Esa misma noche se reunió con la agrupación completa y después de largo rato de conversaciones y reclamos decidieron expulsar al responsable pues no querían arriesgarse a verse involucrados en un problema de esa magnitud. Sin más Esteban vuelve esa noche a la casa, la tristeza lo dominaba y aun no se sentía conforme con la decisión tomada por sus compañeros, ellos mismo habían cometidos peores errores a diario y nadie los juzgaba por eso, mucho menos pensar en una expulsión, su gran espejismo se había desvanecido de un momento a otro y comprendió que la amistad no era precisamente lo que unía a la banda como se lo quisieron hacer pensar, por un momento recordó el afecto de sus hermanos y el respeto con el que ellos lo veían y reconoce que por ahora es mejor regresar y retomar sus proyectos, lo malo es que el vicio era para ese momento el motor de su vida, pero el problema no llegó hasta allí, tenía entonces que casarse con Elizabeth y cumplir con lo que la tía había exigido para no terminar en la cárcel. Con rabia se imaginaba el cambio que daría su vida desde el instante que llegara a su casa, la vergüenza que llevaría consigo al casarse con aquella jovencita que él consideraba insignificante, pero aún así solo una semana después la llevó a vivir en aquel que sería su hogar y el del su hijo.
Finalmente Esteban llega a la mansión con su prometida, ya todos en la casa grande sabían de aquel embarazo, pero jamás se imaginaron como fue que se conocieron ni que la novia era sordo-muda, lo que causó conmoción a los pocos amigos y allegados que supieron la noticia ya que al novio le incomodaba aquella situación. Cuando se encerraba en su cuarto Esteban tomaba la foto de su padre y le hablaba en voz alta pidiéndole consejo y confesándole lo arrepentido que estaba de aquel grave error, pero él mismo se respondía insultándose de la peor manera.
Solo días habían pasado cuando Esteban tuvo que cumplir con lo acordado para lo cual no hizo ni el menor esfuerzo de aparentar otra cosa que lo que realmente sentía, la boda civil fue muy simple, no hubo vestido elegante, ni brindis, ni felicitaciones, en lugar de matrimonio parecía que hubieran firmado una sentencia de muerte, solo firmó y salió del lugar para alejarse de las miradas dejando a los testigos y a la novia en aquella oficina. Horas más tarde fue la ceremonia eclesiástica, aparte de los chicos de la casa grande, solo la tía de Elizabeth y el Padre Sebastián estaban allí, David y Gina dudaban que el novio se presentase, pero llegó antes de lo pautado y aunque la actitud seguía siendo la misma le demostró a la tía de su novia que el si era capaz de cumplir sus promesas. Elizabeth traía un vestido blanco que le había regalado su única pariente y un bouquet de flores del jardín del templo. Edward y Gina les habían comprado un bonito pastel que se repartió apenas llegaron a la casa. La tía se fue después de conversar mucho con David y Gina encargándoles a su sobrina y pidiéndoles que cuidaran de su salud sin decirles la parte más grave de su problema, pues no quería que la vieran con lástima.
La noche de bodas Elizabeth se quedó sola en uno de los cuartos de una casa que desconocía pues el novio había desaparecido y llegó al día siguiente, aquella pobre adolecente a veces se veía feliz y de repente se asomaban algunas lágrimas como de miedo o de decepción. Para cualquier novia ese momento sería el más anhelado y dichoso pero para ella era quizás la peor noche de su vida, ella se consolaba mientras acariciaba su vientre por horas hasta que amaneció. Los habitantes de esa casa intentaban comunicarse pero por mucho que quisieran nadie podía entender con exactitud lo que ella quería decir.
Todos quisieron tratar de llenar el vacío que estaba sintiendo, le llevaban flores y comida al cuarto y buscaban la forma de comunicarse con ella de manera que se sintiera atendida y cómoda, las hermanas de Esteban le dieron algunas de sus ropas y la sacaron a pasear por los patios, poco a poco y todavía sin entenderlos muy bien estaba adaptándose al grupo. Eran las 7 de la noche del día siguiente al matrimonio cuando el flamante esposo volvió a la casa, Gina y David se encerraron con él para hacerle reclamo por la actitud que había tomado para con la futura madre de su hijo pero no consiguieron que dijera una sola palabra, Gina se molestó y se salió del cuarto dejándolos solos, entonces fue que le contó la forma en que la había conocido y por qué se había casado.
_ ¡Yo ni la quiero! ni siquiera la entiendo, pero si no me caso voy a la cárcel, ese es el problema.
_ ¿Y ahora? ¿Qué vas a hacer? Porque el daño está hecho.
_ No puedo hacer mucho, solo cumplir con lo que se me indicó, al menos por ahora porque afortunadamente esto solo durará unos meses, ella morirá antes de que culmine su embarazo, bueno eso fue lo que dijo la tía y yo confío en eso.
_ ¿Qué? ¿Y eso por qué? _ Dice David sorprendido.
_ Ella tiene una enfermedad o algo así que la va consumiendo poco a poco y con el embarazo se aceleró el proceso.
_ ¿Y tu hijo?
_ También morirá como es de esperase.
David se levanta y camina de un lado a otro con impotencia y repudio de la forma en que su hermano se expresaba.
_ ¿Y a ti qué diablos te pasó? ¿Cómo viniste a desgraciarle la vida a esa chica de tal forma? ¿Acaso te das cuenta de lo que has hecho?
_ ¡Sí! Si, ahora me doy cuenta de eso y no estoy muy orgulloso por lo que hice, pero si te sirve de algo ella también me desgració la vida a mí.
_ ¿De qué hablas? ¡Ahora eres la víctima! imbécil tú en un año puedes enamorarte y tener los hijos que quieras casado o no, pero tu vida sigue en cambio ella… le robaste toda esperanza._ Exclama David indignado a escuchar lo que Esteban decía.
Kelly interrumpe la conversación llamando a todos a cenar.
_ ¡Lo mejor que puedes hacer es tratar de hacerla feliz, dedícale tiempo y es mejor que comiences desde ya porque si es cierto lo que dices, puede morir mañana! ¡No solo por ella sino para que enmiendes algo de las burradas que cometes!
_ ¡Ojalá! _ responde_ ¡Ojalá se muera mañana!
Dice Esteban sabiendo que esta respuesta molestaría aún más a su hermano quien solo exclamó completamente decepcionado de él:
_ ¡Desgraciado!
La cena se sirvió y todos en la mesa comentaban lo difícil que sería para ellos comunicarse con Elizabeth, hacían chistes y bromeaban del caso pero sin duda estaban muy contentos con la idea de tener un bebe en casa. David por su parte sabía que la verdad del matrimonio de su hermano y las razones que tuvo para esto solo podían ser reveladas por el mismo Esteban, sin embargo se sentía tentado a decirle al Padre todo lo que sabía para que interviniera y tratara de hacer que este cambiara su actitud.
Todos los amigos y allegados se habían dado cuenta de la forma tan despreciable en que Esteban ignoraba a su esposa y los comentarios no se hicieron esperar, constantemente los amigos del Padre Sebastián le preguntaban del por qué la actitud del chico, pues por su cercanía pesaban que éste sabría la respuesta. Era de suponerse que el Padre Sebastián intentaría conversar con Esteban a cerca del compromiso que tenía con sus hermanos y el comportamiento que mostraba para con su esposa así que una mañana lo enfrentó estando todavía en su cuarto ya a punto de desaparecerse otra vez.
_ ¿A dónde quieres llegar con todo esto?
_ ¿Ahora que hice?_ responde de mal humor
_ Estás en el borde de un gran abismo y no lo quieres entender ¿Ves lo que ganaste con tu música y tus nuevos amiguitos?
_ Padre, perdone pero parece que nadie quiere ver todo lo que he logrado para esta casa, mírela ¿Acaso cree que con un salario de mecánico o de mensajero podría haberla terminado en tan corto tiempo?
_ Sí, pero mientras construyes la casa te estas destruyendo a ti mismo y el respeto que te tenían tus hermanos. Eso no era lo se te pedía en aquel contrato que le firmaste al Padre Juan y al difunto Ortiz... y Elizabeth, esa niña con la que te casaste ¿Por qué la humillas tanto, que te hizo? ¡No tienes derecho a maltratarla de ese modo!
_ ¡Ese, es asunto mío! Además, yo ni la miro, trato de evitarla lo más que puedo porque me repugna su presencia y para no salirle con groserías mejor paso el día y la noche fuera.
_ ¿Entonces por qué la hiciste tu esposa? No entiendo la razón de tanto odio hacia una persona tan frágil ¡tan inocente!
_ ¡Inocente! Sí, claro ¡Mire padre, solo le voy a decir que me casé bajo amenaza, por ella perdí todo, la banda, mis amigos, el dinero y mi libertad! ¡Cómo ve estoy ahora amarrado y obligado a cargar con ella como una pesada cruz!
_ ¡Sinceramente dudo que ella haya sido la causante de toda tu desgracia! A mi parecer pudo haber sido más bien quien te rescató de esa vida llena de tanto peligro y pecado.
_ ¡Claro, para usted todo lo que yo hago es malo!, siempre me exige que sea el tipo perfecto que nunca comete errores ¡Pero yo no puedo! cada cosa que hago es peor que la anterior según su opinión y siempre traigo problemas ¡Yo no soy como David! Y nunca lo seré.
_ ¡Nunca te hemos pedido que seas perfecto! Solo que seas sensato, que pienses bien tus decisiones para que ni tus hermanos ni tú mismo tengan que cargar con las consecuencias ¡Que te dejes guiar!
_ ¡Aquí nadie está sufriendo las consecuencias de mis actos! No es mi culpa que las cosas me salgan mal.
_ ¡Entonces déjate ayudar chico de Dios! _ Exclama el sacerdote ya desesperado.
_ ¡Mejor dejen que haga las cosas a mi manera! Yo quiero dar mucho más a esta familia, usted lo sabe pero necesito más tiempo. Sí, me gusta tocar y descubrí que este trabajo me daba mucho más que el taller y que cualquier otro y los resultados pueden verse ¡No me lo va a negar! He aportado mucho dinero a este lugar, más del que he gastado en mí.
_ ¿Más del que te has bebido, fumado o metido en las venas? ¿Más del que te has gastado en mujeres? ¡Esteban reacciona por lo que más quieras! Tu no necesitas vicios para lograr cosas grandes en tu vida, tu vales demasiado y por favor dale un poco de atención a esa chica ¡Mira el ejemplo que estás dando a los demás!
_ ¡No Padre!, ellos no son tan estúpidos para cometer tantos errores, cada quien tiene sus metas bien trazadas y están en el camino de conseguirlas, haga lo que yo haga nada los va hacer cambiar de dirección.
_ Pero ¿Te olvidas que todos creen en ti, que ninguno quiere verte caer? Con lo que estás haciendo en tu vida solo vas a encontrar repudio de tus hermanos, todos desaprueban la forma en que te comportas con tu esposa, Esteban si no recapacitas vas a terminar inspirando lástima a aquellos que hasta ayer te admiraban y respetaban. ¡Por favor entiende chico terco!
_ ¡Ya Padre, tampoco es para tanto! Cuando todo esto termine, que será pronto, buscaré la forma de volver a hacer música y seguir produciendo ganancias, aunque aquí nada de lo que yo aporte tiene mayor importancia para ustedes! ¡Quiero seguir haciendo lo que me gusta y continuar con mi vida eso es todo!
_ ¡Vas a hacer que me quite la sotana y aunque sea a fuerza de golpes te voy a hacer entrar en razón!
_ ¡Haga lo que usted quiera! ¡Ya no hay muchas cosas que me importen en este momento! Y yo tengo muy claro lo que voy a hacer aunque a ustedes no les guste.
Esta conversación a pesar de la terquedad de Esteban fue muy productiva, aunque el continuó como si nada por unas semanas mientras que el Padre buscaba la forma de hacer que entendiera el daño que estaba causándole a todos especialmente a su esposa y su hijo.
_Voy a volver a la banda, en cuanto todo esto termine, aunque la verdad no se... yo soy quien hace el trabajo y ¡ellos se quedan con el crédito! Y cuando hay problemas el único que no puede olvidar y continuar ¡siempre seré yo!_ Pensaba Esteban desde la cama de un hotel donde se quedaba a dormir solo, lejos de su responsabilidad de esposa.
En esos días, una noticia estremeció al ex baterista de aquella banda tan famosa, la noche anterior sus antiguos compañeros se encontraban tomando en uno de los bares de la gran ciudad cuando entre ellos se produjo una desenfrenada disputa donde el cantante drogado y lleno de ira arremete contra otro de los músicos asesinándolo frente a todos los presentes. Esteban se quedó en shock, no podía creerlo, aunque conocía de cerca el temperamento violento de cada uno no pensaba que podían ser capaz de algo tan atroz. Este acontecimiento hizo que las intenciones de volver a tocar se fueran disipando poco a poco ya que no podría contar con dos de sus miembros, el que uno estuviera en la cárcel por dar muerte al otro era para el resto de ellos algo dificil de superar, quizás no emocionalmente, por que pocas veces estaban lúcidos y además ninguno de ellos eran de los que se conmueven con el padecer ajeno, pero si musicalmente, el público repudiaría sin lastima ese evento y generalizaría esa conducta y Esteban tenía mucho más que perder con esto porque el sí tenía sentimientos, familia y planes en su vida.
Cuando el recién casado por fin se había olvidado de seguir con la música se volvió a involucrar de lleno en el taller de motos que había creado antes de ser baterista y que gracias a la administración de Robinson y Edward iba creciendo y produciendo buenas ganancias, pues el contrato de alquiler había caducado hacía varios meses y estos tenían de nuevo el control del local y sus clientes, a pesar de esto Esteban salía casi todas las noches a dormir fuera, se quedaba hasta tarde en cualquier bar y luego buscaba un hotel donde pasar la noche, una de esas noches le pidió al taxista que lo llevara a un lugar bueno pero bien oculto donde nadie se imaginara que dormiría, el conductor le tomó la palabra y lo dejó en la puerta del sitio que el cliente le pidió. Allí se registró para pasar la noche pero cuando estaba ya entre dormido escuchó en el pasillo una voz muy familiar, se trataba de David que hablaba con una mujer que no pudo reconocer al momento, pero le llamó de gran manera la atención el que nombraban a Dayana en esa conversación, pero fue hasta la mañana siguiente que pudo darse cuenta de quien se trataba pues al salir de su habitación vio a su hermano entrar al ascensor con la esposa del difunto Sr Ortiz.
No pasó ese día sin que Esteban le preguntara a David lo de su relación con la viuda de Ortiz, cosa que él negó una y otra vez hasta que finalmente al verse acorralado tuvo que admitirlo.
_ Anoche yo estaba en el mismo hotel donde tú y ella se quedaron y ya no lo niegues porque yo mismo los vi salir del cuarto esta mañana. ¿Desde cuándo andas con esa bruja?
_ Hace unos años _ Respondió entre dientes y esquivando la mirada.
_ ¿Años? ¿No me estarás diciendo que antes de morir Ortiz tú ya andabas con su mujer?
_ Bueno si, algo así. Yo empecé a salir con ella desde el día que llegó el Padre Sebastián pero nunca creí que esto llegara tan lejos _ declaró David.
_ ¡Esto si está interesante!_ dice Esteban entre risas irónicas _ Tú, que estas pendiente de cada paso en falso que doy para acribillarme con tu pose moralista y tus palabras de sensatez y ...mírate, también cometes burradas igual que yo, solo que las tuyas no son públicas.
_ ¡Esto no tiene que saberlo los demás! por favor ¿s’i? cuando sea el momento yo mismo se los digo_ Suplica David, pues piensa que su hermano va a delatarlo en el primer momento.
_ ¡Tranquilo! No estoy aquí preguntándote por eso, lo que hagas con tu vida me importa un comino, pero te escuché hablando de Dayana con esa mujer y eso no me gustó para nada, ella no tenía que saber quiénes estaban viviendo con nosotros aquí.
_ ¡Ya lo sabía!, ella vino hace unos días y se encontró con Dayana, yo le expliqué que ella y tres chicas más estaban viviendo aquí con nosotros.
_ ¡Eso no era asunto suyo! ¿Por qué no le hablas de tu hermano gemelo para que te ayude a encontrarlo? _ advierte Esteban enojado
_ ¡Ese es mi problema si le pido ayuda o no! Además lo de las chicas lo iba a saber de cualquier manera ¡Alguien se lo hubiera dicho!
_ ¿Y tenías que ser tú? si esa mujer intenta algo en contra de alguna de ellas tú serás el único responsable.
_ ¡Ella solo me preguntaba qué edad tiene! tampoco exageres.
_ Esa bruja hipócrita nunca me ha inspirado confianza y tú lo sabes, y ¡cuidado! No sea que ella te está usando y tú de imbécil pienses que está loca de amor por ti.
_ ¡Ya! deja la paranoia.
Desde ese momento Esteban empezó a desconfiar de las decisiones de David con respecto a la casa y sus miembros pero ni por un momento pensó en intervenir en esa relación o delatar a su hermano, por el contrario, el saber cosas como esa le servían para que no lo juzgara tan duramente cuando tomaba alternativas equivocadas.