Sinclair se tambaleó hacia atrás, intentando no caerse, y aterrizó boca arriba en la cama, observando cómo Carrie se levantaba y se acercaba a él. Como a cámara lenta, la observó levantarse el dobladillo del vestido de lentejuelas que aún llevaba puesto y sentarse a horcajadas sobre él, completamente vestida. Apartando las bragas a un lado, se dejó caer sobre él, ronroneando con una voz rica y sensual mientras él la penetraba. Él no se movió, dejándola disfrutar de su momento; al fin y al cabo, esta era su casa y su dormitorio, y si estaba tan ansiosa por que empezara la primera ronda de folladas esa noche, él no discutiría, pero ella pagaría el precio más tarde. Sumida en la sensación de finalmente ser quien controlaba su encuentro s****l, Carrie lo cabalgó con fuerza, hundiendo sus musl

