Lenn, Julie y Less me miraban con verdadero pesar y dolor en los ojos, yo me sentía pequeñísima bajo sus miradas. El corazón me seguía latiendo con fuerza, desde el principio de la "charla" que está así.
Quizás el sentimiento de culpa que pesaba en mi pecho era porque, de nuevo, como si nada, les estaba mintiendo en la cara. Y yo las llamaba mis mejores amigas, ja... Y no era capaz de decirles la verdad, pero ¿Cómo se supone que lo hiciera? ¿Cómo las miraba y les decía que aquel aborto espontáneo había sido causa del estrés y el miedo que tuve aquella noche cuando Carrick me apuntaba la frente con un arma? Simplemente era imposible contarlo, y resultaba muchísimo más fácil mentirles.
Lenn suspiró y me miró fijamente.
- Entonces, ¿lo perdiste cuando tuviste el accidente? - pregunta. Trago saliva y asiento con la cabeza, lentamente.
- ¿Y por qué no nos lo dijiste? - Julie tenía lágrimas en los ojos, lo que me hacía imposible mantenerle la mirada. Encogí mis hombros.
- Las cosas ya eran muy difíciles como para sumarle una más - me recuesto contra el sofá y suspiro pesadamente, estrujándome los dedos en un acto nervioso -. Luego de un tiempo sopesando todo lo que ocurrió, cuando seguía en duda de si decírselos o no, llegué a la conclusión de que ya era un tema pasado, y que, bueno... supongo que fue para mejor.
- ¿Qué dices, Val? - dice Less, frunciendo el ceño.
- Que fue para bien no tenerlo - espeto en voz alta y clara, las tres me miran fijamente -. Éramos unos niños, Eric y yo... ninguno estaba listo para lidiar con un bebé. No tenerlo fue para mejor, para todos. Al fin y al cabo habría sido una madre de mierda, así que... - suelto un pequeño bufido mezclado con una risa, y mis amigas se quedan quietas en sus lugares, aún mirándome.
- Bueno, si no lo querías, creo que está bien, que fue una... coincidencia de la vida, ¿no? - Lenn mira a las otras dos en busca de apoyo, pero solo recibe silencio en respusta.
Less me mira con el ceño fruncido y los ojos profundos, fijamente. Julie en cambio observa el piso, con las manos entrelazadas entre sus rodillas y las lágrimas cayendo de sus ojos como si lo que dije fue una tragedia, o algo peor.
Siento más empatia de parte de Lenn, y no me sorprende en absoluto, dado que de las tres, ella y yo siempre tuvimos la misma opinión en este tipo de cosas.
Cuando el silencio empieza a atosigarme, me enderezo en mi lugar y levanto una ceja, en busca de respuestas, o de cualquier cosa. Miro a Less, que no ha dejado de mirarme de aquella forma ni por un segundo.
- ¿Qué? - le pregunto. Ella sacude la cabeza, como si la hubiera despertado de un trance de repente.
- He estado pensando que... - pero se detiene a mitad de la oración, con una mueca medio de dolor, medio de confusión, y aparta su mirada de la mía un segundo, solo un segundo, hasta que vuelve a clavar sus ojos en los míos -. El día del accidente... - asiento, alentándola a que continúe la oración -, Val, ese día, los doctores dijeron que tenías alcohol en tu sangre, que estabas muy ebria - sentí que me clavaron una daga en la garganta, e inmediatamente me puse en guardia. El ceño de Less se frunce -. Nunca se me había cruzado por la cabeza pero ahora que nos dices esto... Val, ¿Intentaste matarte haciendo eso?
Abro mis ojos como platos y Lenn suelta un bufido, agitando la mano.
- ¡Pero qué dices! ¿Estás loca? - le suelta, alterada -. Ella jamás haría algo así, eso fue un accidente, y nada más que eso... - ríe, entre bufido y expresiones de confusión, y sus ojos viajan hacia mi, preocupados - ¿Verdad, Val?
- Oh, por Dios - exclama Julie, y comienza a llorar con todas sus ganas.
Quiero levantarme y abrazarla de la misma forma en que lo hacen Lenn y Less, pero me encuentro estancada en el sofá, como si mi cuerpo hubiera sido pegado al cuero y no pudiera moverme ni un centímetro.
Miro a mis amigas y me maldigo internamente incontables veces. Jamás se me había pasado por la cabeza aquello, jamás pensé en suicidarme y punto, y no creo que aquel accidente haya sido un intento oculto de mi interior, fue solo eso: un accidente.
Pero si me planteo las cosas muchísimo más profundamente, en ese entonces todo estaba dado vuelta en mi vida. Extrañaba a mi mamá, le mentía constantemente a mis amigas, Eric y yo no estábamos juntos y se sentía como si no lo volveríamos a estar nunca, había perdido al bebé... y ¿qué hice? decidí emborracharme y salir a dar unas vueltas con el auto, para variar. Y recuerdo... recuerdo haber visto las luces de aquella camioneta, y lo siguiente es borroso... no recuerdo si mi pie pisó el freno, o acelerador.
Pero no, no fue así. No quería morir, simplemente estaba deprimida, y listo, fue un accidente, y nada más.
Aparto todos los pensamientos oscuros de mi cabeza y consigo poder levantarme del sofá, camino hacia mis amigas y me arrodillo frente a ellas, más específicamente frente a Julie, y apoyo mis manos en sus piernas, conteniéndola.
- Fue un accidente - sentencio al fin -. Nada más que eso chicas, lo juro.
- Pero dijiste que... - empieza Julie.
- No dije que me quería matar - encojo mis hombros -. Me emborraché y tomé una decisión estúpida, ¿A caso no es eso lo que hace uno cuando está bajo los efectos del alcohol?
- ¿Qué demonios pasó por tu cabeza? - Less dice, enojada, levantando el tono.
- Less... - empieza Lenn, pero ella la interrumpe.
- No, hemos evitado años esta conversación, pero ha sido suficiente - me mira con furia en los ojos -. ¿Qué demonios tenías en la cabeza para hacer lo que hiciste? ¿A caso no se te cruzó por el cerebro, ni un segundo, que si algo te pasaba nos ibas a destrozar a todas? ¡A todos! tu hermano, tu padre, Eric, nosotras... ¿Qué tenías en la cabeza, Valerie Drake, qué?
- Wow, ocupaste mi nombre completo.
Hace años no escuchaba a nadie llamarme de aquella manera, ni siquiera los profesores lo hacían, todos me conocían por Val, y solo Val.
Suspiro pesadamente y paso una mano por mi frente.
- No pensé en nadie, ¿okey? ni siquiera en mí - digo, con seis pares de ojos mirándome fijamente -. Estaba hasta la frente de vodka, y whisky, y tequila y no sé qué otras cosas más. Así que cuando decidí agarrar las llaves del auto y salir a dar una vuelta, no pensé en nada.
- Eres una idiota.
- Lo sé.
- Y una maldita mentirosa.
- Lo sé.
- Deberías habérnoslo contado todo antes.
- Lo sé.
- ¡Deja de decir eso!
- ¡Auch! - me quejo de dolor cuando el pequeño puño de Less choca contra mi brazo. Y entonces, noto una pequeña sonrisa en su rostro.
Suspiro, sintiéndome, dentro de todo, muchísimo más liviana, incluso a pesar de las mentiras. Me tranquiliza saber que ellas saben una parte de la verdad, aunque sea eso, se los debía.
Nos ponemos de pie, las cuatro, casi al mismo tiempo, y el abrazo grupar que le sigue a eso es simplemente muy tranquilizador. Necesitaba aquello, estar entre los brazos de mis amigas y sentir que los años no habían pasado de la forma que lo habían hecho. Raramente me emocionaba, pero en ese momento mis ojos se llenaron de lágrimas incontenibles que resbalaron por mis mejillas sin parar.
Cuando sentí que me ahogaba entre sus brazos y sus cabellos, las aparté sacudiéndome.
- ¡Bueno, bueno, suficiente dramatismo por el día de hoy! - digo, medio riendo, medio llorando, y vuelvo a ocupar mi lugar en el piso frente a ellas, y las tres se sientan en el sofá -. Ahora tenemos que hablar de que habrá un bebé en el grupo.
Lenn revolea los ojos y Julie salta de alegría, si hay algo que esa mujer adore son los bebés. Less ríe y aprieta la mano de la rubia.
- ¿Cómo se lo ha tomado Zach? Ya sabes, con el tema de que no están juntos y que él se enteró junto con todos los demás y eso...
- Bueno, el muy idiota no ha dejado de llorar desde que se lo mencioné - río ante sus palabras y a Lenn se le ilumina el rostro -. Me ha dicho que quiere que el bebé crezca en una "familia" - hace las comillas con sus dedos en el aire, y luego mira al techo, suspirando -. Ya no sé como decirle que no funcionamos, que no podemos estar juntos.
- ¿Pero no piensas darle ni una sola oportunidad? - pregunta Julie, con el ceño fruncido, como si la respuesta a eso fuera obvia.
- ¿Otra más? -bufo, incrédula.
- Val tiene razón, si no funcionan juntos será mejor que el niño, o niña, crezca en casas separadas en vez de en una casa donde los padres estarán a punto de matarse cada dos minutos. - dice Less, de acuerdo conmigo.
- Incluso aunque amo a Zach - dice Lenn, y todas la miramos -, porque lo hago; no encontramos la forma de funcionar juntos y... bueno eso es un problema.
- ¿No has pensado en terapia de parejas? - comenta Julie.
- ¿A caso esa mierda funciona? - digo yo, incrédula, elevando una ceja.
- Me han dicho que sí - Dice Less, encogiéndose de hombros -. A ti y a Eric les vendrían bien unas cuantas sesiones.
Julie y Lenn sueltan unas sonoras carcajadas y yo simplemente sonrío de manera falsa hacia mi "amiga".
- ¿Sabes? Less no está para nada equivocada, ¿No has pensado en eso?
- ¿Para qué? - bufo -, ¿Para que Eric falte a las sesiones por los entrenamientos, o las peleas programadas, o las entrevistas, o los viajes, o las marcas que tiene que modelar? No, gracias, no quiero vivir con una amargura más.
- Hablando de eso... ¿Cómo crees que les estará yendo a los chicos con Eric en el entrenamiento?- dice Julie entre risas.
Ah, sí. A Eric no se le ha ocurrido mejor idea para pasar el día con sus amigos que invitarlos a los entrenamientos diarios con Freddie. Me río, ya que, si Eric termina fulminado las sesiones de cinco horas con Freddie, ni me imagino como terminaran los otros blandengues que ni siquiera salen a correr por las tardes o algo así.
- Bueno, si planeaban tener sexo esta noche, pongánlo hasta dentro de unos tres días, porque, queridas, sus hombres no aguantarán ni si propio peso luego del entrenamiento con Eric. - suelto una carcajada.
- ¿Tan duro es?
- ¿Tú qué crees?
Sí algo sé de boxeo, bueno, lo único que más o menos entiendo de ese mundo, es que los entrenamientos son agotadores. La única vez que me animé a intentarlo, simplemente porque Eric no dejaba de molestarme al respecto, apenas aguanté el precalentamiento, y cuando llegó la hora de subir al ring y simular una pelea, mis brazos no aguantaban los guantes en mis manos, que parecían estar hechos de cemento.
Esta mañana Eric tuvo la idea de que yo necesitaba tiempo a solas con mis amigas para poder explicarles todo lo mejor posible, y más que nada, él entendía que necesitaba estar sola con ellas. Entonces, llegamos al acuerdo de cuál sería la historia que les contaríamos, y cada uno lidiaría con sus amigos de forma aparte. Mientras yo me quedaba sola con las chicas en el departamento, él se encargaría de hablarlo con los chicos de camino al gimnasio.
Para mi suerte, no había vuelto a insistir con el asunto de contarles a las chicas que estábamos planeando casarnos. Bueno, que ya estábamos oficialmente comprometidos. Eric creía que el compromiso no sería real hasta que se lo contara a mis mejores amigas, y entiendo ese pequeño miedo suyo de que mi "sí" fuera simplemente una palabra sin significado para dejarlo tranquilo a él.
Pero sus inseguridades habían empezado a despertar unas cuantas (más) inseguridades en mí. ¿De verdad era necesario el matrimonio? ¿Era profundamente necesario o era una forma más para que él supiera que no lo dejaría? ¿Quería atarme legalmente a él por eso, para tener una excusa por si se mandaba alguna cagada lo suficientemente grande como para hacerme dejarlo? Y de eso nacían otras dudas, ¿Quería yo casarme de verdad con Eric? ¿Quería casarme y punto, sin importar con quién?
El ruido de la cerradura y las voces animadas de mis amigas me despiertan de mi trance. Nos ponemos de pie al mismo tiempo que los chicos entran sudados y con caras de dolor por la puerta.
Una carcajada se escapa de mi boca cuando Matt se tira a la alfombra, desplomando sus brazos y piernas a los costados de su cuerpo y cerrando los ojos con cansancio. Eric entra último, y cierra la puerta tras de si. Sonríe feliz mientras camina hacia mi y agita la cabeza cuando ve que los demás se tiran en los sillones y sofás de la sala.
Cuando llega a mi lado me abraza por la cintura y no me da asco rodearle los hombros sudados, porque ya estaba acostumbrada, y me da un beso rápido, en los labios y luego en las mejillas.
Mira a sus amigos, y se ríe cuando Less y Julie se acercan a sus novios para "contenerlos". Lenn, por otro lado, mira con una ceja enarcada a Zach, que está tirado en el sofá.
- Son como niñitas de cuatro años. - bromea Eric.
- Tú llevas entrenando así años, para nosotros es la primera vez. - se defiende Matt.
- Por mi parte, no estuve tan mal. - dice Gregg, elevando apenas las manos a sus costados. Julie le da un beso rápido y él le sonríe.
- ¡Qué dices! fuiste el primero que se quedó sin aire después de saltar la soga. - lo molesta Matt.
- ¿Pueden callarse? Me duelen hasta los oídos. - se queja Zach.
- Oh, vamos, ni siquiera es para tanto - dice Eric, mirándose las uñas de forma engreída -. Cuesta trabajo mantener esta figura. - y, para sumarle un punto más a su egocentrismo, levanta su camiseta de Adidas sudada y sonríe de oreja a oreja.
Revoleo los ojos y le doy un golpe en el estómago, haciéndolo reír.
- Te lanzaría un cojín pero siento que si me muevo se me caerán los dedos. - dice Gregg, suspirando pesadamente y enviando la cabeza hacia atrás.
- Bueno, espero que para esta noche hayan recuperado el movimiento de sus piernas porque conseguí lugares en lista en 1 Oak, así que... - Eric me suelta y camina hacia la cocina, con ese tonito de voz, y aquel andar tan típicos de él. Me río.
Los ojos de mis amigas se abren como platos al escuchar que conocerán uno de los clubes más exclusivos de Nueva York, mientras que los chicos emiten un quejido sonoro de dolor. Eric suelta una risa desde la cocina, bebiendo un vaso de agua.
- ¡Debes estar de broma! - suelta Lenn, completamente emocionada -, ¿cómo has conseguido lugar en lista en ese lugar?
- Estás hablando con Eric Brennett, cariño. Para mi no hay imposibles.
Imbécil.
Me río.
- ¡Por Dios! Muero por ir.
- ¿Y qué demonios se supone que me pondré, eh? Este tipo de cosas no se avisan de la noche a la mañana, tengo que planear un buen outfit, joder... - se queja Julie.
- Pueden usar algo del armario de Val. - dice Eric, encogiéndose de hombros. Elevo las cejas, sorprendida.
- ¿Disculpa? - suelto entre un bufido.
- Oh, vamos, amor. No usas ni la mitad de la ropa que te regalo. Algo les andará. - le dice mi novio a mis amigas ignorándome completamente.
Yo me río, sintiéndome en paz luego de bastante tiempo. Pensar que ayer estaba casi todo al borde de irse a la mierda, hoy todo parece haber tomado su lugar.
Miro a mis amigas riéndose junto con los chicos, veo la forma en la que Zach logra que Lenn se siente a su lado y empiezan a hablar en paz, observo como Eric guarda el agua en la heladera y se voltea a verme con una sonrisa que ilumina todo su rostro y, bueno, es casi imposible no sentirme en paz.
Sonrío y vuelvo a mirar a mi novio, o mi prometido, o mi futuro esposo, y no puedo pensar en una vida donde él y yo no estemos juntos, y eso logra erizarme todos los pelos del cuerpo, y no exactamente por alegría o emoción.
¿Qué pasa si no puedo vivir sin él? o peor, ¿Qué pasa si él no puede vivir sin mí? Porque yo, mirándolo, sé profundamente dentro de mí que vivir sin Eric me costaría un dolor inmenso, pero que no me sería imposible, que saldría adelante luego de un tiempo, que mi vida no se detendría. Porque yo puedo vivir sin él, simplemente no quiero.
Pero, ¿y él? ¿Sería él capaz de hacerlo? No me daría la importancia que sé que tengo en su vida, si no fuera completamente verdad.
[ . . . ]
Me miro en el espejo una vez más. El vestido corto al cuerpo que llevo puesto me queda tan apretado que llevar sujetador o bragas no era una opción. Me siento completamente desnuda debajo de él pero estoy obsesionada en cómo me queda. Eso, sumado a la pequeña sombra negra que me puse en los ojos y el labial rojo sangre, esta noche me siento más que sexi.
Ciertamente, no planeaba ponerme este vestido esta noche, ya que jamás lo había usado por la única razón que no podía llevar ropa interior debajo, pero entre Julie, Lenn y Less lograron convencerme luego de unos veinte minutos insistiendo.
Termino de acomodar las tiritas negras del vestido en mis hombros cuando Eric sale del baño, terminando de acomodar la manga de su camisa rosada de Armani y trago saliva al verlo a través del espejo. Pasarán mil años pero yo seguiré jurando que ese hombre es lo más sexi que existe en este mundo.
La camisa se ciñe a su cuerpo con facilidad, marcando sus brazos y su espalda, y el jean n***o que decidió ponerse le marca el trasero de una forma impresionante. Podría jurar que ese culo es mejor que el de muchas mujeres que he visto en mi vida.
Eric levanta la mirada y nuestros ojos se encuentran en el espejo, se muerde ligeramente el labio inferior mientras camina hacia y mí y recorre mi cuerpo de arriba abajo con los ojos encendidos.
- Tú.. - pasa las manos por mis brazos - quieres... - las baja un poco por mis piernas y mi trasero - matarme. - me abraza por la cintura y muevo mi cabeza hacia un costado, dándole paso directo a mi cuello.
- Suponía que te gustaría. - musito cuando sus labios empiezan a atacar la piel de mi cuello con suavidad mientras restriego mi trasero contra él, sintiendo como se pone duro debajo de mí.
- No puedo esperar para quitártelo. - me susurra mientras muerde el lóbulo de mi oreja. No me contengo y envío mi mano hacia atrás, colocandola ahora encima de su erección.
- Quién dice que tienes que esperar. - me mira a través del espejo y sonríe maliciosamente.
- Alguien está ansiosa - siento como su mano se desliza por el interior de mi muslo y veo como se adentra por la costura del vestido, noto su expresión cuando se da cuenta que no llevo nada debajo de este vestido -. Ahora sí que quieres matarme.
En un movimiento rápido me encuentro con el pecho contra el espejo pegado en la pared, Eric estrujándome desde atrás, apoyándose en mí. Con una mano, enrosca sus dedos en la parte baja de mi cabeza, jalandome del cabello y enviando mi cabeza hacia atrás. Mientras sus labios me besan desesperadamente el hombro y el cuello, siento dos de sus dedos entrar en mi, casi con brusquedad, lo que hace que gima con fuerza, empañando el espejo.
En un abrir y cerrar de ojos, cuando me siento al borde de la desesperación por sentirlo dentro de mí, siento como nos dirige a la cama y me tira en ella con brusquedad, y río entre la excitación. Adora ser el que lleva las riendas del asunto.
Me levanta el vestido hasta la cintura y besa la nalga izquierda, para luego morderla juguetón. Lo miro por encima del hombro mientras se desprende el pantalón. Sus ojos se encuentran con los míos y sonríe petulante.
- No quisiera arruinar tu maquillaje.
Sonrío y él toma mis caderas, acomodándome, y vuelve a enredar sus dedos en mi cabello. Suspiro agitadamente cuando siento que entra en mí de a poco. No puedo pensar en nada más, no puedo concentrarme en otra cosa que no sea Eric entrando y saliendo cada vez con más fuerza, mientras me aprieta con fuerza la cadera y jala mi cabello.
Me muerdo el labio inferior para evitar gritar, y luego de unos minutos lo siento desplomarse encima de mí. Ambos respiramos con dificultad, pero Eric no tarda en recuperarse y acomodarse el boxer y el jean. Lo miro boca arriba desde mi lugar, y sonrío cuando se acerca a mí y separa mis rodillas, estirándome un poco hacia el borde de la cama.
Su cabeza desaparece entre mis piernas y gimo cuando siento sus labios dar con el punto justo, y en el momento en que su lengua empieza a hacerme temblar, el timbre de la puerta resuena por todo el departamento.
>
Eric lo ignora por completo y continúa atacándome de la mejor manera existente, y de la forma en la que solo él sabe hacerlo. Pero el timbre vuelve a sonar... dos veces más.
Que oportunas son, maldita sea.
- Ve. - le digo, estirando un poco su cabello para sacarlo de entre mis piernas. Él suspira enfurecido y apoya su sien en mi pierna, mirándome con un puchero -. No podemos dejarlos esperando.
- Claro que podemos.
- Sabrán que estábamos haciendo otra cosa. - le digo, con el pecho subiendo y bajando agitadamente.
- Ellos también follan, Val, es normal en las parejas, ya sabes...
- Eric...
Revolea los ojos y antes de levantarse me da un beso en el interior del muslo.
- Nos queda pendiente. - dice, apuntándome desde la puerta.
Me llevo las manos a la cabeza y respiro agitadamente, cierro los ojos y lleno de aire mis pulmones para luego ponerme de pie y arreglar mi vestido rápidamente mirándome al espejo. Hago una mueca al ver el desastre que me ha dejado Eric el cabello, pero, como él dijo, mi maquillaje está intacto. Pasó mis dedos por mi cabello rubio, arreglándolo lo mejor posible y me echo un poco de perfume antes de salir de la habitación.
En la sala me encuentro con todos vestidos espléndidamente, y juro que puedo sentir el olor del perfume de Gregg, que está del otro lado de la habitación, hasta donde estoy yo. Me río, recordando lo obsesionado que estuvo siempre con echarse litros de ese perfume suyo.
Lenn se acerca a mí para saludarme y luce espléndida con ese vestido plateado con escote en V que le llega casi hasta el ombligo. Ni parece que esta mujer esté esperando un hijo... todavía.
- Hueles a sexo - bromea, medio riéndose y al darse cuenta que yo hago una mueca, entorna los ojos -. Ya sabía yo porqué estaban tardando tanto en abrir la puerta.
- Son todos muy oportunos. - me quejo, con una sonrisa falsa y ella suelta una carcajada.
- Te ves hermosa, hija de perra. - me dice Less caminando hacia mí.
- Tú no te quedas atrás.
- Seamos honestas, perras, la mejor vestida de hoy soy yo. - presume Julie, dando una vuelta sobre su eje, regodeándose por el vestido hecho por completo de lentejuelas doradas.
- Bueno, seamos honestos, que esos vestidos le andarían mejor a mi chica. - Eric dice con una sonrisa petulante y Gregg le da un golpe en el brazo.
- Pero admitamos que, a mí Julie, le queda de puta madre.
Lenn suelta un bufido.
- Ya empezaron con la estupidez machista de pelearse entre ustedes por "la novia de quién está más buena", les digo una cosa... a nadie le importa - sonríe con sarcasmo y luego encoje sus hombros -. Y si somos honestos, todas estamos buenísimas.
- Bueno, a ti no te queda mucho tiempo para seguir luciendo esos vestidos al cuerpo así que, yo que tú, aprovecho. - dice Zach, dándole un trago a un vaso lleno de no sé qué. Todos reímos por lo bajo.
- Y tú sigues sumando puntos a la causa de "odiemos a Zach", genial, cariño.
- Creo que va siendo hora de irnos - dice Matt, caminando hacia la puerta y haciendo una mueca de dolor -. Siento que en cualquier momento se me saldrán los brazos.
- Nada que unas cuantas botellas de champagne no solucione. - le digo a mi hermano, dándole una palmada en la espalda, mientras salimos del departamento.
El viaje hacia el club es tranquilo. Todos los hombres fueron en el auto de Eric, y todas nosotras en el mío.
Las chicas están extasiadas mientras ASAP Rocky suena a todo volumen en los parlantes de mi Jeep. Muevo mi cabeza al ritmo de la música, mientras que mis amigas gritan a todo volumen las letras, que se las saben de memoria. Y me pregunto en qué momento la vida cambió tanto para todas, y me cuesta recordar cuándo fue la última vez que hicimos algo como esto, de salir y simplemente divertirnos. Sé que nuestro distanciamiento tiene mucho que ver con que ahora vivo en otra ciudad, y entre la Universidad y muchas otras cosas de la vida, cuesta un poco más mantenernos en contacto, pero lo bueno de amistades como las nuestras siempre será que, pueden pasar años, miles de cosas, pero nosotras siempre nos mantendremos unidas, no importa qué.
De repente me abundan unas ganas inmensas de decirles que Eric me propuso matrimonio, y que, bueno, lo haremos. Pero me contengo y aparto esa idea de mi cerebro, dejándome llevar por las letras de las canciones que suenan por los parlantes y riéndome a carcajadas de las estupideces que hacen mis amigas.
Cuando vamos llegando a la disco, sigo a Eric dentro de un aparcamiento privado. Un chico con uniforme y cara amigable me sonríe antes de abrir la puerta del Jeep y pedirme las llaves para aparcarlo. Le sonrío y le doy las gracias mientras mis amigas se bajan del auto.
Caminamos hacia los chicos, que nos están esperando en la puerta de salida y me estremezco un poco bajo la mirada que me dedica Eric, con los ojos encendidos y una media sonrisa que me vuelve loca.
- No hemos caminado nada y ya me duelen los pies - me quejo -. Malditos sean los tacones.
- Malditos sean por ser tan incómodos y tan malditamente hermosos a la vez.
- Amén a eso.
Cuando llegamos junto a los chicos, Eric me toma por la cintura y me pega a su cuerpo cuando caminamos hacia la puerta principal de 1 Oak. Los flashes de las cámaras no tardan en cegarme, yo bajo la cabeza y cubro mi rostro mi cabello, mientras que Eric, completamente acostumbrado a la atención, sonríe de oreja a oreja y saluda medianamente a los paparazzis. Las personas gritando su nombre jamás se me harán una costumbre.
- No deberías cubrir tu hermosa carita, nena - dice Eric, inclinándose hacia mí -. Deja que el mundo vea lo hermosa que es el amor de mi vida.
- No ganarás puntos por el palabrerio, Eric Brennett.
Él suelta una risita ronca.
- Y yo que estaba pensando en follarte en uno de los baños. O en el auto.
- Como si necesitaras halagarme demasiado para que lo hagamos.
- Por eso te amo, nena.
Aparta el cabello de mi rostro y me da un beso rápido en los labios, y escucho como los fotógrafos gritan extasiados ante el acto. Revoleo mis ojos y apuramos el paso hacia la puerta de entrada.
El guardia del club detiene la fila interminable de personas que quieren entrar, y saluda a Eric con una sonrisa divertida y un apretón de manos. Le hace una seña a otro tipo gigante de la entrada, y este se hace a un costado, dándonos el paso a 1 Oak. Así, nada más, sin ningún tipo de problemas. A veces me impresiona profundamente las influencias que consiguió Eric a lo largo de los años, y lo reconocido que es en absolutamente todos lados.
Mientras caminamos por el club, donde la luz es baja y casi de color morada, o azul, y el olor a marihuana, alcohol y cuerpos sudados inundan mis fosas nasales, Eric me toma la mano y va saludando a algunas personas en el camino.
Todos los seguimos hasta la zona VIP, acomodándonos en un apartado. Eric le hace una seña a un chico con camisa negra y pantalones negros, y este asiente, dándose media vuelta y desapareciendo entre la gente.
- Todos te conocen por aquí, por lo que veo. - Comenta Zach, sentándose en uno de los sofás.
- He venido un par de veces con los chicos del equipo. - Eric le quita importancia y encoje sus hombros. Se sienta en el sofá y me toma de las caderas, colocándome encima de él. Río cuando me da un beso en el hombro descubierto.
- Por un par de veces quiere decir cada fin de semana, más o menos. - lo pincho, y él revolea los ojos. Lenn me mira con una ceja enarcada desde su lugar junto a Julie.
- ¿Y tú no vienes con él?
- Nunca quiere. - contesta Eric.
- ¿Para estar entre tus amigos drogones y miles de zorras que se te tiran encima? No, gracias. -sonrío falsamente y lo tomo por las mejillas, dándole un pequeño beso.
- Ahí viene la diversión - dice Gregg, observando al chico de traje n***o caminar con dos cubetas con 2 botellas de champagne cada una , luego le echa una vista penosa a Lenn -. Lástima, linda, pídete unas botellas de agua.
- Púdrete.
Todos empiezan a divertirse y a beber como si fuera la última fiesta a la que asistirán en sus vidas, excepto Lenn, claro está. Yo me quedo sentada sobre las piernas de Eric, ambos bebiendo el champagne de a poco. Eric se ríe cuando empiezo a mover mis caderas sobre él al ritmo de la música que, a mi parecer, cada vez suena más fuerte. Sus manos aprietan con fuerza mis caderas y sus dientes muerden un poco la piel de mi hombro, y solo puedo pensar en que quiero irme a la mierda de este lugar y cogérmelo toda la noche.
Cuando terminamos con la tercer botella de champagne, las chicas deciden ir a la pista de baile general y los chicos las siguen entusiasmados. Yo por mi lado, me quedo en mi lugar, y Eric no se queja al respecto, sino que me abraza por la cintura y apoya su mejilla en mis hombros.
- ¿Para esto querías venir? - le pregunto cerca del oído, me mira confundido -, ¿para quedarte sentado aquí conmigo? - bromeo.
- No encuentro nada mejor que pasarme la noche contigo encima de mí - niego con la cabeza, riéndome, y sus ojos me observan fijamente -. Aunque tengo una mejor idea de cómo puedes estar encima de mí.
- Vamos a casa - antes de que diga algo, agrego -. O al auto, donde quieras. - sonríe de manera casi macabra, mordiéndose ligeramente el labio inferior.
- Como me pones cuando estás así, Val Drake.
Y entonces, sonriente, me da un pequeño golpe en la pierna. Me pongo de pie y él me sigue. Le tomo la mano para dirigirnos juntos a la salida, pero antes de que podamos dar un solo paso, escucho a alguien gritar emocionado:
- ¡El maldito Eric Brennett, joder!
Ambos nos damos vuelta y nos encontramos con un chico de piel oscura y el cabello rubio rapado, sonriente de oreja a oreja. No lo reconozco, pero al parecer Eric sí, porque me suelta la mano y se acerca al tipo, alegre, y le da un fuerte abrazo, palmeando su espalda.
- Dustin - lo saluda él, sonriente de oreja a oreja -. Ha pasado un tiempo, hermano, ¿cómo has estado?
- De puta madre, ya sabes, en el negocio - se ríe divertido y Eric niega con la cabeza, y entonces me dedica una mirada, sonriéndome -. ¿Y esta belleza ha de ser la afortunada Val, no?
- Así es - sonrío con los labios apretados cuando Eric me agarra de la cintura y me acerca a su amigo, Dustin, presentándonos -. Amor, él es Dustin. Un viejo amigo.
Pues jamás yo jamás había conocido a Dustin, y yo conozco a todos los amigos de Eric. Por alguna razón, el tipo me da mala espina, y el olor a porro que despide su ropa me termina de confirmar una pequeña duda que llevaba encima.
Aún así, cuando me extiende la mano para saludarme, se la estrecho.
- Un placer conocerte oficialmente, Val - me dice, sonriente -. ¿Si sabes que este imbécil de lo único que habla más, además del boxeo, es de ti, no? ¡Si hasta siento que te conozco de toda la vida!
- Soy una suertuda, entonces - intento reírme -. Me voy al baño, ya vuelvo. - me disculpo con Dustin y doy media vuelta.
Eric no dice nada y se queda charlando con él. Miro por encima del hombro al mismo tiempo que Dustin le ofrece algo a Eric, que no logro ver qué es exactamente. Suspiro pesadamente y sigo caminando hacia el baño, empujando los cuerpos que se interponen en el camino. Todo el mundo está pasado en este lugar, o de drogas, o de alcohol. Y no es algo que me moleste, a decir verdad, yo también he consumido una o dos veces en mi vida, pero no me apetece para nada volver a hacerlo, y hace tiempo que no fumo ni siquiera un cigarrillo, así que el humo logra ahogarme rápidamente.
Sé que Eric fuma de vez en cuando, con sus amigos, cuando sale de fiesta o cuando simplemente está muy nervioso. Intenté decirle que, al tener una vida de deportista, debería pensar en dejarlo por completo, pero él jura e hiper jura que es una vez cada tanto, y que hasta ahora jamás ha interferido con su trabajo, y por esa razón se lo dejo pasar. También porque se me hace que es un tema bastante estresante por el que discutir con él.
Luego de entrar al baño, orinar, arreglarme el labial y el cabello, me lavo las manos y me dirijo de nuevo hacia donde había dejado a Eric con Dustin.
Mientras me acerco y la imagen se va haciendo más clara, me doy cuenta que ahora no solo están Eric y Dustin, sino que dos chicos más, y unas cinco chicas, lo rodean. Veo como él se ríe a carcajadas junto a los demás y revoleo los ojos cuando noto que le pasa un porro a Dustin luego de darle una larga calada.
Me enderezo y respiro profundamente mientras voy acercándome hacia ellos, y a unos pocos metros de distancia, veo como una pelirroja con cuerpo infernal y labios extremadamente operados se acerca de más a Eric, colocando una de sus manos de uñas falsas en su hombro, mientras que con la otra acaricia por encima su abdomen. Me armo de paciencia para no asesinar a nadie.
Eric le sonríe educadamente y casi disimulado le aparta la mano. Niega con la cabeza cuando ella le dice algo, y entonces, cuando levanta la vista y se encuentra con mis ojos, me dedica una sonrisa, que no le devuelvo en absoluto.
- ¿Qué sucede, lindo? - escucho que le dice la pelirroja con una sonrisa de serpiente, y, ya sin contenerme ni un poquito más, la aparto con fuerza de él y le dedico la sonrisa más falsa del mundo.
- ¿Algún problema, linda? - le digo, con el tono más sarcástico del mundo. Ella enarca una ceja y me mira de arriba abajo, y el hecho de que a Eric la situación le parece bastante divertida, me genera más enojo.
- Ahora mismo lo eres tú - me contesta, cruzándose de brazos -. ¿No te han dicho que es de mala educación interrumpir una conversación?
- ¿A ti no te han dicho que es de zorra coquetear con un hombre con novia, no? - Eric aprieta el agarre en mi cintura y oculta su sonrisa divertida. Le doy un puntapié. La pelirroja bufa.
- No veo ninguna novia por aquí. - me reta.
- La estás viendo ahora, perra.
- Me sorprende que no sea mucho lo que veo.
En cuanto intento saltar encima de ella para romper su nariz de tucán, Eric se adelanta y me toma con fuerza de la cintura. La pelirroja me mira con una sonrisa insoportable, y estoy a punto de pegarle una patada cuando Eric dice:
- Creo que será mejor que te vayas.
- ¿Disculpa?
- Verás, si la suelto en este momento y tu trasero no está en la otra punta de este lugar, lo lamentarás - encoje sus hombros ante la expresión de la pelirroja -. No es novia de un boxeador por nada.
Sin decir nada más, le hace una seña a las demás chicas, que estaban mirando la escena atentamente, y todas se van, seguidas de los demás tipos y de Dustin, que le palmea el hombro a Eric antes de irse detrás de los demas. Eric lo saluda y entonces todos desaparecen entre la gente.
- ¿Qué fue eso? - me abraza, riéndose, y aunque intento separarme, no me lo permite. Revoleo los ojos.
- Suéltame.
- Oh, vamos, Val. Viste que la aparté. - se excusa.
- Dos minutos - le digo, mirándolo fijamente -. Me fui dos minutos y tú ya estabas rodeado de chicas y fumando porro, ¿en serio, Eric?
- Ya hemos hablado al respecto - se queja, suspirando -. Déjalo pasar, no es nada.
- Sí, lo que digas.
- Pero me encanta cuando sacas tu lado celosa a la luz.
Revoleo los ojos, de nuevo, cuando me besa divertido en los labios.
Intento mejorar mi humor cuando nos dirigimos a la pista con los demás, pero me es casi imposible, así que decido comprar otras dos botellas de champagne, y cuando Eric se ofrece a pagarlas, casi le doy un golpe en la nariz. Lo siguiente que sé es que casi yo sola termino el contenido de ambas botellas, y rápidamente estoy ebria, al igual que Eric, al igual que todos, excepto Lenn.
En un momento de la noche, Eric y yo nos escabullimos al aparcamiento por una puerta interna del club. Nos dirigimos a su camioneta y terminamos follando en el asiento trasero, y es que a pesar de que estaba bastante enojada, no pude evitarlo.
Cuando volvemos al club, mis ojos se abren de par en par cuando distingo una cabellera marrón a unos pasos de mí, y un tatuaje de serpiente en la parte de atrás del brazo que podría distinguir en cualquier lugar.
- ¿Esa es...? - empieza a decir Eric, viendo hacia el mismo lugar que yo. Y cuando ella se da vuelta, reconozco inmediatamente su perfil. Respiro casi con dificultad.
- Sí, es ella.
- Joder.
La jodida Mikaela Delgado estaba allí, en Nueva York, justamente en 1 Oak.
Estupendo, la noche no podría ir mejor.