MESES

405 Words
JUNIOERIC Abro mis ojos de repente. Inmediatamente deseo no haberlo hecho.  Su lado de la cama está vacío y frío.  Todo duele. Todo. Cuando me muevo. Cuando respiro. Cuando pienso en ella.  Me ha dejado, finalmente lo ha hecho. Se tardó más de lo que alguna vez hubiera imaginado, pero lo ha hecho. ¿Qué más? Es esto lo que me merezco. Me merezco sufrir. Es un lugar cómodo, igualmente. La tristeza, quiero decir. Perdón. Ya no sé qué pensar. O qué decir. No sé quién soy. JULIOERIC Que puta mentira sería decir que he aprendido a estar sin ella. Que puta mentira sería decir que he aprendido a sobrellevar los días solo, por mi cuenta, como debería ser. He estado abajo en mi vida. Estoy seguro de que esto es lo más profundo que tocaré fondo alguna vez. ¿Cuál es el punto? Negué con la cabeza, soltando una risotada idiota por mis pensamientos. Estaba harto de escuchar mi propia voz lamentándose por mi patética existencia. Observé la pastilla entre mis dedos por unos segundos antes de meterla en mi boca y tragarla.  No había pasado ni medio día sobrio desde que se fue. Pensar en ella drogado era mejor que pensar en ella sobrio.  Levanté la cabeza, confundido cuando escuché mi nombre. Todo estaba distorsionado a mí alrededor. - ¿Necesitas compañía, bombón?  La chica frente a mí era rubia. Rubia de ojos verdes grisáceos como los de ella. ¿Y si era ella? Agité la cabeza para concentrarme.  No, no era ella. Pero podía serlo... Al menos por un rato. Podía imaginarme que era ella. Me sentí sonreír. Casi no sentía mi rostro. - Si la compañía eres tú, ¿quién carajo no la querría? La rubia se sentó en mis piernas. La música alrededor explotó en mis oídos.  AGOSTOVAL Es más sencillo ahora. Levantarme todas las mañanas, querer hacerlo de verdad. Volver a comer. Intentar salir de la casa. Todo me cuesta un poco menos, pero sigue doliendo como los mil demonios. Pero lo hago, de igual forma. Aunque duela y aunque cueste. Lo hago, por suerte. Pongo todo de mí en intentar salir adelante. Podría decirse que estoy un poco mejor. Quizás no del todo, pero por fin he entendido que no estaré así toda mi vida. En algún momento pasará. Suspiré aliviada ante el pensamiento de que, sí, definitivamente, en algún momento pasará. ERIC Estaré así para siempre.  Toda mi vida se sentirá así. No quiero cambiarlo, de igual manera. No quiero sentirme de otra forma. Me abrazo al dolor con ganas.  El dolor es lo único que me recuerda de que alguna vez existió un nosotros.
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