazmín se puso nerviosa al ver su expresión fría. Fingiendo estar tranquila, forzó una sonrisa y preguntó: -Hugo, ¿por qué estás aquí? -¿Me estás preguntando por qué estoy aquí? -Él la miró fríamente antes de echar un vistazo a las telas del suelo. Su rostro se volvió sombrío-. Jazmín Sainz, recuerdo haberte dicho hace dos días que las estanterías estaban tambaleantes y necesitaban mantenimiento. No sólo eso, sino que también te pedí que enviaras las telas a la parte contratante lo antes posible. ¿Por qué no has hecho lo que te dije? Jazmín agachó la cabeza ante su enfado. -Estaba demasiado ocupada, así que ... -¡Eso no es una excusa! -La increpó implacable. Apretando los puños, Jazmín sintió que el resentimiento hervía en su corazón. Al mismo tiempo, se sintió avergonzada al ser regañada delante de los diseñadores, especialmente cuando Natalia estaba cerca.
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