Presioné un poco mis labios, insatisfecha, antes de aceptar. Nataly miró hacia atrás antes de mirarme con una pequeña sonrisa y finalmente revelar: —Estamos saliendo. Salté hacia atrás, tapándome la boca con las manos. —¿Cómo? ¿Cómo pasó eso? ¿Cuándo? Nataly me dio la espalda y volvió a bajar las escaleras, y yo corrí para alcanzarla ya en la puerta de vidrio del edificio. —Nataly, ¿esto es serio? —Insistí, caminando a su lado, sin dejar de mirarla a la cara. Luego me miró también, con una sonrisa levemente insatisfecha. —En realidad, todavía no lo ha aceptado, así que no quiere que nadie lo sepa. —¿Entonces fuiste tú quien lo pidió? —Casi grité, realmente sorprendida. —En verdad no me esperaba esto… —Hice una mierda, Maya. —Confesó, suspirando, y se rascó la nuca. —Estuve en negaci

