Sintiéndose extraña al entrar al hotel con su traje de cuero, agradeció aún llevar la máscara mientras Sinclair la acompañaba a los ascensores y la llevaban directamente a su suite del ático. No la había tocado desde su encuentro, salvo para guiarla adonde quería con una suave mano en la nuca. —Todo aquí —le entregó un suave bolso de cuero n***o, y ella metió allí la ropa y el bolso que había sacado de su taquilla, doblando con cuidado el vestido verde azulado—. Desnúdate —dijo él mientras recogía el bolso, cerraba la cremallera y lo dejaba en el aparador. Sonrió, permitiéndose disfrutar de la imagen de ella despegando el fino cuero, revelando los tonos dorados de su piel color miel. Carrie dejó caer la máscara y el mono al suelo, junto a las botas que llevaba puestas antes y después del

