Tanto Abby como Jared se tensaron al descubrir a Nacho dentro de aquella fiesta. Nunca esperaron encontrarse con él. Por supuesto, Melani no dudó en acercarse a ellos apenas los divisó. Necesitaba mostrarse como una ganadora. —¡Abby! —la saludó con una evidente alegría hipócrita—. Mira lo que me acaban de regalar —expuso emocionada, enseñándole el collar de oro y diamantes que colgaba de su cuello y la pulsera que le hacía juego—. ¿Qué opinas? —Hermosos —respondió ella, con el corazón palpitándole con fiereza en el pecho y dando ojeadas inquietas hacia Nacho, que no dejaba de repasarla de pies a cabeza con descaro, a pesar de que Jared se encontraba a su lado y la sostenía con firmeza de la cintura en un claro gesto posesivo. —Hermosa estás tú, Abby. Me has dejado impactado —reveló el

