—Abbey, quiero dejar una cosa en claro, y espero que me entiendas desde este punto de vista, aun así, no lo hagas, insistiré en mis palabras. —Frederick se aclara la voz, y, cabe destacar que ni Johann, ni Dimitri han dicho nada, por el momento. —Rossy es una Felicce, ella es capaz de hacer todo lo que un hombre, hasta mejor que eso, mi hija, es fuerte, y no dejare que, por ningún motivo, ella viva bajo la sombra de un desgraciado que diga querer protegerla. —Ese era el primer punto a tomar en cuenta, Rossy estaba siendo criada para ser excepcional, fuerte y totalmente independiente. —Te recuerdo que tú, acabas de tener una hija, dime, ¿Adorarías la idea de saber que ella jamás seria libre de tomar las propias decisiones de su vida? ¿Querrías una vida llena de infelicidad para ella? Después de todo, nosotros ordenamos y ellas sufren las consecuencias de nuestros actos. —El jefe de la mafia británica no sabe que decir, se ha quedado sin palabras. —Dime, ¿Querrías eso? —Vuelve a preguntar Frederick.
—Por supuesto que no. —Benjamín se apresura a responder, es cierto que la educación de sus hijos recae únicamente en las manos de su esposa, Charlotte, pero, eran situaciones distintas, por completo. Rossy tenía que pasar por ocho de sus hermanos mayores, quienes, posiblemente no aceptarían con facilidad la idea de que, una mujer, sea la jefa de la mafia italiana. —Como padre, solo quiero la felicidad absoluta para mi hija. —Se expresa Benjamín.
—Entonces, creo que puedes comprender mis palabras. —Responde Frederick con seriedad. —Rossy será la única y absoluta dueña de su vida, con la guía y el apoyo de Francesco, algún día, ella tomará mi lugar como líder de la casa Felicce y jefa de la mafia italiana. —Frederick junta sus manos, sobre la mesa, mirando fijamente a sus supuestos aliados, quienes solo debían aceptar sus decisiones, nunca interponerse en su camino, y solo dar su punto de vista, pero nada más. —¿Alguno de ustedes se muestra en contra de que, una mujer, que es capaz de hacer igual o mas que un hombre forme parte de la alianza de mafias, siendo así la nueva jefa de la casa Felicce? —Frederick se muestra totalmente serio e indiferente a cambiar de opinión sobre esto, la única manera de asegurar que su única hija pueda vivir en libertad, aun por encima de su hermano mayor Alessandro, era haciendo esto. De lo contrario, la estaría condenado a una vida de completa infelicidad, después de todo, las posibilidades de que Rossy sea una de las mejores lideres que haya tenido la casa Felicce, son sin duda, ganadoras a contrariedad de su hijo mayor.
—Si estas en todas tus facultades mentales y vitales, consiente y sano de esta decisión, no veo porque debemos oponernos, como jefe de la casa Kahler, aceptare en su momento el hecho de que, Rossy será la legitima jefa de la mafia italiana, ignorando por completo a Alessandro. —Johann, es el primero en hablar, no es su asunto el dar una respuesta negativa a los planes de su socio, si este consideraba que su hija de actualmente 18 años era capaz de manejar lo que por años han hecho todos los hombres de la casa Felicce, ¿Por qué llevar una contraria?
—La casa Novicokv, también reconocemos a la señorita Rossy Felicce como futura líder de la casa Felicce y la mafia italiana, cuenta con nuestro apoyo en todo momento. —Dimitri también ha hablado, entiende las palabras de su socio Frederick y su preocupación como padre ante esto, no será él quien se meta a decir que no, cuando la casa Felicce es una de las mayores potencias a nivel de protección y dinero.
—Abbey, ¿Cuento con tu apoyo o no, en esto? —Frederick y las miradas provenientes de Johann Kahler y Dimitri Novicokv se posan ante el jefe de la mafia de la corona se ha quedado entre la espada y la pared, es cierto que tiene dudas con respecto a lo que está haciendo Frederick, sin embargo, si todo salía mal, él podría decir que no estaba de acuerdo, pero, si todo salía bien, existía la posibilidad de que, uno de sus hijos se casara con la próxima jefa de la mafia italiana, teniendo así, una aliada indispensable, sobre todo, leal.
—Entonces creo que no tengo más opción que aceptar tu solicitud, Frederick, tu hija, Rossy, cuenta con el apoyo de la mafia británica. —No había que decir más, en esa ocasión, las cosas habían quedado lo suficientemente claras para entonces.
Cuando el momento haya llegado, y Rossy tome su lugar como jefa de la casa Felicce, nada ni nadie, ni siquiera sus hermanos, podrán romper lo que para su destino ya se ha escrito.
( . . . )
Como todo joven adulto, Rossy ha tenido que pasar por muchos cambios, no solo en su apariencia física, sino que también en su vida, ha explorado tanto como se le ha permito, viajado a hermosas playas, montañas, paisajes tropicales, etc. Pero, había algo que llamaba cada vez más la atención de Rossy, era el sexo, se preguntaba una y otra vez que, de bueno tenia, ¿Por qué las personas parecían volverse locas ante la mención de esto? Y aunque es cierto que sus clases de educación fueron largas, explicativas en su momento sin cohibirse de nada, aún tiene curiosidad de aquello. No fue hasta que una noche, cuando la casa Abbey daba la fiesta de verano, se sabía que en el primer día, las cosas se salían de control, los invitados comían cuanto querían, tomaban tanto alcohol como deseaban y por supuesto, las reglas y la decencia no existía, cuando Rossy se encontraba de camino hacia su habitación, se topó con una pareja de amantes que a escondidas se dejaban tomar por la pasión arrebatadora y caliente, los gemidos que soltaban ambos hizo que Rossy se sonrojara, en algún momento, tuvo tiempo de leer escenas altamente eróticas de sus libros favoritos mediantemente fue creciendo, sin embargo, leer esto era muy diferente de poder escucharlo, para lo que fue el transcurso de toda esa noche, Rossy no pudo dormir en lo absoluto, daba vueltas en su cama, la curiosidad creció de manera abismal en su pecho, ¿Cómo podría hacerlo? ¿Cuándo conseguiría encontrar a alguien que se fuera igual de curioso que ella? No quería estar con alguien más experimentado, por la razón de que, no sería justo, ella quería ser torpe, quería cometer errores y reírse de ellos con el compañero elegido para tener su primera vez, pero, tuvo que olvidar aquello por un tiempo.
Rossy ocupo su tiempo en estudiar y hacer su trabajo, claro, sus hermanos no dejaban de viajar de un lado a otro, por trabajo relacionado con la mafia, casi no tenían tiempo de ver a su pequeña hermana menor, y cuando lo hacían, Rossy tenía que entrar en aquel detestable papel de ser una chica mimada, derrochadora y consentida, todo con tal de despistarlos a todos, haciendo la obvia excepción en Francesco, quien, sabia todo, lo que estaba haciendo y como instruirla en el paso del tiempo. Esto haciendo que la ayudara bastante, cuando los hermanos Felicce volvían a la casa, tenían una imagen e idea equivocada de la menor de todos; alguien que no era diferente en lo absoluto y que, seguiría el mismo patrón repetitivo de siempre, mujer sumisa que debe seguir las ordenes de los hombres, mimada, egocéntrica y sin otra visión de la vida que no fuera ser tratada como una princesa, así es como la mayoría de los hermanos describían a su hermana menor, una mujer que debe seguir las ordenes de los demás, pero claro, la realidad era bastante contraria a lo que todos podrían imaginar y hasta el momento, era mejor así, algún día, se retractarían de sus palabras.