10 | TODO UN RÉCORD

4215 Words
Luego de la cena de Navidad, en donde todos se enteraron acerca de nuestro compromiso, la fiesta de Año Nuevo fue bastante épica. Eric organizó una gran fiesta en un club nuevo bastante exclusivo, en donde, para mi sorpresa/desgracia, anunció nuestro compromiso a todos sus amigos, y a los amigos de sus amigos, y a prácticamente todo el mundo, ya que la mañana siguiente, se tomó la molestia de tomarme una foto mientras dormía, en donde mi mano, adornada con el anillo de compromiso, sale en primer plano, con el pie de foto diciendo: "No puedo esperar a despertarme todos los días a tu lado siendo tu esposo". Y fue así como la noticia del futuro casamiento empezó a circular por todos los medios. El hecho de querer que mi vida privada se mantenga privada, de por sí era algo imposible cuando la fama de mi novio crecía cada día un poco más. No es que no disfrute de ello, de saber que él triunfa, pero toda mi vida fui una persona sumamente reservada con todo, y tener cámaras encima, personas haciendo preguntas, personas hablando de nosotros por todas las redes... bueno, no era algo que me agrade para nada. Mucho menos cuando el cincuenta por ciento jamás tenía nada bueno que decir. Pero lo hecho, hecho está, y ya no había tiempo para retractarse acerca de la foto.  Pero, para ser completamente sincera, había algo mucho más estresante que la noticia del casamiento siendo viral, y era una de las cosas que más temía de todo el compromiso: organizar la boda. Por suerte Eric tiene muchos contactos en absolutamente todos lados, y si en realidad no los tiene, pues los consigue. Lo cual hace muchísimo más sencillo conseguir el lugar en donde se llevaría a cabo la recepción, cuál sería la Iglesia que elegiríamos, la cantidad de invitados, y lo que más nerviosa me tenía: el vestido. Suspiro pesadamente abriendo la laptop y contestando inmediatamente la llamada de Skype de Lenn, quien, como ya me lo esperaba, es la que decidió tomarse todas las responsabilidades encima acerca de la organización de la boda. - ¿Cómo estás, nena?- le pregunto mientras ella da un largo trago de agua. - Embarazada y estresada por tu boda - me rio ante su confesión -. Pero muy, muy, muy feliz. - Dime que tienes buenas noticias - suplico juntando mis manos frente a mi rostro, Lenn sonríe de oreja a oreja, lo cuál solo significa que algo bueno tiene para decirme. Suspiro aliviada inmediatamente. - Pues, luego de haber movido cielo y tierra - empieza Lenn, poniéndole suspenso al asunto -, y de que Eric hiciera algunas llamadas por mí, al fin he conseguido el lugar perfecto para hacer la ceremonia - grito de alegría, y más que nada de alivio. Esa asunto en específico tuvo como loca a Lenn toda la semana -. ¡Y no solo eso, Val! También he logrado conseguir la fecha en uno de los lugares más hermosos para celebrar la recepción... ¡El Weylin!  Y así como así, casi me atraganto con mi propia saliva, pues desde que tengo memoria he oído a Lenn hablar con cómo soñaba organizar su boda y en lo perfecta que sería en cada detalle, y uno de esos perfectos detalles era celebrarlo en el Weylin. No podía creer que me estuviera dando ese detalle a mí, pues sé cuán importante era para ella... aunque bueno, en ese entonces teníamos unos catorce años. - No lo puedo creer, Lenn... - le sonrío de oreja a oreja, emocionada y agradecida, e incluso en la pantalla logro ver como se le llenan los ojos de lágrimas -. No tengo suficientes palabras para agradecerte todo esto, de verdad. - ¿Estás bromeando? Dejarme organizar tu boda es lo mejor que me ha pasado - le echa un vistazo a su barriga que ni siquiera ha empezado a notarse, obviamente, y ladea la cabeza sonriendo de costado -. O bueno, casi lo mejor... ¡Pero aún no te he dicho donde será la ceremonia! - da pequeños saltos extasiada en el sofá y no puedo evitar reír -. Yo, Lenn Smith, he arreglado todo el asunto para que se casen en el New York Public Library. Y de nuevo, me quedo sin palabras. A  pesar de mi obvio shock, Lenn continúa hablando como si a mí no me estuviera faltando el jodido aire en los pulmones. - No fue fácil pero no dejé de molestarlos como por seis días de seguido, además, desde que vi s*x and the City no puedo dejar de pensar que ese es el mejor jodido lugar para una boda, porque... ¿Estás bien? - sus ojos me miran preocupados a través de la pantalla. Me tomo el tiempo para intentar regularizar todo lo que está sucediendo dentro de mí cuerpo, e intento también comprender cómo demonios me estoy sintiendo, pues una pequeña sensación extraña se apodera de mi pecho, y siento como si el corazón se me entumeciera, al igual que todas mis extremidades. Incluso casi empiezo a llorar. - Sí, sí... estoy bien - logro decir, expulsando todo el aire de mis pulmones y llenándolos nuevamente al instante. Llevo una mano a mi cabeza -. Es solo que me cuesta creer que ya estamos en este punto... Todo está pasando demasiado rápido. - ¿Pero cómo te sientes con eso? - me observa con los ojos entrecerrados y entonces parece darse cuenta de algo -. ¿No estarás teniendo segundos pensamientos, no? - No, no... - me mira con una ceja enarcada -. O eso creo. No lo sé - confieso, frustrada, colocando mi cabeza entre mis manos y soltando un bufido de exasperación -. Lo amo, lo sabes - la miro y asiente -, y él lo sabe, yo lo sé. Lo amo. Pero por alguna extraña razón esto es muy... muy extra, para mí - miro al techo -. Es como si no se sintiera que es algo que verdaderamente disfruto, ¿sabes?  - Bueno, pues tú nunca has sido fan del matrimonio exactamente. - Exacto.  - Pero esto lo estás haciendo por Eric, recuerdalo - me mira con ojos un poco tristes, algo preocupados. Asiento lentamente -. Tú dijiste que él estaba como loco por casarse, que es lo que lo hace feliz... A veces está bien renunciar a algunas cosas para hacer feliz a la persona que amamos. Abro la boca para objetar algo pero nada sale de esta. Porque no sé qué decir. Pero no puedo evitar sentirme un poco en desacuerdo con Lenn. Yo he renunciado a muchas cosas por Eric, he dejado de lado muchas cosas, he dejado pasar por alto muchas cosas también. Y sí creo que, hay veces, pequeñas veces, en las que uno tiene que ceder. ¿Pero se imaginan ceder todo el tiempo? Hasta que simplemente... bueno, hasta que simplemente ya no hay nada más a qué renunciar, ya no hay nada más que dar.  Yo no quiero quedarme con esa sensación de vacío.  - Piensa que es solo una ceremonia de unas horas y luego será la fiesta. Es solamente un día donde tendrás que tolerar todo eso, y listo. Se pasará más rápido de lo que piensas, lo juro. Y luego todo volverá a la normalidad - termina la oración con una sonrisa animada y contenta. ¿De verdad todo volverá a la normalidad? - Por supuesto. Tienes razón. - contesto al final y continuamos hablando de otras cosas de mi boda. A pesar que mantener mi cabeza distraída era muy sencillo a ese punto, dado a que Lenn no dejaba de hablar y de mostrar opciones acerca de la decoración y el menú principal y todas esas cosas de las que yo no sé nada, hay algo en el fondo de mi cabeza que no puede terminar de procesar todo aún. Hay piezas que no terminan de encajar en el rompecabezas y eso simplemente me hacía sentir como un manojo de nervios todo el tiempo. Odio tener dudas acerca del casamiento, más cuando ya he dicho que sí, y ya todo el mundo lo sabe, y sobre todo más aún cuando las cosas estaban organizándose.  Sé muy bien que cancelarlo es imposible, definitivamente no puedo herirlo de esa manera. No me lo perdonaría jamás. O peor, él me lo perdonaría, pero yo no podría pasar un día tranquila sabiendo lo mucho que lo herí. Luego de una o dos horas de haber cortado la llamada con Lenn, decidí ponerme al día con la Universidad, adelantando unos trabajos y leyendo por segunda vez algunos libros asignados. Eric se había ido a entrenar, pero cuando escucho la puerta abrirse aparto todos los papeles y libros de encima mío y me pongo de pie para recibirlo. Me sonríe mientras camina hacia mí y lo abrazo cuando llega a mi lado. Se ha duchado en el gimnasio, por lo que huele a menta y a su perfume. Me da un beso rápido y nos sentamos en el sofá. - ¿Cómo ha ido el entrenamiento? - le pregunto, acomodándome a su lado poniendo mis piernas arriba de las suyas.  - Perfecto, como siempre - me sonríe engreído y revoleo los ojos -. ¿Y tú? Lenn me ha llamado de camino aquí. Sonaba como loca cuando comentó que ha conseguido reservar los lugares que estaba buscando para la boda - una sonrisa emocionada se expande en su rostro y no puedo evitar sonreír al mismo tiempo. Le acaricio la mejilla en un acto distraído mientras él me mira fijamente. - Sí... la verdad es que se ha pasado con todo. Será la boda más perfecta del año, puedo asegurarlo. - intento bromear, pero él no se ríe. En cambio, me mira con los ojos entrecerrados. - No pareces muy emocionada al respecto. Puedo notar el pequeño tinte de preocupación en su tono de voz. Suspiro y recuesto mi cabeza por su brazo unos segundos.  - No es eso - contesto -. Es solo que para mí cualquier lugar sería ideal. No tiene que ser el más lujoso o imposible de hacer una reserva - encojo mis hombros -. Yo me conformo con ir al registro civil y firmar los papeles.  - Lo sé... - suspira y aparta la mirada un segundo -. No sé porqué se me pasó por la cabeza querer celebrarlo en grande, pero... Ya sabes como soy. Siempre un poco... extra. - Lo sé. Te conozco desde hace unos años Eric Brennett, sé perfectamente todo lo que pasa por tu pequeña cabecita - le doy un pequeño toque en la frente y él se ríe antes de inclinarse y besarme de nuevo -. En fin, en otras noticias, pasado mañana iré a la primer prueba de vestido. - Oh, lo sé - lo miro confundida -. Lenn también me informó que pasado mañana iremos todos a la primera prueba de trajes. Literalmente hará a todos volar hasta aquí por ese simple detalle. - Es que no puedo creerlo - suelto una carcajada y niego con la cabeza -. Es una maldita controladora. - Por esa razón creo que no hay nadie mejor para organizar todo que ella - asiento ante sus palabras -. ¿Pero por dónde se supone que empiece a probarme los trajes? ¿Tienes algún color en específico que te guste? - enarca una ceja y suelto un bufido. - ¿Y qué me dejas a mí que me llevo la parte del vestido? - niego con la cabeza -. Tú lidia con tu traje, yo con el mío.  Se ríe por un instante y luego nos quedamos en silencio. Mientras lo observo, es como si cada pequeña duda que se pasa por mi cabeza desvaneciera, simplemente sé que él es la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida, y si pudiera congelarnos en un momento sería en ese.  Pero entonces veo como su expresión se oscurece un poco y aprieta los labios, escondiéndolos. Lo miro confundida y sus ojos marrones de repente se cruzan con los míos. Veo un gran pesar en ellos, siento que está preocupado, profundamente preocupado por algo.  - ¿Qué pasa? - le pregunto en voz baja, como si alguien fuera a oírnos, mientras tomo su rostro entre mis manos.  - Sé que estos últimos años han sido difíciles - dice en tono apagado, mirándome fijamente a los ojos -, y sé perfectamente que no soy una persona con la cual es fácil lidiar. - A dónde quie... - empiezo a hablar, pero me interrumpe al instante. - Siempre te digo que te amo- asiento cuando sus manos se colocan encima de las mías -, pero siento que no te he agradecido lo suficiente a ti por amarme - mi corazón da un vuelco cuando sus ojos se cristalizan -. Estoy consciente de que la he cagado. Muchas veces. Pero cada problema que te he presentado, en todos has sabido entenderme y ayudarme. Nunca me dejaste. Nunca te vas. Y no sabes lo agradecido que estoy por eso - su voz se quiebra casi al final de la oración.  Yo no soy de llorar, no tanto como él al menos, pero mi corazón se rompió y se armó mil veces en el transcurso de ese pequeño discurso, y no puedo evitar soltar algunas lágrimas. - Eric, no hace falta que me agradezcas... - Claro que hace falta - me interrumpe, de nuevo y nos reímos al respecto -. Porque estoy empezando a cambiar, ¿Lo has notado, verdad? - asiento lentamente -. Muchos años me sentí perdido incluso estando contigo, y eso era desesperante. He vivido con el miedo constante a hacer algo que simplemente te haga sentir que debes dejarme, y he tardado un poco pero al fin he empezado a cambiar. A cambiar de verdad. Por ti.  No soporto más y me inclino sobre él para abrazarlo con fuerzas. Estaba acostumbrada a que se abriera de aquella forma conmigo y me dijera como se sentía todo el tiempo, pero esa vez... esa vez simplemente fue muy diferente. Era como si él mismo estuviera aclarando todas las dudas que no digo en voz alta. Y no podía amarlo más por eso. - Deja de ponerte cursilero porque a este paso me deshidrataré antes de la ceremonia. - lo pincho y suelta una carcajada abrazándome con fuerza. - Te amo, Valerie Drake - me dice, mirándome a los ojos, cuando nos apartamos -. Soy tuyo. Siempre. - Y yo te amo a ti. - Bueno... - suspira - Si te gustó el discursito supongo que algo así serán mis votos - suelto una carcajada ante su sonrisa pícara y divertida, Nos quedamos tirados en el sofá un buen rato, besándonos la mayor parte del tiempo y hablando de nada en particular.  Esa noche nos vamos a dormir temprano porque a la mañana siguiente Lenn nos había asignado ir a una panadería para escoger cómo queríamos que fuera el pastel. Yo no estaba muerta de ganas de hacerlo, pero poder probar deliciosos pasteles gratis definitivamente me ponía de mejor humor. Todo el siguiente día lo pasamos juntos. Luego de haber probado los pasteles y habernos decidido por el de limón y chocolate, Eric me llevó a un restaurante para almorzar. Fue algo divertido y espontáneo que no hacíamos hace mucho. Incluso a pesar de que tuvimos que irnos antes debido a que unos fotógrafos aparecieron, la pasamos genial. Luego fuimos a mirar una película al cine, y por suerte allí a pesar de algunos fans que lo felicitaban por la boda, nadie nos molestó. Cuando llegamos a casa, miramos otra película tirados en el sofá y follamos hasta cansarnos. Pero lo que más me gustó del día fue no haber pensado ni una sola vez en ninguna duda estúpida dentro de mi cabeza. Dudas sobre fantasmas del pasado, sobre problemas que ya estaban solucionados.  Ya estaba bastante claro para mí - o bueno, casi estaba terminando de aclararse -, lo que quería de verdad. Soy feliz, muy feliz junto a él, y estar casada no me molesta, porque sé que en algún futuro de igual forma lo íbamos a hacer. Sí quiere una fiesta gigantesca, si quiere que nuestra boda se transmita en vivo por todos lo canales del país, para mi estaba bien. Ya estaba. Nos íbamos a casar. Así que en el momento en que en verdad empecé a sentir nervios, fue cuando entré en aquella boutique de vestidos de novias - que se veía extremadamente costosa -, y las palmas de mis manos empezaron a sudar de la ansiedad. - ¡Al fin llegas, Val! Hemos estado esperándote toda una vida. - se queja Lenn poniéndose de pie al verme entrar. Me da un pequeño abrazo. - Se atrasó cinco minutos, Lenn... Dale un respiro a la pobre - dice Julie acercándose a mí y abrazándome también -. ¿Cómo estás, cariño? - Pues... - Sí, ya veo. Te ves bastante mal. - me interrumpe y la miro de mala manera.  - ¿No dormiste? Tienes unas ojeras impresionantes - comenta Less cuando me siento a su lado, esperando a que la encargada aparezca. - Poco y nada - contesto -. Eric me mantuvo ocupada. Mis amigas captan la indirecta y se ríen a carcajadas. - Bueno, espero que guarden algo para la luna de miel. - bromea Julie. - Hablando de eso, ¿Ya saben qué harán? - No, todavía no - Lenn me mira con los ojos entrecerrados -. Y de ese asunto me encargaré yo. - le advierto y ella revolea los ojos -. Pero Eric me habló acerca de Jamaica. - encojo mis hombros. - ¡Jamaica! que suerte tienes, Val.  - Si... Pero siempre podemos posponerlo e ir todos juntos en algún futuro - ofrezco y Less y Julie parecen emocionadas al respecto, pero antes de que puedan decir nada, Lenn pone una objeción. - Ni lo sueñes. Los viajes entre amigos pueden esperar, una luna de miel no, Val. Suelto un suspiro y justo entonces una chica con vestido azul corto, ajustado al cuerpo, de cabello n***o y sonrisa amigable camina hacia nosotras. - Buenos días, señoritas. Yo soy Jessian y seré su asesora - todas nos ponemos de pie y la saludamos -. Bueno, ¿quién es la futura novia?  - Yo. Me llamo Val - le extiendo la mano y ella me la estrecha mientras que una sonrisa alegre inunda su fino rostro. ¿Cómo alguien puede lucir tan feliz? Me sorprende. - Bueno, Val, y amigas - se dirige a las chicas -, pasen por aquí. Nos dirigimos a otra sala, donde las paredes son blancas y todas las decoraciones varían del dorado y el rosa pastel. La luz del sol entra por los enormes ventanales y cientos de miles de vestidos de todos los diseños, tamaños e incluso colores se ven presentados alrededor, en maniquíes o simplemente colgados cubiertos por un porta trajes transparente.  Admiro los miles de estantes con zapatos de tacón, sandalias e incluso zapatillas que se ubican en una sección. Los velos. Los tocados y la joyería... todo se ve como un sueño. Jessian nos acomoda en un apartado con sillones individuales color blanco para cada una. - Dime, Val, ¿tienes alguna idea de diseño en específico por el que quieras comenzar a buscar? - me pregunta. La verdad es que no tengo idea de vestidos, y por esa razón hace unos días busqué el álbum de fotos de la boda de mi papá y mi mamá. En el momento en que la volví a ver en su vestido, supe que sin dudas quería algo parecido. Por alguna razón sentía que me acercaba más a ella en un momento así. - Pues quiero algo al cuerpo - empiezo a hablar -, nada muy inflado. Con una cola larga, y mangas también. Con la espalda abierta pero no demasiado y bueno el escote... me gustan los escotes en V, específicamente, pero eso no influye demasiado. Noto las expresiones embobadas y alegres de mis amigas mientras me observan hablar. No puedo evitar reír. - Perfecto, me encanta la idea - sonríe, aún más, y no sé cómo es posible -. ¿Irás por un blanco tradicional o prefieres algún color en específico? - Blanco. - ¡Estupendo! Ya veré que puedo hacer por ti. Y lo siguiente que supe fue que me vi sumergida entre al menos quince vestidos diferentes, donde sinceramente uno me gustaba cada vez más, pero jamás me terminaba de convencer. Mis amigas, por otro lado, ya todas habían decidido cuál era su favorito y peleaban una y otra vez porque eligiera el que a ella les gustara. - ¡El vestido número cuatro es hermoso, Val! - exclama Less. - Ese parece un trapo viejo, Less... Sin dudas el primero es el ideal. - Lenn no había dejado de repetir que no hacía falta buscar más desde que me vio en el primer vestido. - Pues para mí el mejor es el número once. Ese tiene como tu personalidad. Dice tu nombre en todos lados.- Julie muestra una actitud confiada como estrategia para hacerme sentir confiada a mí también. - ¡Yo amé todos! - por su puesto, Jessian era de una gran ayuda. - No sé, chicas... - dejo caer la tela del vestido número nosécuánto y me miro en el espejo. Es bonito y elegante pero, no me va -. Todos son muy bonitos. Pero ninguno es... ÉL vestido, ¿saben? - Bueno, te aseguro que ninguna novia escoge su vestido en un día. - comenta Jessian y mis amigas se ríen de fondo. - Bueno, yo no soy una "novia" nada más. - hago comillas con mis dedos. Como bien mis amigas saben, y como bien lo sé yo, si no lograba encontrar el vestido en esa misma mañana, no sería capaz de dormir ni un minuto más. Yo no tengo problemas en hacer elecciones, no soy muy indecisa, sé lo que me gusta y lo que no al instante. Pero en ese momento sentía la presión viniendo de todas partes. Y cuando digo de todas partes me refiero a mis tres mejores amigas. ¡E incluso de la jodida Jessian! Suspiro pesadamente, nerviosa hasta la médula, y entonces, Jessian, al darse cuenta que en cualquier momento podría empezara gritar del estrés, me acaricia los hombros para reconfortarme, como si fuera una madre intentando tranquilizar a su hija, y me dice: - El segundo era muy hermoso, y te quedaba espectacular, ¿Por qué no te pruebas ese por última vez? Dale una segunda oportunidad. Sin poder negarme a sus ojos negros y su sonrisa tan amigable, simplemente asiento y me meto nuevamente en el enorme vestidor. Me quito el otro vestido mientras espero a Jessian.  Cuando entra noto que además de traer consigo el vestido, trae además un velo y una pequeña vincha con brillos pequeños incrustados todos alrededor. La miro entre confundida y algo maravillada. La verdad es que ese toque está hermoso. - Veremos si esto te ayuda a darle otra perspectiva a todo el asunto.  Cuando al fin termino de colocarme el vestido y Jessian me acomoda el tocado con el velo, ni siquiera necesito salir del vestidor y pedir la opinión de mis amigas para saber que definitivamente aquel vestido era completamente mío.  Ni mis ojeras o mi cabello a medio hacer se notan. Todo en este vestido de novia resalta por donde lo mirase, y es exactamente lo que yo quería y quizás un poco más. La cola no es inflada, y desde el pecho hasta las caderas es ajustado. De seda y con detalles gasa. La espalda es descubierta y las mangas completamente de encaje, al igual que al menos casi todo el vestido en general. Lo amo. Y mi teoría de que mis amigas también lo amarían se confirman cuando salgo del vestidor y ellas gritan extasiadas. - ¡Es ese! ¡Es ese! - grita desaforadamente Lenn mientras se pone de pie de un salto. - ¡Estás hermosa! ¿Cómo pudimos haber pasado por alto este vestido? - se pregunta Julie, mientras que Lenn simplemente me mira en completo silencio, y los ojos bien abiertos. - El velo, chicas. El velo es el truco. - comenta Jessian mientras me mira encantada también. - ¿Todas lo aprueban? - pregunto y Lenn y Julie asienten frenéticas -. ¿Less? Ella, por su parte, sigue en un estado de shock. Por suerte, no tarda en recomponerse y me mira con los ojos llorosos. Siento que mi corazón late con mucha fuerza. - Por supuesto que sí, Val - dice al fin, y suspiro aliviada por alguna razón -. Es que me cuesta creer que finalmente una de nosotras va a casarse. Me da nostalgia pensar en que se siente como que fue ayer que empezábamos nuestro último año en el instituto. - ¡Oh, no empieces, Less! - se queja Julie mientras se sienta a su lado y la abraza -. Guardemos las lágrimas para la boda, por favor. No las malgastemos. Me río y entonces Jessian me sonríe, esta vez, más relajada, feliz y podría decir que orgullosa por su increíble trabajo. - Entonces... ¿Es este? - me pregunta. - Definitivamente es este. - respondo, segura de mi desición. Suspiro aliviada al saber que aunque sea he cumplido uno de mis cometidos: encontrar mi vestido en un maldito día. Lo que estoy segura de que es todo un record. Mientras me vuelvo a poner mi ropa normal, mi celular vibra y cuando veo que es un mensaje de Eric lo abro inmediatamente. Es una foto de él, donde solamente se le ve el rostro y un poco de los hombros, y aunque es casi nada lo que se divisa, sé que está vistiendo un traje. Sonríe de oreja a oreja y sus ojos casi desaparecen por ello. Abajo, escribe: "Adivina quién ya ha lidiado con lo de su traje. SOLO". Suelto una carcajada y le envío una foto sonriendo también, donde pongo: "Ya somos dos :o :D"  Su respuesta no tarda en llegar: "Nos casaremos, nena... Todo un jodido récord." Y sí que lo era.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD