Capitulo (9-1)

1025 Words
. Los años fueron pasando hasta la llegada del cumpleaños número 18 de Rossy Felicce, el paso del tiempo fue haciendo grandes cambios en su físico, haciendo que, en cada fiesta que la menor de los Felicce asistiera, siempre resultaba ser el centro de atención, el cabello rojo de Rossy llego hasta su cintura, la curvilínea figura de la joven también daba mucho de qué hablar, la forma grande y redonda de sus pechos, como sus caderas también se ancharon y crecieron, sin olvidar su cintura, sumado a estatura, actualmente a sus 18 años recién cumplidos, Rossy ha alcanzado los 1.75 cm de altura, nada comparado con sus hermanos, quienes miden entre 1.80 cm a 1.90 cm, como también es el caso de los amigos de Rossy, quienes claramente tienen ventaja de altura, pero, no es algo que le moleste por ahora, seguirá creciendo y no ser así, usaría tacones y ya estaba. Desde la primera vez que Rossy asistió al baile de primavera de la casa Felicce, ha llamado la atención del público cada vez más y más, ya que, ¿Cómo una jovencita tan hermosa como aquella no ha sido comprometida aun? ¿Sera que acaso estaba llena de futuros pretendientes? Nadie dudaba de la elegancia, inteligencia y el porte de la joven, sin embargo, muchos creían que, ya tenía un compromiso con el joven Axel Kahler, futuro jefe de la mafia alemana, no es como que sospecharan si quiera que ellos eran mejores amigos, desde la edad de 13 años, otros decían que, posiblemente Fausto Abbey era su futuro esposo, la tensión entre ellos eran notable, ya que, Fausto era el primero en acercase a Rossy con la clara intención de molestarla, sin dejar en el olvido a Gregorio Novicokv, el joven chico tenía su mirada siempre puesta en la menor de los Felicce, ¿Era acaso posible no mirarla inmediatamente ella aparecía? No parecía ser posible. Los chismes abundaban, pero, todos querían una respuesta; ¿Rossy ya estaba comprometida? ¿Aun no tenía oficialmente un prometido? Era lo único que parecía interesar a todos los invitados que tenían la oportunidad de verla, trataban de averiguar mediante preguntas discretas y codificadas si, en verdad, estaba comprometida o estaba soltera, por el momento. Era una pregunta que no tenía una clara respuesta y que tal vez, no la tendría pronto. Antes de cumplir los 18, Rossy tuvo que pasar por muchas cosas desde que, dio aquel beso con Axel, también cuando se enteró de los sentimientos de Gregorio Novicokv hacia ella, sin contar lo desesperante que era Fausto Abbey cuando estaba cerca, siempre deseando destacar entre los demás, cosa que no le gustaba mucho a la joven Felicce, tampoco a Gregorio, menos a Axel, en los cumpleaños anteriores, Rossy siempre recibía distintos regalos por parte de sus amigos y ella les obsequiaba de igual manera, su interacción con los chicos iba en aumento cuando, en las fiestas realizadas en cada estación, ella debía bailar, sacando a relucir sus preciosos y delicados pasos de baile, ciertamente, muchos se peleaban por ver a la hija del jefe italiano, sin mencionar que esto, también hacia enojar a Frederick, y a sus hijos también. No era secreto para nadie que, Alessandro, estaba empezando a buscar pretendiente para su hermanita, quien se merecía una buena vida, la realidad de esto era que: Alessandro debía alejar tanto como pueda a la única mujer de la familia Felicce, para que esta no se interpusiera en sus planes, él sabía que sus demás hermanos jamás opinarían en su contra, sin embargo, Rossy, sabia que ella estaba siendo criada bajo distintas circunstancias e ideas, tal vez, si ella hubiera sido un varón, obedecería sin dudar las ideas de Alessandro. Pero, esto no era así. Por eso, debía buscar al candidato perfecto de esposo para su adorable y mimada hermanita, bajo la excusa de darle una vida como la que había estado llevando hasta ahora. No esta demás mencionar que, Alessandro no creía que las mujeres tuvieran otro deber que no fuera procrear y siempre escuchar, Rossy no sería la diferencia de las demás mujeres que conocía, estaba seguro de ello. Lo que Alessandro no sabía, era que, Frederick estaba instruyendo a su única hija para que jamás se dejara pisotear y dominar de otros, claro que no, mientras el actual jefe de la mafia italiana siguiera con vida, él se encargaría de que su Rossy, la luz de sus ojos, estuviera en buenas manos. No por nada, en las varias veces los jefes de las casas aliadas llevaban a sus hijos, esto con la intención de que pudieran aprender los pasos necesario que se tenían que tomar en estos asuntos, no importando lo mal que pudieran llevarse algunas veces los futuros herederos, siempre era importante minimizar los problemas personas y no mezclarlos con el trabajo, esto iba hacia Fausto y Axel, quienes no parecen llevare nada bien, sin embargo la pregunta es, ¿Por qué Rossy asistía a estas reuniones? ¿Alessandro no debería ser quien estuviera presente? Bueno, las preguntas eran fáciles de responder, y un día, Frederick les dijo la verdad a su socios, no sin antes hacer que estos juraran con sangre no decir una sola palabra, de lo contrario, la reprimenda a la violación de dicha promesa era: tener de enemigo a la casa Felicce y con esto, también la poderosa mafia italiana, quienes jamás dudarían en atacar antes de que los demás si quiera se imaginaran que estaba sucediendo, no por nada era vital dar siempre un paso adelante. —¿Rossy como jefa de la casa Felicce y la mafia italiana? —Benjamín Abbey no puede creer aun lo que están escuchando sus oídos, si bien su socio parecía relajado y con un humor siempre agradable, ahora que parecía mantenerse serio en esto, no le daba una buena manera en cuanto a la reacción. —Es una mujer, por años, nunca había sucedido esto, las mujeres son más débiles por naturaleza, pensé que Alessandro es quien tomaría tu lugar de manera definitiva. —Ante las palabras de su socio, Frederick no puede evitar fruncir el ceño.
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