La visita a su casa en Camerún el mes siguiente fue reveladora, pues su familia poseía una gran colección centrada en la trata de esclavos Blackbirding desde las naciones de África Occidental hasta el Caribe y América. Los objetos allí eran hermosos y valiosos por sí mismos, pero una vez más carecían de la calidad de tesoro pirata que ella esperaba de la familia Mansvelt. No le sorprendió descubrir que su mansión en Irlanda contaba con un numeroso personal doméstico, pero en su casa de Camerún, el personal le pareció extraño. Era como si la esclavitud, de la que había leído en la procedencia de cada artefacto y diario, se hubiera impuesto a quienes trabajaban para mantener la mansión en perfecto estado en el clima ecuatorial. Se alegró de marcharse después de dos semanas; la extrañeza de

